"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"

27 de marzo de 2010

▪ Feeling Weird



DESMATERIALIZADO

Veo a lo lejos una luz tenue y escucho cómo nos alejamos de a poco. Y me pongo a pensar en muchas cosas, todas involuntarias. Y como es muy temprano y tengo sueño, empiezo a delirar. Porque yo ahora estoy viendo una lucecita y afuera está todo oscuro: todavía es de noche. Y “¡Mirá!” me dice ella. Entonces me inclino y corro la cortina de su ventanilla y le respondo “sí, no se ve nada”, a lo que le agrego que minutos antes había escuchado que la humedad era del 99% y ella se sorprende con toda su simpatía y me pregunta divertida si me imagino cómo sería si hiciera 100% de humedad. “Sería todo agua”, concluyen ella y su sonrisa infantil. Entonces dejo de ver la niebla y vuelvo a ver la luz en la oscuridad y me sigo abstrayendo, desmaterializando. Entro en conexión con todo, como si dejara de ser yo individual y pasara a ser yo colectivo, como si de repente todo fuera agua y ella tuviera razón, como si yo fuera la humedad misma y sintiera que esa señora me insulta por estropearle el pelo y automáticamente me desplazo de paradigma y veo que el chico del asiento de atrás se acuerda que se olvidó los apuntes de termodinámica (y yo lo sé porque estoy desmaterializado) y el chofer tiene el celular apagado y su hermano no se puede comunicar con él para felicitarlo porque acaba de ser tío, mientras que el amigo de mi papá se despierta en la noche y no encuentra a su mujer a su lado, baja las escaleras y la ve tirada en el piso. Un infarto. Y la vida sigue haciendo de las suyas por todas partes, dentro y fuera del colectivo, sin importarle mezclar unas bodas de oro con un velorio, ambos asignados a la misma persona. Y yo soy testigo de todo, en esta madrugada de lunes que todavía espera al sol y a Buenos Aires. Y no sé si es la luz tenue del colectivo en el medio de la oscuridad, la humedad y la niebla que nos rodea, las pocas horas que duermo últimamente o mi reciente alto grado de perceptibilidad, pero me pasan todas estas cosas al mismo tiempo y ya no sé cómo me siento ni quiero tener que echarle la culpa a mi calabozo de aire.

(2010)



19 de marzo de 2010

▪ Self Construction



De esta forma surgieron ante mí en esta noche hermosa y delicada muchas imágenes de mi vida, llevada tanto tiempo de una manera pobre y vacua y sin recuerdos. Ahora, mágicamente alumbrado por Eros, se destacó profundo y rico el manantial de las antiguas imágenes, y en algunos momentos se me paraba el corazón de arrobamiento y de tristeza, al pensar qué abundante había sido la galería de mi vida, cuán llena de altos astros y constelaciones había estado el alma del pobre lobo estepario.

(…)

Estas imágenes —eran cientos, con y sin nombres— surgieron todas otra vez; subían jóvenes y nuevas del pozo de esta noche de amor, y volví a darme cuenta de lo que en mi miseria hacía tiempo había olvidado, que ellas constituían la propiedad y el valor de mi existencia, que seguían viviendo indestructibles, sucesos eternizados como estrellas que había olvidado y, que sin embargo, no podía destruir, cuya serie era la leyenda de mi vida y cuyo brillo astral era el valor indestructible de mi ser. Mi vida había sido penosa, errabunda y desventurada; conducía a negación y a renunciamiento; había sido amarga por la sal del destino de todo lo humano, pero había sido rica, altiva y señorial, hasta en la miseria de mi vida regia. Y aunque el poquito de camino hasta el fin la desfigurase por entero de un modo tan lamentable, la levadura de esta vida era noble, tenía clase y dignidad, no era cuestión de centavos, era cuestión de mundos siderales.

El lobo estepario, Hermann Hesse







13 de marzo de 2010

▪ Cleaning and Thinking



DOÑA POCHA HACE LA LIMPIEZA

Empieza por el living y franelea todos los muebles, de arriba a abajo. Mientras plumerea la biblioteca encuentra un libro viejísimo y decide abrirlo y ¡oh, sorpresa! encuentra dobladita la carta que le había escrito el verdulero de la esquina cuando eran jóvenes y el mundo era otro: caminaba, no corría. Y la lee. Pero la hace un bollo cuando llega a la parte en la que sus cabellos son coliflores y su perfume le recuerda a la remolacha. Un bollo y a la basura. Y se pone a barrer todo justo cuando suena el teléfono y piden hablar con su hija Noelia. Le contesta que está durmiendo, porque eso fue lo que le dijo que iba a hacer cuando llegó y subió al dormitorio. Pero en realidad Noelia está tirada en la cama llorando. Por eso la luz apagada y la foto bajo la almohada. Noelia no duerme. Mientras tanto, doña Pocha se decide a encerar porque le encantan los pisos brillosos y radiantes. Y siempre que encera recuerda su infancia y esas galerías eternas de pisos relucientes. Ella jugaba en esos pisos todas las tardes. Pero a decir verdad de eso se acuerda poco, sólo hay imágenes borrosas. Fue hace tanto. Ahora ella es la que encera y limpia y ordena mientras otros juegan. Doña Pocha deja de encerar un segundo, se mira en el espejo, se acomoda el batón y no se reconoce. Le faltan las ventanas. A doña Pocha le encanta limpiar las ventanas. Así se entera de todo. Una vez a la mañana la vio a Antonia bailando en su casa, escoba en mano, con los ruleros puestos y en camisón, y no pudo parar de reírse hasta el mediodía. Y nunca se olvida de la vez que estaba limpiando las ventanas que dan a la calle y Coco, el perrito de don Felipe, se escapó de la casa al ver pasar a Mario, el de la farmacia, y le ladró ferozmente y lo persiguió y le encajó tal tarascón que le rompió el pantalón fino de alpaca. Y más tironeaba y más se rompía y ¡qué risa!, terminó en calzones en el medio de la calle. A doña Pocha no se le escapa una y cómo le gusta limpiar las ventanas. Cuando termina con el living se va al escritorio de Pancho y ahí tiene que tener mucho cuidado porque a Panchito no le gusta que le cambien nada de lugar y se pone a gritar “¡Pocha!” como loco hasta que ella lo escucha y le devuelve el grito y “¡está en el segundo cajón!”. Así que doña Pocha limpia con cuidado y deja las lapiceras donde estaban y no mueve un solo papel. Y al terminar de limpiar el escritorio de Pancho se pregunta cómo es posible que en su casa convivan él y la carta del verdulero. Pero claro, Panchito no se acerca jamás a la biblioteca, no pertenece a ese mundo. Jamás la leería, piensa equivocada. Y entonces aparece su hija Noelia y le dice que se va a lo de su amiga a tomar mates y doña Pocha se la cree, se seca la frente con un pañuelo y le pregunta qué quiere que le prepare para la cena. Noelia finalmente se va y doña Pocha sigue limpiando, mientras piensa en la tarta de jamón y queso que hará dentro de unas horas. Le faltan los dormitorios.

(2010)





9 de marzo de 2010

▪ Life Projection



MARIPOSA TECKNICOLOR - FITO PAEZ


Todas las mañanas que viví,
todas las calles donde me escondí,
el encantamiento de un amor,
el sacrificio de mis padres,
los zapatos de charol...

Los domingos en el club,
salvo que Cristo sigue alli en la cruz,
las columnas de la catedral,
y la tribuna grita gol
el lunes por la capital...

Todos yiran y yiran,
todos bajo el sol,
se proyecta la vida,
mariposa tecknicolor.

Cada vez que me miras,
cada sensación,
se proyecta la vida,
mariposa tecknicolor.

Vi sus caras de resignación.
Los vi felices, llenos de dolor.
Ellas cocinaban el arroz,
él levantaba sus principios de sutil emperador.

Todo al fin se sucedió,
sólo que el tiempo no los esperó.
La melancolía de morir en este mundo
y de vivir sin una estúpida razón.

Todos yiran y yiran,
todos bajo el sol,
se proyecta la vida,
mariposa tecknicolor.

Cada vez que me miras,
cada sensación,
se proyecta la vida,
mariposa tecknicolor.

Yo te conozco de antes,
desde antes del ayer.
Yo te conozco de antes,
cuando me fui no me alejé.

Llevo la voz cantante,
llevo la luz del tren,
llevo un destino errante,
llevo tus marcas en mi piel.

Y hoy solo te vuelvo a ver.
Y hoy solo te vuelvo a ver.
Y hoy solo te vuelvo a ver.









6 de marzo de 2010

▪ The Beginning to the End



FIN Y COMIENZO

Se acerca el último primer día. Así de paradójico. Quiero y no quiero. Se siente raro, porque uno mira hacia atrás y ve todo lo que caminó en estos últimos tres años y mira hacia delante y ve un gran vacío que se acerca. Y uno no sabe qué le va a tocar después, cuando se reciba. Se asoma la incertidumbre y trepa la duda. Porque hasta ahora se sabía todo, estaba todo programado, el camino estaba bien delimitado, año tras año. Pero ahora se termina y después puede venir un camino de tierra o una autopista, ¿quién sabe? Por eso no quiero. Pero quiero terminar mi carrera y los quiero a ellos. También hay otras cosas que no quiero, es cierto. Aunque un poquito sí, o mucho, y basta de engaños. Quiero y no quiero, pero es inevitable.


Lo cierto es que el reloj vuelve a mi muñeca izquierda y yo vuelvo a una de mis realidades. Me sumerjo de nuevo en la sociedad, que me espera bulliciosa y turbulenta, con horarios que cumplir. Y el espacio del calabozo se achica, se comprime, y el aire pesa y se va enfriando. Vuelve el otoño y los libros, pero no precisamente la literatura. Y me ausentaré. Y andaré de aquí para allá, lejos, ocupado, yendo de una obligación a otra, buscando minutitos de descanso en los rincones pura y exclusivamente para dormir. Me da pena no poder seguir leyéndolos activamente. Pero tranquilos, que de este trance universitario hay retorno.


Dejo un poco abandonado mi calabozo, lo sé. Espero poder pasar por acá cada tanto, así respiro un poco de mi aire. De todos modos, las paredes quedan escritas, nunca se borran. De alguna forma me quedo grabado en las paredes, sigo acá, mis huellas se quedan. Me voy, pero no me voy. Así de paradójico.


(2010)





4 de marzo de 2010

▪ No Time on Holiday



—Al fin, ¡una hora hay que esperarte a vos, eh! —se quejó alguien mientras arrancaba el auto.

—¡Bueno, che! Si recién me avisaste que salíamos, ¡ni un minuto me diste! —contestó alguien bajando la ventanilla del auto— ¡Qué calor que hace, por Dios!

—Hoy te lo dijimos al mediodía, que a las cuatro teníamos que estar allá.

—¿Eh? Yo no registré ningún horario, no sabía que era a las cuatro. ¿No ves? —muestra su muñeca desnuda— No uso reloj en vacaciones, no mido el tiempo, no lo cuento de ninguna forma. No sé que día de la semana es, ni qué numero, ni las horas. ¿Qué dice Cortázar? “Piensa en esto…”

—Ay, callate, no me pongás más nerviosa.

—Bueno, entonces explicame a qué vamos…


Parece que empieza a escaparse la bestia… Tendrán que tener cuidado.
Tendremos que tener cuidado. Y estar atentos. (Tengan el arma a mano... o huyan.)

(2010)



I don't need them in summer.


2 de marzo de 2010

▪ You Look Sad



—La noté rara a Guadalupe.

—¿Cuándo?

—Ayer

—¿Rara por qué? ¿Te habló mucho?

—No, la noté triste.

—Últimamente estás notando a todos tristes. A Leo también.

—Sí.


Y me pregunto yo si eso tendrá algo que ver con la (ausencia de) tintura. Y primero me respondo que sí. Y después me digo que no, que no tiene nada que ver. Y me lo vuelvo a preguntar.

(2010)