"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"

30 de diciembre de 2011

▪ Don't Give Up



NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti
 
 
 

28 de diciembre de 2011

▪ She Never Told Him that She Loved Him



And what then? For she felt that he was still looking at her, but that his look had changed. He wanted something—wanted the thing she always found it so difficult to give him; wanted her to tell him that she loved him. And that, no, she could not do. He found talking so much easier than she did. He could say things—she never could. So naturally it was always he that said the things, and then for some reason he would mind this suddenly, and would reproach her. A heartless woman he called her; she never told him that she loved him. But it was not so—it was not so. It was only that she never could say what she felt. Was there no crumb on his coat? Nothing she could do for him? Getting up, she stood at the window with the reddish-brown stocking in her hands, partly to turn away from him, partly because she remembered how beautiful it often is—the sea at night. But she knew that he had turned his head as she turned; he was watching her. She knew that he was thinking, You are more beautiful than ever. And she felt herself very beautiful. Will you not tell me just for once that you love me? He was thinking that, for he was roused, what with Minta and his book, and its being the end of the day and their having quarrelled about going to the Lighthouse. But she could not do it; she could not say it. Then, knowing that he was watching her, instead of saying anything she turned, holding her stocking, and looked at him. And as she looked at him she began to smile, for though she had not said a word, he knew, of course he knew, that she loved him. He could not deny it. And smiling she looked out of the window and said (thinking to herself, Nothing on earth can equal this happiness)—

"Yes, you were right. It’s going to be wet tomorrow. You won’t be able to go." And she looked at him smiling. For she had triumphed again. 


To the Lighthouse, Virginia Woolf
 
  
  
     

25 de diciembre de 2011

▪ I Feel This and That and...



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ:
Arriba y abajo y allá no sé

Hoy es navidad y muchas felicidades para todos y buenos augurios y prosperidad y la unión y lo mismo de siempre, pero sin embargo es raro, es raro porque del lado de acá todo está muy MUY bien y muy MUY mal al mismo tiempo. Es difícil de explicar, porque generalmente es una cosa o la otra, o una después de la otra, pero ¿las dos a la vez?, no, nunca, imposible, y ahora sí, las dos a la vez, al mismo tiempo. Y miro videitos festivos graciosos y me río mucho y miro una serie intensa que me entristece y me hace llorar, pero termina el capítulo y de nuevo está todo perfecto. Quizás sea porque tengo y porque no tengo. Porque hay y porque no hay. Porque pienso y porque no pienso. Porque me acuerdo pero lo supero. Porque me olvido pero aún así lo siento. Porque no está pero está. Porque es y porque no es. Porque estoy enormemente vacío y porque estoy enormemente lleno. Porque hace frío y hace calor. Y escucho canciones con ritmo explosivo que te levantan el ánimo al techo y te dan ganas de cantar y reir y poner replay, pero que tienen letras de entierro, palabras que te hacen caer en picada y por eso, las dos cosas a la vez, simultáneamente, arriba y abajo, y eso es raro. Arriba porque sé exactamente lo que siento, pero abajo porque no sé exactamente lo que vos sentís. Y es raro haber conseguido algo, haber desarrollado algo, haber construido algo acá adentro (allá no sé…) y en realidad darse cuenta de que uno no tiene nada. Es difícil tener algo y al mismo tiempo no tenerlo. Es lógicamente imposible, y sin embargo... ¿Maldita imaginación? Pero no es nada malo, creo. De hecho, me parece que en definitiva es bueno. Porque todo lo bueno y lo malo (arriba y abajo) me hizo crecer y ahora (no) está en mí y por eso me siento así. Porque ahora todo coexiste, la existencia y la ausencia, la felicidad y la tristeza, la tranquilidad y la locura. Todo coexiste en paz y en guerra, las dos cosas a la vez, y así estamos, así seguimos, así avanzamos. Al menos del lado de acá. Allá no sé.
 
(2011)
  

    

22 de diciembre de 2011

▪ Our connection


NUEVO CANAL INTEROCEÁNICO

Te propongo construir
un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas
que comunique por fin
tu mirada
atlántica
con mi natural pacífico.

Mario Benedetti


    

21 de diciembre de 2011

▪ Bonheur, joie pure, extase, liberté

    

Comme ce matin, je sens monter en moi d’indescriptibles bouffées de bonheur, de grandes vagues de joie pure, des frissons d’extase et de liberté. Je n’ai de comptes à rendre à personne, personne ne sait où je suis, ce que je fais, personne ne sait qui je suis et c’est comme si je n’étais plus rien, rien que cette plaque sensible sur laquelle s’impriment successivement tous les carrefours de Londres, rien qu’un miroir, et je ne veux rien faire d’autre que marcher jusqu’à l’épuisement, me saouler de cette prodigieuse paix, de cette prodigieuse béatitude.

Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier


       

17 de diciembre de 2011

▪ He Wished to Protect her



He turned and saw her. Ah! She was lovely, lovelier now than ever he thought. But he could not speak to her. He could not interrupt her. He wanted urgently to speak to her now that James was gone and she was alone at last. But he resolved, no; he would not interrupt her. She was aloof from him now in her beauty, her sadness. He would let her be, and he passed her without a word, though it hurt him that she should look so distant, and he could not reach her, he could do nothing to help her. And again he would have passed her without a word had she not, at that very moment, given him of her own free will what she knew he would never ask, and called to him and taken the green shawl off the picture frame, and gone to him. For he wished, she knew, to protect her.

To the Lighthouse, Virginia Woolf

   

5 de diciembre de 2011

▪ Plus la carapace est solide, plus le coeur est fragile...



CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Mario Benedetti





  

4 de diciembre de 2011

▪ I can't See the Moon (and I'm Scared)



PATOLOGÍA: Miedo a los eclipses

Comienza el eclipse y la luna empieza a borrarse lentamente del cielo. Las sombras comen poco a poco la parte superior de la luna. Ella corta un pedacito de torta y se lo lleva a la boca. Tiene gusto a eclipse, piensa. Y en ese mismo instante empieza a tener miedo. Hay algo que la atormenta. Sabe que la luna va a volver a aparecer, pero la torta no. El plato quedará vacío. El cielo se apaga. Ella no es feliz, pero aun así come la torta. Primero come la parte de arriba, la crema, igual que las sombras comen la luna. Y desciende de a poco por el bizcochuelo, atemorizada. Llega al dulce de leche y mira al cielo. Ya casi no hay crema. Ya casi no hay luna. Pero va a volver. La torta no, la luna sí. Entonces decide que no quiere más torta. Deja la cucharita sobre el plato y piensa en él. Mira al cielo otra vez. La luna ya se apagó por completo. Las estrellas están tristes ahora, igual que el bizcochuelo, igual que ella, sin luna, sin crema, sin él. Pero poco a poco empieza a encenderse la parte superior de la luna. Baja la mirada, observa el plato y no es feliz. La crema no vuelve. Sólo queda algo de bizcochuelo. En el cielo, sólo queda algo del eclipse. Pronto terminará, volverá la luna y ella ya no quiere más torta. Las sombras finalmente se van de la luna (que vuelve a brillar) y ella teme. ¿Dónde irán ahora esas sombras?, se pregunta mientras termina el eclipse y se acuerda de una canción. Your love is like a shadow on me all of the time. Piensa en las sombras, en la luna, en su corazón. There’s nothing I can do; a total eclipse of the heart. Termina la torta contra su voluntad. Una vez que se empieza algo, hay que llegar hasta el final, piensa. El plato queda vacío. Mira al cielo y ya no hay eclipse. Mira al plato y ya no hay torta. Tiene miedo. El eclipse se ha ido a otra parte. Piensa en su corazón, perdido entre las sombras, y no es feliz.


(2010)





       

29 de noviembre de 2011

▪ Je n'ai jamais su...



Dans chaque seconde il y a un roman complet, avec son début et sa fin, avec tous ses enchaînements de causes et de conséquences et ses infinies dimensions horizontales et verticales. Mais ce qu’il m’en reste maintenant c’est cela, à peine une trace, un parfum sensible de la largeur de ce corps, le poids de ce volume charnel et l’espèce de moiteur de la peau, les fins cheveux blonds que je caressais sur son épaule, l’impressions de pouvoir toujours tout comprendre des êtres comme moi à la recherche de la lumière, et l’impression aussi que cette lumière je ne peux pas la donner parce que je ne l’ai pas en moi, ni la lumière, ni la paix, ni l’amour, et aussi cette brisure, ce quelque chose de cassé dans les profondeurs, comme une mort douloureuse constituée de mille petits détails, une mort bien à moi et par laquelle je devais nécessairement passer, je devrai encore passer, boire jusqu’au bout, jusqu’à la lie. Je n’ai pas su aimer, je n’ai jamais su aimer, et il faut qu’on m’apprenne en m’enfonçant la tête dedans de force, regarde, sens, hume ton malheur, ton désespoir, comprends-tu pourquoi tu souffres? Regarde encore, étouffe encore, encore plus, tu n’as jamais aimé que ça, toi, un mirage.

Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier


 

26 de noviembre de 2011

▪ Unresponsive, so...?

 
 
ENCHAÎNEMENT II
 
C’est ça. Je peux te dire n’importe quoi et c’est toujours la même chose, tu t’en fous, tu ris et c’est tout, le silence, pas de réponse, mais c’est parfait, c’est correct, parce que je sais, chu qu’un con, un con qui rêve à des choses impossibles, des choses qui vont jamais exister, fèque c’est bon si tu restes en silence, si tu ris pis tu dis rien, si tu réponds pas ou si tu changes de sujet, c’est bon, c’est correct, c’est pas grave, parce qu’y faut que je comprenne d’une façon ou d’une autre. J’aimerais tellement que tu sois clair, que tu me dise ce que tu penses, mais non, y faut deviner tout à cause du silence, et même s'y a des choses, des signes, qui me font penser que toi aussi tu sens comme moi, le silence est trop lourd et l’absence de réponse m’oblige à penser que chu fou, que chu trompé, que c’est de la fiction, qu’y a rien de vrai au fond, que j’imagine tout et que, même si des fois je sens une approximation, c’est à cause d’autres raisons, pas comme je le sens, on cherche pas la même chose, et c’est tellement décourageant, parce qu’on arrive à un point où on est tanné d’essayer encore et encore et finalement on ne fait que commencer à penser que ça vaut pas la peine, fèque on se demande s’il faudrait oublier… Et moi, je sais pas. Et toi, tu dis rien. Alors, je me dis qu’y faut se rappeler pour toujours de tout ce qu’on a partagé parce que ça me rend heureux, bien sûr, mais au même temps y faut oublier parce que c’est pas bon d’être la seule personne à s'en rappeler pis penser pis rêver pis attendre en vain pis avoir de l’espoir pis n’arriver à rien pis n’écouter que le silence, fèque y faut oublier et accepter qu’y aura jamais de réponse et y faut se convaincre que c’est pas grave, que c’est mon vieux ami, le silence, qui arrive à nouveau, et que rien va changer, la solitude, tout va rester comme ça, et c’est pas grave, on l’a déjà vecu, on va pas mourir à cause de cette tourmente, non. Y faut oublier. C’est ça.
      
(2011)
   
 
     

23 de noviembre de 2011

▪ Venerable and Laughable



It was a disguise; it was the refuge of a man afraid to own his own feelings, who could not say, This is what I like—this is what I am; and rather pitiable and distasteful to William Bankes and Lily Briscoe, who wondered why such concealments should be necessary; why he needed always praise; why so brave a man in thought should be so timid in life; how strangely he was venerable and laughable at one and the same time.

To the Lighthouse, Virginia Woolf






 

21 de noviembre de 2011

▪ Le grand malheur de t'avoir perdu

 
 
Nostalgie et poésie et encore: cela pourrait revivre par l'imagination et s'enflammer, donnez-moi deux verres de gin, ou deux Guinness, et je m'en rappellerai des souvenirs de bar où tu chantais (...) et moi, assis près du piano, je riais parce que tu m'aimais, parce que j'étais en amour avec la chanteuse comme dans les vues, mais je n'avais pas prévu la fin du film, bien qu'elle fût aussi évidente que dans n'importe quel mauvais scénario: l'écrivain et la chanteuse, l'amour fou, le champagne, les exigences des contrats, les petits chicanes de ménage, les scènes de jalousie, la boîte à musique qui se brise, (...) mais moi je n'ai rien compris, j'ai juste envie de me saouler la gueule et les bars sont fermés à cette heure-ci, alors je bois son maudit thé à défaut d'autre chose, pour boire, en attendant, en rêvant à l'ivresse, parce que j'ai soif, et plus le film avance plus j'ai soif, et finalement au lieu de aller me coucher bien saoul et heureux comme un bon écrivain, je passe la nuit les yeux grands ouverts à écouter les maudites cloches de cette maudite église historique qui sonnent les heures et les demi-heures, en attendant que le jour se lève, en pensant à toi, toujours à toi, et au malheur, au grand malheur de t'avoir perdu, pour toujours, car cela au moins je peux compter là-dessus pour toujours.


Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier

 
 

4 de noviembre de 2011

▪ Decipherable (at last)



Fue tan, tan lindo. Y totalmente inesperado. La situación me tomó por sorpresa. Pensé que me iba a ir sin terminar de entender, lleno de dudas e hipótesis, con cierta tristeza en el corazón, dejando atrás el columpio inerte, oxidado. Pero no. Me fui feliz, contento, lleno de alegría, gracias a esos últimos minutos (¿de magia de navidad? Mets-en!). Esos últimos minutos fueron únicos. Finalmente entendí. Justo en el último vaivén del columpio el rostro me habló. Habló sin palabras, pero su mensaje fue absolutamente claro. Y aprendí que a veces, en algunas situaciones, las palabras no son necesarias si hay ojos profundos que te miran, manos suaves que te acarician y un corazón que late al lado tuyo. Y en esos últimos minutos comprendí que sí. Que no era el único. Que él también. Que los dos. Que a pesar de la situación, de todos modos. Comprendí que los sentimientos. Que el cariño. Que no depende de otras cosas. Que no importa si. Que la pureza interior. Que la sencillez. Y que su corazón también late; lo pude escuchar. Porque si uno se pone a pensar, ¿a cuántas personas, a lo largo de la vida, les sentimos el latido del corazón? A muy pocas. Hay que estar muy cerca, en todo sentido, para poder escucharlo. Y entonces ya no había ninguna duda, el mensaje era claro y evidente. No estaba equivocado. Mis presentimientos eran verdad. Tenía razón. Quedó claro, a partir de ese momento, que ninguno iba a olvidar nada. Que siempre íbamos a recordar todo, los dos. Y eso me bastó para ser feliz, para irme contento, para que no me importara caminar bajo la lluvia, para llorar de felicidad, para sentirme pleno, para saber con certeza que pronto, algún día, de nuevo, nos vamos a volver a ver…

(2011)



 

2 de noviembre de 2011

▪ Letting Go



PARA TODOS

De pronto no puedo decirte
lo que yo te debo decir,
hombre, perdóname, sabrás
que aunque no escuches mis palabras
no me eché a llorar ni a dormir
y que contigo estoy sin verte
desde hace tiempo y hasta el fin.

Yo comprendo que muchos piensen,
y qué hace Pablo? Estoy aquí.
Si me buscas en esta calle
me encontrarás con mi violín
preparado para cantar
y para morir.

No es cuestión de dejar a nadie
ni menos a aquellos, ni a ti,
y si escuchas bien, en la lluvia,
podrás oír
que vuelvo y voy y me detengo.
Y sabes que debo partir.

Si no se saben mis palabras
no dudes que soy el que fui.
No hay silencio que no termine.
Cuando llegue el momento, espérame,
y que sepan todos que llego
a la calle, con mi violín.


Pablo Neruda


30 de octubre de 2011

▪ Undecipherable



No entiendo. No te entiendo. Eso me atormenta. Me encanta poder entender las cosas, saber cómo funcionan, por qué son así, pero esta vez no puedo. Me esfuerzo por comprender. Creo entender, pero no, finalmente descubro (o creo descubrir) que estoy equivocado. Malinterpreto los signos. Tus ojos me dicen algo, pero las cosas que hacés me dicen lo contrario. Es como un vaivén, un columpio, un balanceo constante. Estoy parado, firme, pero veo algo allá adelante que me interesa y me lanzo hacia el entendimiento, llego al otro extremo con una idea en mente y no, no es así, no parece ser así, no comprendo y el envión me devuelve hacia atrás, al punto inicial, y sin siquiera pestañar ya estoy listo para lanzarme de nuevo, para intentarlo una vez más. Y pienso. Quizás si tomo más envión. Quizás si me paro más firme. Quizás así llegue a vos. Quizás así pueda entenderte. Pero no.

Lo bueno es que el tiempo nunca se detiene y las cosas cambian. Lo bueno es que no estamos condenados a mirar fijamente algo que no entendemos, podemos mirar hacia otro lado, buscar otras cosas. Uno se columpia una vez, dos veces, tres veces… Pero después de varios intentos fracasados, sin comprender, uno termina por cansarse, desganarse, uno se aburre del columpio y de toda la situación confusa, y el vaivén y el esfuerzo cognitivo pierden sentido y uno desiste del intento porque sabe que no importa cuántas veces se columpie, al llegar al otro extremo siempre va a ver lo mismo, el mismo rostro sonriente, cálido y amable, tan cerca por un instante, pero tan silencioso, lleno de pistas contradictorias, indicios inútiles que sólo sirven para confundirnos, en lugar de acercarnos al entendimiento, a la claridad. Y entonces no hay nada que podamos hacer, solo olvidar y avanzar en otra dirección y dejar de torturarse una y otra vez con lo mismo y aceptar que es imposible entender absolutamente todo y que se puede seguir viviendo sin comprender algunas cosas y que un arce puede tener hojas verdes a fines de octubre y que el silencio muchas veces no es azaroso y que si ese rostro que vemos no nos habla, sus razones tendrá.

(2011)



 

21 de octubre de 2011

▪ Silent Literature



Je répondis que je n'écrivais plus, que je ne voulais plus écrire, qu'il n'y avait plus que le silence que me satisfaisait. Je prétendis que la littérature était une maladie, ruineuse pour l'organisme, dangeureuse pour la société, inutile pour la vie et malsaine à sa source. Angèle se moqua de moi. Paul affirma que j'écrivais en cachette, que je prenais des notes le soir en rentrant à la maison. J'exposai ma théorie du moment: la vie était une fiction, de toute manière. La réalité ne nous concernait pas. La réalité concernait la matière et l'esprit et nous étions entre les deux, nous étions à la fois les créateurs de la fiction humaine et ses produits. La littérature, si on ne trichait pas, ne pouvait que conduire au silence.


Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier



18 de octubre de 2011

▪ Happiness is never grand



Actual happiness always looks pretty squalid in comparison with the overcompensations for misery. And, of course, stability isn't nearly so spectacular as instability. And being contented has none of the glamour of a good fight against misfortune, none of the picturesqueness of a struggle with temptation, or a fatal overthrow by passion or doubt. Happiness is never grand.

Brave New World, Aldous Huxley

  

25 de agosto de 2011

▪ The Tunnel



Fue una espera interminable. No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados. Y era como si los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí, como clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado.

¡La hora del encuentro había llegado! Pero ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían comunicado? ¡Qué estúpida ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intocable... No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser de piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera su vida normal, la vida agitada que llevan esas gentes que viven afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándome muda y ansiosa (¿por qué esperándome? ¿y por qué muda y ansiosa?); pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo lejos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado.


El túnel, Ernesto Sabato


 

5 de agosto de 2011

▪ Writing (No) More



Ya no escribo. O mejor dicho, ya no dejo de escribir. Quiero decir: ya no escribo como antes. (Y no me refiero a que como antes de escribir, no.) No me siento en el escritorio, no agarro papel y lápiz o la compu, ya no interrumpo otras actividades para escribir. Ya no es un ritual. Ahora directamente pasa algo y lo escribo, pero acá en mi mente. Lo pienso y lo dejo ahí y ya (no) está escrito y ya no importa si se borra o si queda algún registro. Esto mismo que estoy escribiendo ahora (es decir, hace tres semanas) en realidad ya fue escrito. Antes de ayer lo escribí mientras bajaba la escalera y descubría con cada escalón por qué ya no escribía. Ya no escribo porque ahora escribo. Dos conceptos totalmente distintos. Y claro que cuando intento recuperar un texto que ya escribí antes mentalmente, como ahora, no siempre encuentro lo mismo. A veces lo encuentro cambiado, incompleto, distinto. A veces no lo encuentro. Pero lo importante es que en algún momento existió y fue procesado. Lo importante es que escribo para mí (?) y que no necesito ninguna herramienta de escritura externa. Y si nadie entiende, ¿qué importa? Lo importante es que, en ese sentido, ya no hay barreras. No hay obstáculos. No dependo de nada. Lo terrible es que uno puede pensar que quizás eso marque el fin del calabozo como tal, como lo hemos concebido hasta ahora. Lo terrible (y liberador) sería descubrir que ya se ha cumplido con la condena. Pero en realidad sabemos que la condena es perpetua, que el calabozo no tiene fin, que la prisión es de aire y que la condena es la libertad. Que ya no dejo de escribir. Que quizás no habrá palabras nuevas sobre las paredes del calabozo, pero sí en las pupilas y en la piel del prisionero. Quizás el calabozo de aire entre en proceso de mutación y se convierta en un espacio literario distinto, como bien podría ser un espacio de reescritura de textos previamente escritos en función de distintas necesidades. O quizás mañana ya no esté aquí, a la vista de todos. Pero lo que es seguro es que ya no voy a (poder) dejar de escribir, one way or another.

(2011)



18 de mayo de 2011

▪ Silent Name

 
 
El primo de Casals, que se llama Héctor, la hache no se pronuncia, sabemos que está ahí esa pequeña letra, y nada más. Hay en mí algo hoy, también, que no se pronuncia, pero está allí. Tal vez sea mejor no encontrarle un sonido. Callemos. Ese coche que pasa en este momento por mi vereda y agita las aguas del charco ya se va alejando, ya no lo oigo, ya no ha dejado más que un hueco en mis oídos, pertenece al pasado, un pasado en que se encuentra con una algarabía de voces juveniles vitoreando a un equipo de volley perdedor, y él no vitorea a nadie, lo sé ¡cuánto más le hubiese gustado un partido de fútbol! y su silencio, su voz que no vitorea, también dejó un hueco en mis oídos. Héctor, tienes una extraña sombra en la mirada ¿y eres silencioso como la primera letra de tu nombre? (…) Héctor, quiero cambiarte el nombre... Alberto, o Amadeo, o Adrián, o Adolfo, ¿no te das cuenta por qué? porque así tu nombre va a empezar con «a», como alegría...

La traición de Rita Hayworth, Manuel Puig


 

2 de mayo de 2011



Hoy lo sé más que nunca. Cuanto más fuerte es una presencia, más dolor causa su ausencia. Y Keo, mi perrito, era el que más fuerte ladraba acá en casa. Sobre todo a la hora de comer. Pedía comida hasta quedarse afónico, prácticamente. Culpa de la medicación, claro, que le causaba polifagia, polidipsia y poliuria. Pero hoy no ladró y cenamos en silencio. Lo vamos a extrañar tanto, tanto. Y nos angustia mucho ver tantas cosas en la casa que gritan su nombre. Porque vemos, por ejemplo, su correa o su almohadón o su alimento, pero no lo vemos a él ahí al lado. Vemos muchas cosas que lo evocan, pero al seguir el hilo conductor, Keito no está del otro lado. Es evidente: hay un vacío que es imposible de llenar. Pero supongo que es cuestión de acostumbrarse a todos estos cambios inevitables. Malditas costumbres, ¿no? Desaparecerán las correas y su alimento. Su shampoo y su cepillo. Sus trapos y sus sábanas. Pero no hay nada que me quite de la memoria esos alaridos desesperados de hoy a la tarde. Ni sus ronquidos. Ni sus mimos. Ni su colita contenta agitándose al ver comida. Ni sus ojitos enternecedores. Eso no se borra jamás.

(2011)





 

29 de marzo de 2011

▪ Il faut que tu m'aimes



Le mystère se prolongeait. Je comprenais que je ne pouvais me contenter de l'aimer: il fallait aussi qu'elle m'aimât. Pourquoi? C'était comme ça.

Je la mis au courant en toute simplicité. Il était naturel que je doive l'informer:

—Il faut que tu m'aimes.

Elle daigna me regarder, mais c'était un regard dont je me serais passée. Elle eut un petit rire méprisant. Il était clair que je venais de dire une idiotie. Il fallait donc lui expliquer pourquoi ce n'en était pas une:

—Il faut que tu m'aimes parce que je t'aime. Tu comprends?

Il me semblait qu'avec ce supplément de données tout rentrerait dans l'ordre. Mais Elena se mit à rire plus fort.

Je ressentis une blessure confuse.

—Pourquoi tu rigoles?

D'une voix sobre, hautaine et amusée, elle répondit:

—Parce que tu es bête.

Ainsi fut accueillie ma première déclaration d'amour.


Le sabotage amoureux, Amélie Nothomb



25 de marzo de 2011

▪ Linguistic Chaos III



EXPERIMENTO LINGÜÍSTICO FASE III

Así fue como empezó todo. Ella me mandó un sms y me dijo que cuando estuviera cerca les avisara, así me iban a buscar en el auto. Yo le respondí que el colectivo que me había tomado entraba por la universidad, así que cuando estuviera cerca les iba a avisar y me bajaba en la termodinámica. (!?) Y ya cambiar una palabra por otra desató el caos. Ella me mandó otro sms en el que corroboraba si me bajaba en la terminal, como siempre. Y yo le respondí que claro, que me bajaba en la term-odinámica. ¿Dónde más iba a ser? Inal. En la term-inal. Ahí termina el recorrido, ¿no? Ahí termina todo. Y
terminal
termina
en L. O sea,
terminal
termina
termin, etc. Ahí me bajo yo. Después del etcétera. Cuando ya no hay más. Cuando lo que sigue es. Al término, ni más ni menos. Más precisamente, en la dinámica del termo. Oh, dinámica, termina de una vez, pensaría ella, que había aprobado termodinámica en febrero. Termodin [é la tua] amica, pensé yo en italiano. Y por eso yo me bajo ahí, donde termina el termo en L y ya no hay más dinámica: al final, como terminal.

(2011)


14 de marzo de 2011

▪ Moment + Moment = Life



Hoy vi un videito que postearon en otro blog y creo que ayuda en cierta medida a entender el significado de la vida, a repensar algunas cosas, a disfrutar más, a potenciar cada instante y a revalorizar lo cotidiano. Por eso lo comparto. Recomiendo pantalla completa y 720 p.





23 de febrero de 2011

▪ Now I lay me down to sleep




Now I lay me down to sleep,
I pray the Lord my soul to keep;
if I die before I wake,
I pray for Lord my soul to take.



3 de febrero de 2011

▪ L'étranger



CHAPITRE V

"...II m'a demandé alors si je n'étais pas intéressé par un changement de vie. J'ai répondu qu'on ne changeait jamais de vie, qu'en tout cas toutes se valaient et que la mienne ici ne me déplaisait pas du tout. II a eu I'air mécontent, m'a dit que je répondais toujours à côté, que je n'avais pas d’ambition et que cela était désastreux dans les affaires (...)

Elle s'est demandé alors si elle m'aimait et moi, je ne pouvais rien savoir sur ce point. Après un autre moment de silence, elle a murmuré que j'étais bizarre, qu'elle m'aimait sans doute à cause de cela mais que peut-être un jour je la dégoûterais pour les mêmes raisons..."

L'étranger, Albert Camus



"...Me preguntó entonces si no me interesaba un cambio de vida. Respondí que nunca se cambia de vida, que en todo caso todas valían igual y que la mía aquí no me disgustaba en absoluto. Se mostró descontento, me dijo que siempre respondía con evasivas, que no tenía ambición y que eso era desastroso en los negocios (...)


Se preguntó entonces a sí misma si me quería, y yo, yo no podía saber nada sobre ese punto. Tras otro momento de silencio murmuró que yo era extraño, que sin duda me amaba por eso mismo, pero que quizás un día le repugnaría por las mismas razones..."

(Traducción de Bonifacio del Carril)


30 de enero de 2011

▪ A Walk to Remember



Y salí del médico y todo estaba bien, los resultados perfectos, y entonces me dije vamos a caminar y doblé en Ituzaingo y sí, me dispuse a caminar hasta casa, es decir, cruzar toda la ciudad. Claro que mi ciudad es modesta y por eso cruzarla es fácil y bueno, todo eso no importa, lo que importa es que yo era ése que caminaba y se reía solo y pensaba y tarareaba alguna canción o hablaba solo y caminaba y caminaba hasta que llegó a un lugar y dijo esta casa me la re acuerdo, las demás no, pero ésta sí, con todos los detalles. Y se dio cuenta de que si seguía por ahí iba a pasar por su antigua casa, donde vivió desde que nació hasta los siete años, con esa galería inmensa. Siete años. Y siguió y no lo podía creer, hacía una eternidad que no caminaba esa calle, porque sí había pasado en auto y estaba al tanto de los cambios ocasionados por el tiempo (para echarle la culpa a algún elemento inanimado), pero caminar por ahí fue tan distinto, porque uno pisa las baldosas y ve todo de cerca y ahí está, ahí vivía la Ñata, me re acuerdo, y ahí al lado Lidia, que en paz descanse, y acá Gloria y en eso llego a lo de la Coca y el porche se había achicado, yo me lo acordaba tan grande, jugábamos ahí a la noche. Y ni hablar del portón de los de Masera, que era gigante y ahora es re chiquito, con ese tapialcito que ya no sirve para esconderme si juego otra vez a las escondidas. Y ahí en frente la vinería y acá vivía la abuela de Tomás y me acuerdo de esas rejas, con esa forma rara, ondulada, circular hacia abajo y qué miedo que tenía al pasar por ahí, por si se me enredaba el brazo entre los barrotes, y ahí no más ya estaba llegando a la esquina y estaba el mercado, también reducido en tamaño. Claro que nada se había achicado, más bien yo había crecido y mis ojos eran otros y por eso.  La galería de mi antigua casa seguramente tampoco era tan inmensa como la recuerdo. Pero entonces doblé y no podía creer que tan cerca estaba el doctor Hernández. De chiquito me parecía que era un viaje eterno ir al médico. Y ahí estaba y al lado la casa de mi profesora de inglés y ahí empecé a no entender nada porque ya no tenía siete años, sino catorce, quince y dieciséis y ya no vivía por donde acababa de pasar, sino precisamente a donde me estaba dirigiendo y si la veo ahora a la profe le cuento que me queda la tesina y listo, me dan el título de traductor y qué contenta se va a poner. Y qué loco todo, ¿no? porque todo estaba en el mismo lugar y antes no me había dado cuenta, todo junto, doblando la esquina, y mis yo del pasado ahora caminaban al lado mío también, porque ya no estaba simplemente volviendo a casa del médico, contento porque los resultados habían dado perfecto, ni jugando a las escondidas con Marianela y Mechita; ahora también estaba caminando a casa después de una clase de inglés o, por qué no, después de un terrible mock test de tres horas agotadoras y me acuerdo que siempre los hacíamos los viernes y era una bendición terminar el segundo writing y entregar el examen y have a nice weekend, see you on Monday y caminar hasta casa recibiendo con una sonrisa el fin de semana. Y seguimos caminando ellos y yo hasta que se sumó mi perrito, que pobrecito ahora está enfermito, porque de repente estaba pasando por donde lo llevo a caminar temprano a la mañana y entonces creí que ya no faltaba nadie y ahí vivía Hipólito y ya llegando a casa dije la pucha, cuánto que uno aprende a conocerse a sí mismo y a armar su propio rompecabezas cuando va al médico y elige caminar en vez de ir en auto.

(2011)