"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"

23 de mayo de 2016

▪ Quietly

   
  
CALLADOS
  
Vamos a quedarnos
callados,
sin movernos
para ver si así
el tiempo pasa
sin mirarnos,
para ver
si se olvida
de nosotros,
porque quiero
que estos días
no conozcan nunca
la brisa del tiempo,
porque quiero
que sean largos
como tus brazos.
Quedémonos callados
como cuando de niños
jugábamos a que nadie
nos encontrara,
como cuando la sombra
de un árbol
no se mueve
para que el sol
no la descubra,
así debemos estar,
juntos, tomados de la mano,
mientras sonríes sabiendo
que el tiempo
no podrá encontrarnos.

Julio Torres-Recino
   
    
   

22 de enero de 2016

▪ Time does not Fly

     
    
FICCIONALIZACIÓN
  
Un día se preguntó cómo hacer para perderse en el tiempo, cómo borrar esa presencia constante de los segundos que pasan, que se empujan unos a otros, a veces con más fuerza, otras veces imperceptibles, pero que además nos señalan, nos indican el día, el momento, nos ubican, nos meten de lleno en una estructura, en un espacio cerrado y con una única salida: el momento siguiente. Siempre hacia adelante. Un día se preguntó cómo romper las reglas, cómo cambiar las percepciones preestablecidas, y decidió subirse a un avión.
  
"18 de enero, hora de partida: 23:30". Eso indicaba su pasaje. Estaba a punto de abordar, y en poco más de media hora iba a ser su cumpleaños. Pero su vuelo, con destino a un país exótico y distante, iba a alterar todo por completo. No habría forma de saber exactamente qué hora sería en cada lugar a medida que se fuera moviendo por el cielo. O mejor dicho, la hora iba a ir cambiando caprichosamente, no segundo a segundo, como estamos malacostumbrados acostumbrados. Distintos relojes arrojarían diferentes números. Pensó, entonces, en su viaje como un momento de paz y liberación: "mientras esté volando, el tiempo no reina, el tiempo no existe; cuando aterrice, todo volverá a la normalidad, pero mientras tanto, el tiempo se contradice, renuncia a su esencia de orden incorruptible, deja de ser un ovillo perfecto que se desenrolla poco a poco y pasa a ser una maraña sin forma aparente".
  
Y así fue que empezó su cumpleaños en ningún momento exacto, o en varios momentos desincronizados, pero nunca pudo saberlo. Y así fue que ganó una batalla y deshizo el orden. Derrotó a los relojes. Fue imposible hacer la cuenta regresiva. El avión iba primero hacia el punto A, una parada obligatoria, pero que supuestamente lo llevaba hacia el pasado, volvía a ser antes, volvía a vivir el tiempo ya vivido. El tiempo seguía sumando y avanzando, pero restaba aún más y lo hacía simultáneamente. Después, el avión seguía hacia el punto B, pero como si fuera propulsado por una fuerza de aceleración inhumana, daba un salto automático hacia el futuro lejano, dejando en el medio un tiempo sin vivir, un espacio en blanco, unas cuantas horas sin existencia, con o sin cumpleaños, imposible de determinar. Un terreno inhabitado por él y los demás pasajeros, cómplices incautos de la revolución cronológica. Aunque los relojes de sus muñecas siguieran marchando al unísono, solo anunciaban mentiras y tendrían que ser ajustados a la verdad posteriormente. Eran ecos del pasado, como fotografías viejas, que nunca muestran la realidad. Ese tiempo que brotaba de los relojes era falso o simplemente no era.
   
Claro que finalmente el avión aterrizó y llegaron los saludos por wifi. Cumplió años de igual manera, perdió un poco más de pelo y le salieron más arrugas. Pero su mente había logrado algo que creía imposible: ficcionalizar el tiempo fuera de una hoja de papel. Ese instante preciso, ese inicio, ese traspaso, ese arrancar una hoja del calendario, esa manecilla que cambia de lugar, esa secuencia fija, ese ir sin volver, toda esa construcción invisible dejó de tener sentido gracias a ese viaje con rumbo incierto. Logró neutralizar ese "faltan diez minutos para tu cumple" o ese "¿soy el primero que te saluda?". Y mientras bajaba la escalera del avión en el aeropuerto de destino, osó preguntarse: "si he logrado desenmarañar el tiempo de esta manera, ¿cuántas otras cosas podría también destruir o conquistar?".
   
(2016)
    
    
    

7 de diciembre de 2015

▪ Pick or Lose

     
    
I saw my life branching out before me like the green fig tree in the story. From the tip of every branch, like a fat purple fig, a wonderful future beckoned and winked. One fig was a husband and a happy home and children, and another fig was a famous poet and another fig was a brilliant professor, and another fig was Ee Gee, the amazing editor, and another fig was Europe and Africa and South America, and another fig was Constantin and Socrates and Attila and a pack of other lovers with queer names and offbeat professions, and another fig was an Olympic lady crew champion, and beyond and above these figs were many more figs I couldn't quite make out. I saw myself sitting in the crotch of this fig tree, starving to death, just because I couldn't make up my mind which of the figs I would choose. I wanted each and every one of them, but choosing one meant losing all the rest, and, as I sat there, unable to decide, the figs began to wrinkle and go black, and, one by one, they plopped to the ground at my feet.

The Bell Jar, Sylvia Path
    
    

8 de octubre de 2015

▪ No Longer Anywhere

   
   
HOW TO DISAPPEAR

First rehearse the easy things.
Lose your words in a high wind,
walk in the dark on an unlit road,
observe how other people mislay keys,
their diaries, new umbrellas.
See what it takes to go unnoticed
in a crowded room. Tell lies:
I love you. I'll be back in half an hour.
I'm fine.

The childish things.
Stand very still behind a tree,
become a cowboy, say you have died,
climb into wardrobes, breathe on a mirror
until there's no one there, and practice magic,
tricks with smoke and fire—
a flick of the wrist and the victim's lost
his watch, his wife, his ten pound note. Perfect it.
Hold your breath a little longer every time.

The hardest things.
Eat less, much less, and take a vow of silence.
Learn the point of vanishing, the moment
embers turn to ash, the sun falls down,
the sudden white-out comes.
And when it comes again — it will —
just walk at it. Walk into it, and walk,
until your know that you're no longer
anywhere.

Amanda Dalton

   
  
   

20 de septiembre de 2015

▪ Trying to Get Off

         
        
LOVE SYNAPSE
          
nothing worse than a brain afflicted by love when all signs become ambiguous and everything becomes possible and we start questioning every move like why did they come and talk to us (the interest must be mutual, the roller coaster goes up) but at the same time why are they not talking to us anymore (this must be unrequited love, the roller coaster goes down) or probably they are just shy or perhaps we should forget it all and move on or maybe we should be sensible and find the courage to speak out and risk it all at once although we know that they are most likely not interested (because how could they, how could anybody, the roller coaster goes underwater) and all those laughs are probably just the kind of laughs shared by ordinary friends because how can you tell them apart if no laugh sounds exactly the same but oh weren't those moments special and didn't those fiery eyes pierce inside us as if looking for a nice warm place where they could stay lit forever (the roller coaster goes round and round, it is out of control) and weren't they at times closer to us than they should have been like when their hands touched ours as if replicating and simplifying the complex process of love synapse that takes place between our brains and hearts or as if breaking down this metaphor for connection and communication on a concrete level during those brief contacts or as if saying hey look we can do better if we are together or is it just nonsense that takes over our minds and enjoys making us see all this bullshit because we know this is totally silly and we know we are reading beyond the lines and we know we shouldn't be doing this at all but we also know we can't help it because that's how it works because love has to be a crazy adventure because no love free from insanity is worth the love (the roller coaster cannot slow down, it cannot stop) so in a pointless attempt to get off the ride and knowing that we are already screwed up we still ask ourselves what the hell is going on and why on Earth can't our brains think straight when afflicted by love
          
(2015)
        
        
        

14 de septiembre de 2015

▪ When it Comes to Love

     
     
DEJARLO ARDER

Es interesante cómo el amor resulta siempre ingobernable. Un terreno sin leyes ni principios. Nada puede subordinarlo, ya que el subordinado es uno mismo. Solo se puede obedecer al caos. No importa todo lo que estudies, todo lo que aprendas, todo lo que experimentes. Ni las letras ni la inteligencia podrán salvarte. De un momento a otro, todo conocimiento se vuele nulo, toda práctica carece de valor. El cerebro intentará engañarte y hacerte creer que ahora estás más preparado que antes para amar. Que ahora sabés más y entendés mejor cómo relacionarte con los otros. Que ahora tenés más herramientas para controlar lo que (te) pasa. Pero las cuestiones del corazón no se explican mediante ninguna teoría. No hay ninguna ciencia que nos permita entender su funcionamiento ni elaborar pronósticos. Ese calor, que de pronto inunda el pecho, no encuentra justificación ni lógica que lo ampare. Eso que lo enciende, eso que lo despierta, permanecerá por siempre un misterio. No es algo netamente físico ni psicológico. Es una conjunción de factores imposibles de definir (y, claro, cuya definición tampoco tendría ningún sentido). Por eso, el único camino es siempre la entrega. Cuando sentimos ese calor en el pecho, hay que dejarlo arder. Hay que decirle que sí. Hay que resignarse ante esa fuerza que excede nuestro control, que viene y se apodera de todo, que es capaz de alterar la existencia misma en tan solo un momento, como un verdadero acto de magia. Y cuando no sentimos ese calor en el pecho, cuando podemos pensar y cuestionar nuestros sentimientos, todo esto nos parece una reverenda pelotudez.

(2015)
     
     

10 de septiembre de 2015

▪ Don't I?

 
 
BIPOLAR

I swear I do both:
The doing and the not-doing.

I write and I don't.
I read and I don't.
I move and I don't.
I love and I don't.
I hurt and I don't.
I live and I don't.
I succeed and I don't.

As simple and vast and relative as
that.

I do everything
and I don't.

Do you?

(2015)
      
       
       

16 de abril de 2015

▪ Letters of Humanity



EL MUNDO

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Dijo que somos un mar de letritas.

—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de letritas.

Cada persona brilla con letras propias entre todas las demás. No hay dos letras iguales. Hay letras mayúsculas y letras minúsculas y letras de todos los colores. Hay gente de letra prolija, que ni se entera del paso del tiempo, y gente de letra loca, que llena los renglones con garabatos a toda prisa. Algunas letras, letras bobas, no dicen nada ni hacen ruido; pero otras resuenan con tanta fuerza que no se puede leerlas sin replicarlas, y quien se acerca, se inspira.

(2015)


  

24 de diciembre de 2014

▪ Dear Santa

   
   
LIFE, A PERFECT MESS

I don't always position myself in the same place in relation to life. I see it from different angles. Worth nothing/worth everything. I stand here on this spot and then I'm standing over there. What you can do and achieve means nothing at times. It always depends.

Like right now, a different angle, lying on the floor and staring at the wall. It's a hot evening, December has just started, and the floor is the only thing that can cool me off. It's a nice contrast, hot chest/cold back, and I'm looking at a wall, I'm looking at life from a different point now.

This is not a kid anymore. Look at him. Is he 20? 25 already? He stopped writing letters to Santa ages ago. Yet, he's written one again tonight. He's asking for his mum to be with him on Christmas Eve. He'll give it to his mum and ask her to post it for him. He doesn't know if it'll do the trick, if she'll change her mind (there's still time, maybe?) and go, break the barrier, fight back, just be there with him. He's not writing it down, but he's actually asking Santa to make her strong enough to win, to give her the courage to say "Fuck you, depression", to see life from other angles, not just that one.

But lying on the floor we can see things differently. Look! From this angle life is brilliant. I've never been in a more stable situation. Everything working fine, big decisions being taken, moving on. So well, so safe, everything so perfectly laid at my feet. If I go over personal projects, professional life and ease of mind, I've never been in a better position. Worth everything. But that's just one angle.

Let's say you are no longer lying on the floor, you stand up. From this other angle, things get a bit more complicated. You are full of questions. Simple questions. Like why, when and who. But such simple questions can drive you crazy, like when there are no answers, and who wouldn't feel scared then? Thinking of future things to come, good things (the ones that matter) don't clearly appear upfront. It doesn't mean they won't exist, but you just can't see any sign of them. Some not-so-good things do make clear signs of getting closer. It's that kind of rain that can ruin the whole picture. Like reading no books. Having no lines to write. Worth nothing.

How can we combine all the knowledge, all the understanding of dukkha, of happiness, of purpose in life, all the awareness and self-assurance obtained through meditation, how can we combine it all into a simple state of mind? How can we see things from all angles at the same time? We have no Aleph this time, no secret salvation. But it's ok. It's ok. We repeat again and again, blinking and switching from one angle to the other. It's ok, don't you worry.

It doesn't matter if we start talking about me, or if we talk about him, this grown-up kid, or if we talk about you, or us. What matters is that life is anything and everything. It's what you see and what you don't see. Its meaningfulness shifts constantly. Things can go perfect and awful at the same time. And there's even more to it than you will ever get.

Just lie down, look carefully, stand up, blink your eyes and keep moving. In the end, life is that easy.
  
(2014)
   
   
   

3 de junio de 2014

▪ Autumn Memories

  
   
OTRO MAYO

cuando pasabas con tu otoño a cuestas
mayo por mi ventana
y hacías señales con la luz
de las hojas finales
¿qué me querías decir mayo?
¿por qué eras triste o dulce en tu tristeza?
nunca lo supe pero siempre
había un hombre solo entre los oros de la calle

pero yo era ese niño
detrás de la ventana
cuando pasabas mayo
como abrigándome los ojos

y el hombre sería yo
ahora que recuerdo
   
  
Juan Gelman
     
     
      

30 de mayo de 2014

▪ Of Certainty and Sand

      
      
NADA DE CERTERO

Ciertamente tu vida es otra. Todo va cambiando, poco a poco, sin que te des cuenta. Como un reloj de arena, que empieza lleno y termina vacío. O que empieza vacío y termina lleno, según cómo lo veas o dónde te pares. Arriba o abajo. Lo cierto es que tu vida pasa a ser otra y mientras tanto no te das cuenta.

Hasta que un día, esperando el colectivo, te encontrás con alguien que no veías desde la secundaria, y ahí colapsa el reloj de arena, desaparece el vidrio, cae el presente y se choca con el pasado, se mezclan los tiempos. Pero bueno, decís, la secundaria fue hace poco, ¿no? No, te respondés. Hace poco fue la universidad. Y quien dice "hace poco" dice también "hace mucho", porque hace mucho que no ves a algunos compañeros de la universidad. Incluso hace mucho que trabajás, aunque tu primer laburo fue después de terminar la facu. Hace mucho que conseguiste una beca y viajaste. A fin de cuentas parece que lo único que pasó hace poco fue exponer en un congreso al lado de personas con maestrías y doctorados en sus CV. Algo ciertamente tuvo que haber pasado en el medio para que todos los "hace poco" se transformaran en "hace mucho". Tuvo que haber pasado "algo", como quien dice arena, mucha arena.

Los dedos de la mano no alcanzan para contar los años que pasaron desde aquel primer beso, por ejemplo. Y hace poco, ayer mismo, te cruzaste con ella mientras ibas de camino a dar clases. Cómo pasó el tiempo y qué alta que está ahora y qué bien que le queda ese tapado beige. Ella, envuelta en arena, pensás, envuelta en tiempo. Una manifestación más de nuestro calabozo temporal, de nuestra condena a la impermanencia, ella envuelta en tiempo, sin poder quitárselo, prisionera, avanzando por la calle y transformando su vida sin darse cuenta, pisando baldosas, respirando, siendo observada, sujetando el cuello del tapado con la mano derecha y con una cartera negra en el brazo izquierdo, despertando recuerdos, perfumando el aire al pasar, alterando su esencia segundo a segundo, pisada a pisada, a medida que cae la arena. Y ahora que la ves te percatás de que ciertamente su vida es otra. Y te preguntás, mientras cruzás la plaza, qué es lo que nos impulsa a seguir adelante, pese a los cambios. Por qué luchamos por avanzar, si todo avance quedará atrás, irrecuperable, enterrado en la arena ya derramada, ya vivida. Se te ocurren muchas respuestas, pero el cielo sigue nublado y entonces volvés a pensar en tus clases, que te están esperando ahí en frente, cruzando esta calle.

Vos también cambiás todo el tiempo, aunque no tengas un tapado de arena. Ahora por ejemplo estás agotado, pero sabés que vas a entrar, saludar, preparar el salón y de algún lado va a salir esa energía para hablar, enseñar y entretener a los alumnos durante cuatro horas. Tenés la certeza de que todos los cambios terminan siendo buenos, pero al entrar en la biblioteca te sentís vulnerable, no lo podés evitar, y pedís a quien sea que esté escuchando tus pensamientos que los cambios más bruscos no te encuentren desprevenido, que cuando se altere la marea tengas los pies firmes sobre la arena y la fuerza suficiente para asimilar el proceso, que aunque duelan algunos golpes ninguno sea letal.

Cuatro alumnas faltan y la clase se reduce, entonces, a la mitad. Una alumna te dice que no va a poder seguir viniendo porque una obra social con la que trabaja le debe mucha plata. Otro alumno te pregunta si das algún curso intensivo, porque quiere avanzar más rápido. Las cosas van cambiando, la arena no se queda quieta, y de pronto "hace poco" queda atrás, muy lejos del presente. Aunque quizás no siempre tan lejos en sentido cronológico. Pero ciertamente lejos en esencia, a causa de las transformaciones y las diferencias. ¿De quién es esta vida que estás viviendo, entonces, si la tuya no era así?

Tus padres se jubilan, alguien se va de la casa y ciertamente no hay vuelta atrás. Tu vida es otra. Las cosas van cambiando de manera constante, pero te toca aceptar que ningún cambio desemboca en un estado anterior, ya conocido. Cuando algo cambia y se pierde, ya no se recupera. La arena nunca sube en el reloj. Y no hay manera de predecir nada, de estar preparado ante las adversidades. Aunque sepas que en definitiva todo va a ser para mejor, no podés evitar sentir que algunas cosas buenas se desmoronan, que no van a volver, y aunque sabés que siempre vas a estar contento de que pasaron, también sabés que siempre vas a cargar con pequeños vacíos. Y vas a seguir avanzando y vas a ganar, sin dudas. Pero también, y sobre todo, vas a perder. Hoy lo que más sentís es la pérdida. Todo aquello que pasó hace mucho y ya no pasa. Todo eso que se acumula y va ocupando un espacio, un espacio vacío. Todo aquello que algún día pasará y que, precisamente eso, pasará. Pasará, pasará, pero ni lo último quedará. Y entonces te preguntás otra vez lo mismo. ¿Por qué seguimos adelante? ¿Qué nos impulsa? La pregunta no es si vale la pena avanzar, porque sabés que sí, por supuesto que vale la pena vivir. La pregunta es otra y por alguna razón se manifiesta con claridad mientras borrás el pizarrón, mientras van desapareciendo las palabras y el polvo de tiza cae como la arena. ¿Qué sentido tiene todo, si pase lo que pase al final del camino vamos a estar solos?

La vida no tiene nada de certero.
    
(2014)
   
   
    

9 de marzo de 2014

▪ Time to Go

    
    
DESPEDIDA

Estamos en la cocina y yo me acerco para preguntarle si quiere que la ayude con algo. Me abraza, se pone a llorar en silencio y yo entiendo perfectamente lo que pasa. Que no, que no necesita ayuda, que vaya a hacer mis cosas. Le digo que no llore. Todo vuelve a la normalidad.
  
Estamos arriba en mi pieza y de repente larga todo. Me dice que no entiende, por qué me trata así, se subió a la escalera y me empezó a tirar cosas del armario, que lavame esto, que necesito esto otro y yo acá qué soy, me querés decir, qué soy, me cuenta con sus palabras y las de ella a la vez. Y yo entiendo que ahora esa es la excusa para llorarla. Porque en realidad el carácter y el trato siempre fue igual. Pero de repente se produce una pérdida inesperada. Una pérdida por motivos y con propósitos geniales, fantásticos, con lo cual habría que felicitarla y no llorarla. Pero el vacío se produce de todos modos y entonces necesita decir algo para que el llanto no sea injustificado, necesita decir algo para poder llorarla de verdad, y así aparece la excusa y salen las lágrimas y las palabras a borbotones, que a mí nadie me quiere, por qué todos me tratan mal, mi mamá me trataba mal, él me ignora, no hace nada, vos sos divino y no tenés la culpa de nada, pero por qué me tratan así si yo siempre les di amor, mientras la abrazo y se descarga y le intento explicar que no tiene que pensar así, le recuerdo la enfermedad de su mamá (ya sé, ya sé) y que lo otro siempre fue igual, aunque sé que no es necesario que diga todas esas cosas porque son solo excusas, estamos hablando de otro tema, está llorando por otra razón, pero hay que decir algo de todos modos, no te podés quedar callado, porque es tu mamá. Porque llora y te necesita.

Estamos en la cocina y se nubla. Tiene la mirada cansada y no habla mucho en el almuerzo. No quiere que la ayude a secar los platos, pero igualmente lo hago. Por qué no me obedecés, te dije que esto lo hago yo. Se acuesta a dormir la siesta.

Estamos en el living y agarra sus bolsos. Ya tiene todo listo. Los acompaño hasta el auto; él la va a alcanzar. Se van y cierro la puerta. Se larga a llover y ella sigue durmiendo la siesta. Al final se fue y no la despidió. Aunque me parece que tampoco hubiera tenido mucho sentido despedirla.

Ella nunca se va a despedir de nosotros. Ni nosotros de ella.

(2014)
   
   
   
   

2 de marzo de 2014

▪ Dreaming with Shadows



SUEÑOS CON SOMBRAS

Sueña con sombras, propias y ajenas. Sueña con una legión de sombras, tantas sombras como hombres y animales y objetos. Sueña con un mundo infestado de sombras. Sueña, en particular, con la suya. Sueña que su sombra tiene vida propia, que no la controla. Sueña que su sombra baila cuando no la está mirando. Sueña que su sombra también se ríe y llora. Sueña que no hay un límite entre su sombra y él. Sueña que son ambos parte de un todo inseparable. Sueña que en realidad él mismo es su sombra y no entiende por qué está obligado a seguirse a todas partes, a seguir a ese cuerpo, encadenado a sus tobillos. Sueña que su sombra es su esclava y que a la vez es esclavo de su sombra. Sueña que su sombra sueña con ser libre, con irse, con abandonarlo. Sueña que su sombra no es en realidad SU sombra. Sueña con otras sombras. Sueña que la pierde, que se queda sin sombra. Sueña que la sueña.

(2007)



22 de febrero de 2014

▪ Chain of Fears

   
   
PATOLOGÍA: Miedo perpetuo

Como teme a los incendios, saca los fósforos de la caja y los guarda en la cocina dentro de un vaso con agua de la canilla. Como teme a la oscuridad, siempre lleva en el bolsillo izquierdo del pantalón una caja de fósforos. Caja vacía, claro, por su temor a los incendios. Como teme extraviar objetos, siempre deja los pantalones en casa. Así evita perderlos en la calle cuando va a trabajar o sale a hacer las compras. Es verdad, así evita perder los pantalones y los fósforos, pero también potencia su miedo a los incendios y a la oscuridad. Como teme resfriarse, nunca sale para ir a trabajar o hacer las compras. Se queda en casa, donde siempre anda sin pantalones por miedo a perderlos. Pantalones en los que siempre hay una caja de fósforos, por su temor a la oscuridad. Caja vacía, claro, por su temor a los incendios. Como siempre anda sin pantalones en la casa, enciende la estufa todo el año, por miedo a resfriarse. Pero como encender la estufa potencia su miedo a los incendios, sale sin ponerse los pantalones, potencia su miedo a resfriarse y compra otra caja de fósforos. La vacía, ya sabemos por qué, y la pone en el otro bolsillo del pantalón, que por supuesto descansa inerte sobre la silla por miedo a extraviarlo. 

Como teme tener tantas preocupaciones encadenadas y potenciadas en la cabeza, todas las noches anota sus miedos en una libreta, uno abajo del otro, tratando de separarlos e identificarlos mejor. Como teme que sean demasiados, los cuenta sin darse cuenta y así es cómo da cuenta de cómo teme.

(2007)
   
  
   

18 de febrero de 2014

▪ Letting Go

  
  
CRUMBLING DOWN

Oh, boy, it's actually funny if you stop whatever you are doing right now, and you think for a moment about this tragic thing happening around you. It's actually funny how everything seems to be crumbling down. I mean, it's ok, we all start from scratch, right? So we're just going back to the beginning. It can't be that tragic. Well, the thing is that we start with nothing at all, so now that's where we are going back to. We begin with nothing, but little by little we start building something, something that takes many years to complete.

Honey, it's been a long time coming
And I can't stop now.
Such a long time running
And I can't stop now.

Like this big tower of ours. This tower we built all of us together. We built it high. It started small, it's true, but it got higher as time went by. Well, to be honest, it took me my whole life to build my part of this thing we shared. You know, to get my own bricks, to learn how to use them, where to place them, put them together, make them look nice. It took my whole life.

Do you hear my heart beating?
Can you hear that sound?
'Cause I can't help thinking
And I don't look down.

And now I can't help but laugh at its currently-unfolding process of destruction. Our tower is coming down. But it's ok, it's alright. After all, gravity and all those things do exist out there. And they just do their thing.

And then I looked up at the sun
And I could see
Oh the way that gravity turns for you and me.

If this is someone's fault, it has to be gravity's. Because yeah, everything is bound to fall at some point. That's what gravity does. It brings things down and there's no exception. Nothing can avoid falling down eventually.

And then I looked up at the sky and saw the sun
And the way that gravity pulls on everyone, on everyone.

Nothing can avoid falling down. Yet we build, we go up, we put all our energies into what we care about. Endless time, countless effort, so much sacrifice put into this and then, all of a sudden, its destiny is fulfilled, gravity strikes down, it falls apart. Me, you, them. Brick after brick. They used to be together, but now the whole structure comes apart. One piece falls here, another piece falls there. Each brick ends up in a new place, far from the others. And the funniest thing is that it's not sad at all. Even if it took forever to build this tower, its destruction is not sad.

Baby, it's been a long time waiting
Such a long, long time
And I can't stop smiling
No I can't stop now.

Oh, boy, it can't be denied: we had so much fun building it, building us! So much time shared, so much fun together. But here's gravity and here's our tower crumbling down now. Yet, it's not sad. Its destruction is way more logical than sad. It makes perfect sense. It's well-grounded in the laws of Physics and in the end it's just the way things are meant to be. Things are meant to come apart. The only little problem is that it doesn't seem likely that all that time and effort and sacrifice will ever be devoted again to a new tower. Oh, boy, there's no way I'll build another tower like that, with you all or anybody else. It just doesn't seem likely. We'll just sit here, where we fell. Do our thing. On our own. And that's all there seems to be ahead of us. Oh, boy, trust me, at times that's all you can do. At times you just wait for another miracle to come across your path. Oh, boy, at times you just let go.

Can you hear my heart beating?
Can you hear that sound?
'Cause I can't help crying
And I won't look down.

(2014)
  
  
  

16 de febrero de 2014

▪ Waiting for What?



ENCHAÎNEMENT III

Et moi je me demande ici qu'est-ce qu'on attend ? moi je vais bientôt me coucher oui et après j'attends quoi ? je me lève oui et après je fais quoi ? qu'est-ce qu'il se passe après ? rien ? bah non pas du tout parce que oui je m'habille et je mange quelque chose et je travaille un peu et je m'entraîne aussi et comme ça je peux dire que je fais plein de choses n'est-ce pas ? mais après quoi ? qu'est-ce qu'il se passe après ? bah je peux aider ma maman et on peut cuisiner ensemble ou je peux aussi parler avec elle de n'importe quoi et la faire rigoler et tout ça oui mais après quoi ? c'est tout ça ? bah non pas du tout ! je fais d'autres choses aussi mais je crois qu'on comprend pas ce que je veux dire là ! je demande qu'est-ce qu'il se passe de vrai dans ta vie mec !!! bon d'accord je te dis alors ce qui se passe après : je regarde un film et ça me fait pleurer ! ah oui je pleure comme un con et je me dis oh moi aussi je voudrais que quelqu'un m'attande quelque part ! juste pour une fois ! mais non je sais que tu seras pas là et je te verrai pas donc qu'est-ce qu'il se passe après on se demande ? c'est très simple parce qu'en fait rien se passe ! il y a rien à faire et rien à attendre alors je finis de pleurer comme il faut et je me dis très calme que personne ne m'attend puis je me couche et voilà tout ce qu'on attend : des choses qui existent pas.

(2014)


  

13 de febrero de 2014

▪ No Way

  
  
NO, NO Y NO
  
El señor Silicoso está completamente loco si se imagina que voy a darle una hormiga. Por el momento no pide más que una, creyendo que va a convencerme con su modestia, pero al principio (el 22 de noviembre por la tarde) pedía mucho más, quería cantidad de hormigueros, legiones de hormigas, prácticamente todas las hormigas. Está loco. No solamente no voy a darle la hormiga sino que tengo la intención de pasearme delante de su casa llevándola conmigo para hacerlo rabiar. Procederé de la manera siguiente: Primero me pondré mi corbata amarilla, y después de haber elegido la más esbelta y vivaz de mis hormigas, la soltaré para que se pasee por mi corbata. Habrá así un doble paseo, en el que yo iré y vendré frente a la casa del señor Silicoso y mi hormiga ira y vendrá por mi corbata. ¿He dicho un doble paseo? Más bien una apertura infinita de paseos en espiral, pues si bien la hormiga se pasea por mi corbata, mi corbata se pasea conmigo, la tierra me pasea en torno de la eclíptica, ésta se pasea a lo largo de la galaxia, que se pasea en torno de la estrella Beta del Centauro, y en ese preciso momento el señor Silicoso, que cree estar inmóvil, se asomará al balcón a tiempo para ver a mi hormiga perfectamente dibujada con todas sus patas y sus antenas sobre mi corbata amarilla que le parecerá, pobre hombre, una espada flamígera. Entonces empezará a soltar por boca y nariz una baba semejante al macramé, y su esposa e hijas acudirán para hacerle respirar sales y tenderlo en el canapé del salón. Salón que conozco demasiado bien, después de tantas veladas que he pasado bebiendo té frío junto a esa familia ávida de insectos.
   
Julio Cortázar