"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"

13 de febrero de 2014

▪ No Way

  
  
NO, NO Y NO
  
El señor Silicoso está completamente loco si se imagina que voy a darle una hormiga. Por el momento no pide más que una, creyendo que va a convencerme con su modestia, pero al principio (el 22 de noviembre por la tarde) pedía mucho más, quería cantidad de hormigueros, legiones de hormigas, prácticamente todas las hormigas. Está loco. No solamente no voy a darle la hormiga sino que tengo la intención de pasearme delante de su casa llevándola conmigo para hacerlo rabiar. Procederé de la manera siguiente: Primero me pondré mi corbata amarilla, y después de haber elegido la más esbelta y vivaz de mis hormigas, la soltaré para que se pasee por mi corbata. Habrá así un doble paseo, en el que yo iré y vendré frente a la casa del señor Silicoso y mi hormiga ira y vendrá por mi corbata. ¿He dicho un doble paseo? Más bien una apertura infinita de paseos en espiral, pues si bien la hormiga se pasea por mi corbata, mi corbata se pasea conmigo, la tierra me pasea en torno de la eclíptica, ésta se pasea a lo largo de la galaxia, que se pasea en torno de la estrella Beta del Centauro, y en ese preciso momento el señor Silicoso, que cree estar inmóvil, se asomará al balcón a tiempo para ver a mi hormiga perfectamente dibujada con todas sus patas y sus antenas sobre mi corbata amarilla que le parecerá, pobre hombre, una espada flamígera. Entonces empezará a soltar por boca y nariz una baba semejante al macramé, y su esposa e hijas acudirán para hacerle respirar sales y tenderlo en el canapé del salón. Salón que conozco demasiado bien, después de tantas veladas que he pasado bebiendo té frío junto a esa familia ávida de insectos.
   
Julio Cortázar
  
  
  

12 de febrero de 2014

▪ It's All about Perception

    
   
TRATAMIENTO: Noción de percepción arbitraria
  
Pero ¿qué decís? Si vivís tus experiencias a fondo. Si hay gente y lugares que te quieren. Si no sos fundamental o necesario es simplemente porque nadie lo es. Lo que no estás entendiendo es que tu percepción es arbitraria. Esto de que todo encaje perfectamente y tenga sentido y así sea, y al mismo tiempo en realidad no, que no sea así y se pueda ver y sentir de otra forma y que lo contrario tenga sentido también: que vivas a pleno cada instante. ¿O acaso no sentís cómo vibra tu interior cuando escuchás esa canción, cuando ves esas fotos, cuando pensás en ellos? ¿Acaso no sentís que no te falta nada cuando cerrás los ojos, en silencio, y de pronto escuchás esos pájaros cantar a la mañana? ¿Acaso no tenés acceso a más experiencias y a una mayor profundidad gracias a los idiomas que hablás con fluidez? ¿Acaso no escribís todo el tiempo de lo que sentís, lo que pensás, lo que pasa a tu alrededor? Cuando escribís, te conectás con tu interior y la cantidad de sustancias químicas que se mezclan es infinita. Es todo un proceso en el que tu esencia se altera de manera misteriosa y pasás a ser otro, más sensible, más agudo, más nítido. Y precisamente por eso, tu vida está llena de momentos intensos. No tengas miedo a lo inconcreto, porque nada lo es. La intensidad con la que vivís es la intensidad con la que tenés que vivir, por el simple hecho de que forzar las cosas no resulta. Otros pueden decirte o hacerte ver que te falta adrenalina o que hay cosas que ya tendrías que haber vivido. Pero no lo olvides, lo hacen desde su manera de ver las cosas y la percepción es siempre arbitraria. No tengas miedo a lo que te digan, porque claro que traspasás, claro que conectás, claro que un poquito de vos se queda en los otros. Pero todo eso a tu manera, que no tiene por qué medirse con otros parámetros que no sean los tuyos. No te dejes engañar por tu percepción ni la de los otros. No interpretes tus experiencias como situaciones incompletas. Si rozás y te rozan, eso es todo lo que tiene que pasar. Esa experiencia ya está completa en sí misma. Ya vendrán otras experiencias luego. Y si hay cosas que terminan, pero no concluyen, quizás es simplemente que no han terminado aún. Date tiempo y no te oprimas. No se trata de cobardía. Se trata de entender. Las cosas pasan cuando pasan, arbitrariamente. Y si ves el cielo estrellado allá a lo lejos y pensás que hay mucho que hoy te es inalcanzable, es mejor que así sea: tendrás más experiencias por descubrir mañana. Se trata de entender eso, en parte, y también que nuestra percepción es arbitraria y que puede cambiar muy fácilmente. Más vale tener miedo a esa cualidad de nuestra percepción y no a la percepción en sí misma.
  
(2014)
  
  
  

8 de febrero de 2014

▪ How Deep is your Life?

   
  
PATOLOGÍA: Miedo a lo inconcreto

Tiene miedo porque nunca logra concretar nada. O quizás sí, por supuesto que sí, claro que logra muchas cosas, pero siente que no, que no del todo, que falta algo más, siempre algo más. Siente que vive hasta ahí y no hasta allá. Y cómo no temer si es algo que no puede controlar. Hasta qué punto puede decidir la intensidad de su vida, si en realidad vive como vive, como aprendió a vivir, como lo dejan, como le sale. ¿Y si vive desprovisto de la capacidad de controlar la intensidad con que vive? O quizás tiene un límite, solo ciertos grados de intensidad disponibles, y no es posible traspasar el umbral, materializar lo inconcreto. O quizás es todo una ilusión y son solo sus temores los que alimentan el monstruo, los que lo paralizan y le impiden llegar, traspasar, conectar con la materia, depositarse y permanecer, dejar huellas. Quizás es un cobarde. Quizás esa es su naturaleza. Lo cierto es que teme, porque pasa por infinitos lugares pero no se queda en ninguno, ningún lugar lo reclama ni murmura su nombre. Teme porque siempre está en el borde, en la periferia, nunca en el centro; no se siente fundamental ni necesario. Teme porque roza y lo rozan, pero nunca llega a haber un contacto profundo, una mezcla de sustancias. Teme porque las cosas empiezan y terminan, pero no siempre concluyen. Porque lo hondo, lo más recóndito, sigue intacto. Y entonces tiene miedo y siente que nada es concreto en su vida, que todo es quimérico. O que todo trabaja a nivel superficial y que en lo profundo está solo. Y todo eso, todo lo efímero, lo inconcreto, toda su manera de experimentar el mundo, alejado, tomando distancia, todo eso le genera miedo, lo aterra. Y se pregunta, mirando el cielo estrellado allá a lo lejos, si alguna vez logrará tener o vivir todo aquello que ahora le es inalcanzable.  

(2014)
  
  
  

5 de febrero de 2014

▪ Understanding Happiness

    
    
DEJAR FLUIR: sobre la felicidad, uno mismo y los otros

Soy autor de estas palabras, pero a medias, como siempre. Mi idea de felicidad, como mi idea de todo, viene un poco de acá y un poco de allá, de lo que otros dicen, lo que siento, lo que leo, lo que interpreto. Claro que la felicidad puede entenderse de varias maneras y por lo tanto ajustarse o no a distintos análisis. Para simplificar, digamos que me gusta entender la felicidad como la ausencia de sufrimiento. Si uno no sufre, es feliz, tiene que ser feliz. Es decir, parece simple y hasta zonzo, pero el gran secreto de la felicidad podría sintetizarse así: no sufrir. Es todo lo que se necesita. Si nada nos preocupa ni nos hace sentir mal, tenemos que poder ser felices en ese estado. Mi idea, como verán, se trata de una felicidad llana, un estado de plenitud. Para ser feliz no se necesita nada más, solamente no sufrir. Y esto nos lleva a hablar sobre el sufrimiento y sobre por qué sufrimos. Y claro, esto también se puede abordar desde distintas áreas. Dejando de lado cuestiones biológicas y científicas y abstrayéndonos un poco más, podemos asociar el sufrimiento al individualismo. Yo sufro desde el momento en que digo "yo". Pero no me refiero a sufrir por mirarse el ombligo y ser avaro. Puedo ayudar al mundo entero y sufrir de todos modos. Lo importante, creo yo, es cómo se encara lo que se hace, desde qué perspectiva, independientemente de lo que se haga. Si vivo mi vida desde mi individualidad, voy a estar cerrado a lo que me rodea. Puedo acercarme a otros y hacer miles de obras de bien, pero si me acerco desde mí mismo, con una barrera de por medio, voy a ser siempre ajeno, voy a estar siempre distanciado y por más de que haga contacto, no voy a sentirme realmente asociado a lo otro, parte de lo otro. No importa que levante la barrera, el punto es que la barrera no tiene que estar. Y esto es lo más difícil, porque todos vivimos desde nuestra individualidad. Nuestras vidas transcurren en torno a nosotros, desde que nacemos, y es normal que así sea. Vamos creando barreras a medida que crecemos para distinguir límites. Percibimos todo lo que pasa afuera desde el interior de nuestro cuerpo. Esa es la primera barrera, el primer límite: nuestra piel. Hasta ahí llegamos, ¿no? Vemos a través de los ojos lo que pasa frente a nosotros. Percibimos sonidos. Todo ingresa, llega a nosotros y después actuamos, exteriorizamos, en el sentido contrario: de adentro hacia afuera. Ése es siempre el punto de referencia, uno mismo, y por eso podemos decir que nuestra vida es nuestra, desde pequeños. Entendemos los límites entre unos y otros y vamos segmentando la realidad. Aunque claro, de esta manera, yo puedo controlar lo que hago con mi vida, pero no lo que hacen los demás. Y cualquier evento ajeno a mí mismo, a mis límites, puede hacerme sufrir si llega hasta mi interior. ¿Y entonces? Una forma de alcanzar la felicidad es entender nuestra existencia de otra manera. Si bien siempre sabemos que hay otras personas, hay que tomar conciencia de que esas personas viven sus vidas del mismo modo que nosotros. Ellos también "juegan" en primera persona, desde su interior. Pero en realidad, todos jugamos juntos un mismo juego. Si entiendo que yo no soy el único que vive mientras que los demás están ahí, sino que yo también estoy ahí para otros que viven, podemos lograr una mejor armonía. Es decir, mi existencia no acaba en mí mismo. Mi existencia abarca la existencia de otros. Mi vida, por lo tanto, es tan importante como la de esa otra persona que no conozco y que me crucé hoy por la calle. Si cambiamos el foco individual por el global y nos olvidamos de nosotros mismos, del límite de nuestro cuerpo, entonces ya nada puede hacernos sufrir. Todo sufrimiento es sentido por alguien, o no es sufrimiento. El sufrimiento siempre ataca a uno de manera individual. Puede atacar a varias personas, claro, pero a todas individualmente, y cada uno experimentará el sufrimiento a su manera. Y si yo no soy alguien, si me considero parte de un todo, no hay forma de que pueda sufrir. Porque lo que me pasa en realidad no "me" pasa, simplemente está pasando. Por eso digo que no es cuestión de qué hacemos o qué pasa, sino de cómo interpretamos lo que hacemos o lo que pasa. Si me echan del trabajo e interpreto mi vida como únicamente aquello que experimenta mi cuerpo, entonces sufriré, porque todo mi cuerpo se ha quedado sin empleo. Pero —he aquí lo complejo— si entiendo que yo soy parte de los demás y que todos vivimos todo, entonces sí, una pequeña parte de mi existencia se ha quedado sin trabajo. Y sí, esa pequeña parte tendrá que buscar un nuevo empleo, pero no sufrirá realmente si cuenta con motivaciones, objetivos y aspiraciones globales. Muy probablemente otra pequeña parte de mí tomará ese empleo. O quizás no lo tome nadie, pero habrá alguna otra pequeña parte de mí, de mi existencia global, que se beneficiará con eso que pasó. Es muy difícil aplicar a la vida diaria esta noción de existencia global (¿cómo experimentar la vida desde la posición de otro? ¿cómo meterme en su cuerpo o, mejor dicho, en todos los cuerpos a la vez y perder mi perspectiva individual?), pero creo que alcanzar esa noción de vez en cuando a través de la meditación ayuda muchísimo a poner las cosas en equilibrio, a entender qué importa de verdad y qué es irrelevante y a manejarse mejor en la vida de uno, porque claro, de ella no podemos escapar, tenemos que seguir jugando en primera persona sí o sí, pero el juego cambia completamente si logramos cambiar nuestra forma de ver las cosas, si entendemos de una manera distinta nuestra existencia, nuestra propia vida, que en definitiva siempre es también la vida del otro.
   
(2014)
    
   
    

3 de febrero de 2014

▪ Let it Be



THE WAY THINGS ARE

Take a pause to smile and then think. How everything ends up fitting into place. How bad things are good things and how everything changes all the time and it's bad and it's good and it's just different. It is what it is. Slow down and think how you end up doing what you are supposed to do, even when you don’t do what you’re supposed to do. How all possible paths are your paths, and how the one path among all the paths is your path along with all the others. Pause, smile and think. How we always stay the same, forever changing. How some things never change, although they change. Like you: past, present and future. Always you, the same, but always different. The same is always and never the same. Take a smile to pause and then think. How the end never arrives until it does, and then it continues, and continues to continue, similarly different, until it stops and continues again. How people, things, everything can come, then leave, then return. How everything makes sense in the end and it only takes a little patience to get there and finally see and understand the way things are.

(2013)


2 de febrero de 2014

▪ Beforehand



LLORAR ANTES DE TIEMPO

Llorar la pérdida cuando algo todavía está pero se sabe perdido. Cuando está pero se sabe que no va a estar más y no se ve solución, sino sentencia. Muy distinto de llorar la pérdida ya perdida, que puede ser algo muy devastador, pero el trastorno es siempre más irremediable, más natural, porque ya pasó, ya terminó de pasar, ya está, no hay vuelta atrás, entonces se llora con más solidez y firmeza, el llanto es contundente, no titubea, el motivo es palpable, y es otro escalón ahora, es otra dirección. En cambio cuando todavía está pero se sabe que no hay remedio, que no se puede hacer nada, que se va a perder, en ese caso se siente la impotencia de que quizás podría haber solución o salvación porque todavía— porque por el momento— quizás si— tal vez podría— o a lo mejor si— un sinfín de hipótesis, y no obstante uno llora la pérdida porque no ve nada que se pueda hacer, aunque hoy todavía está ahí, pero se sabe que no, que después no. Que ella no quiere cambiar, que no quiere salvarse o que en realidad no puede. Y ni si quiera hay incertidumbre o dudas, sino sentencia. Es algo que ya se sabe perdido, y entonces uno llora desde antes de que se pierda, con ese llanto confuso, intangible, ese llanto del "¿por qué llorás?" y que la respuesta sea tan vacía y silenciosa como tu presencia, que ya se sabe perdida.

(2013)



31 de enero de 2014

▪ What If...

  
  
HIPÓTESIS: el amor atado al tiempo

Tal vez mañana aún estemos vivos. Pero de qué forma, bajo qué estado. Con qué ojos nos miraremos. Estaremos vivos, pero seremos distintos, seremos otros. Y eso de nada sirve, si no podemos tenernos así, como ahora, juntos, esto que somos, qué somos, un instante eterno, esto que vive, que sentimos, esto que está acá hoy y que nos une, y mañana tal vez también, pero de qué forma, con qué disfraz. Tal vez mañana seamos otros, diferentes. Tal vez ya no nos queramos del mismo modo, aunque estemos vivos, como hoy, que nos queremos. Pero bajo qué estado y con qué ojos nos miraremos mañana si estamos vivos. Tal vez estemos, sí, pero con qué disfraz. Y qué pasará con esto que sentimos y que también está vivo, esto que se mueve por dentro, esto que hoy somos, esto que nos une. Qué somos y qué seremos y qué será de nosotros si no podemos tenernos así, como ahora. Qué haremos mañana si estamos vivos y somos otros. Qué haremos con los disfraces. Cómo nos miraremos, con qué ojos. Qué haremos mañana si estamos vivos y no nos tenemos.

(2013)
  
   
  

29 de enero de 2014

▪ Words of Love

   
   
DEJAR FLUIR: sobre barreras y corazones

El amor es un tema que suelo tocar pero no en sí mismo, por eso no me parece mal dejar fluir un poco la conciencia y ver qué encuentro ahí escondido. Para mí el enamoramiento siempre nace del desconocimiento. No te conozco, pero me resultás interesante y entonces me enamoro. Así funciona, normalmente. Después te conozco y bueno, por lo general me desenamoro. Más o menos como lo que me pasó con vos, hace mucho tiempo, por citar un ejemplo. Me parecías interesante pero en seguida me desenamoré o me desenamoraron o quizás nunca estuve enamorado— bueno, la cuestión es que todo fue bastante sencillo, drama-free. Lo interesante es que en este caso (y a diferencia de otros) el amor creció sin enamoramiento de por medio, rompiendo el esquema, sin seguir ninguno de los parámetros. Conocer a una persona, conocer sus virtudes y defectos, y de todos modos quererla con el alma, quererla tanto que ya no importa cómo, es lo que más se acerca a la plenitud, creo yo. Y me pregunto qué pasaría si levantáramos las barreras sociales del amor. Esto de que la pareja, los amigos, la familia, todos tengan sus casilleros exclusivamente asignados y socialmente construidos. No me importa nada de eso. Yo te quiero a vos y no importa qué sos o qué somos. Creamos un lazo que nos une y que nos responsabiliza mutuamente. Compartimos cosas, nos hemos hecho un lugar en la vida del otro y por eso te quiero. Estoy en tus fotos, en tus anécdotas, en tus sábanas, en tus rincones, y vos en los míos. Te quiero y quiero verte, hablarte y que me hables, escucharte, que tomemos algo, que escuchemos música, que no hagamos nada, quiero que estemos juntos. Sin importar qué o cómo. No seamos pareja, no. Seguramente no es eso lo que queremos. No seamos amigos tampoco. O redefinamos los conceptos. All you need is love. Love is all you need. Seamos dos personas que se quieren y listo, sin tener que cumplir con ningún requisito, ninguna regla, sin tener que cuidarse de nada. Let it beDejar que fluya. Quiero que no seamos nada y entonces nos liberemos y así podamos ser todo, todo lo que queramos, sin nada que nos limite. Basta de barreras. Qué peor oxímoron que bajar barreras entre personas que se quieren. Alto, prohibido avanzar, te quiero hasta allá, lejos, pero solo debo quererte hasta acá, según mi manual de instrucciones sociales. Todo eso no importa. Abrazame si me querés, sin buscar razones para hacerlo. Yo te quiero con el alma. Dame la mano y vamos. Lejos. What are you waiting for? Take a bite of my heart tonight. Desaparecer un tiempo nos haría bien. Podemos reír, bostezar, llorar, cantar, besarnos, dormir, jugar, mirar el techo, cocinar. No es eso lo importante, porque nada de eso es necesario. Yo te quiero en libertad absoluta, sin barreras ni condiciones. Te quiero como sos y como seas. No hay exigencias de ningún tipo. Ninguna cuenta que rendir. Y entonces nada me preocupa: sé que con vos todo va a estar bien.

(2014)
   
   
   

27 de enero de 2014

▪ Together / Apart

   
   
ALL I EVER WANTED

Viajar en el tiempo, cerrar los ojos y vernos.

Vernos acostados, separados por ese espacio. Vos, espacio y yo. Nada más. Y pensar en cuánto se ha achicado ese espacio. Cuánto tiempo ha pasado, nos ha pasado, hemos pasado. Cuántas cosas. Cuánto nos hemos acercado. Cierro los ojos, giro la cabeza hacia mi izquierda y ahí estás, una vez más. Pero es raro y difícil de explicar. Porque en realidad nunca— en realidad nosotros no— yo jamás pensé que— en ningún momento estuvieron estos sentimientos. No es tan así y mucho no entiendo, pero sé que si ahora cierro los ojos, te veo. Ahí estamos, acá mismo, de nuevo, los dos. Cierro los ojos mientras escucho All I ever wanted y nada tiene sentido, porque en realidad no es all I ever wanted, es solamente all I want now, y confundo un poco la letra de la canción. I can only say these things to you while you're sleeping. Acostados, con este espacio que nos separa en el medio, entre nosotros. I lie awake and pretend you can see me. En silencio, nos vamos moviendo, separados. Intentamos dormir, pero no. Your eyes so wide, your face aglow. No podemos tocarnos, pero cuánto se ha achicado este espacio. Qué cerca que estamos ahora. And I could tell you that you're all I want now, dear. Nos vemos, y nadie puede decir que es todo producto de la imaginación o la locura, porque estamos acá los dos, así, juntos, con este espacio en el medio. No me das la espalda, se cruzan brevemente las miradas. Es mutuo. Y los dos (nos) queremos o (nos) necesitamos. I could utter every word you'd ever hope to hear. I shudder when I think that I might not be here forever, forever, forever.

Volver al presente, abrir los ojos y no vernos.

Love is defying.
   
(2014)
   
   
   

25 de enero de 2014

▪ I don't Want it to End



HIPÓTESIS: el fin antes del fin

Lo terrible de lo precoz. De eso me di cuenta hoy y elaboré algunas hipótesis. No puede ser que las historias terminen antes de terminar. No es justo. Cómo puede ser que se acabe todo, que no te vuelva a ver, que los caminos se separen, si la historia se seguía escribiendo, si aparecían nuevos capítulos, si los personajes crecían y se profundizaban y se seguían descubriendo. El fin. Un dolor que oprime el pecho. Un nudo en la garganta. Llorar está prohibido para los dos. Cómo puede ser que se acabe todo de esa manera, con ese fin antes del fin. Todas nuestras hipótesis mutuamente tácitas quedarán ahora sin comprobar. Es injusto saber que la distancia y el tiempo nos separan, pero a fin de cuentas siempre es así. Ojala esté equivocado si de hipótesis se trata, pero todo indica que el cuaderno se cierra, aunque le queden hojas en blanco por garabatear. La historia se termina, aunque el corazón quede abierto. La película se deja de proyectar, aunque todavía no se haya mostrado la palabra "Fin". Y eso duele.
   
(2014)
  
  
  

14 de enero de 2014

▪ Not What it Looks Like



COSTUMBRES

no es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal

Juan Gelman


  

26 de diciembre de 2013

▪ The Limits of our Being



HIPÓTESIS: la imposibilidad de ser todo

Hay una angustia que surge de la imposibilidad de vivir todas nuestras vidas. Quiero decir, uno mira la película Mr. Nobody y siente angustia. No es algo nuevo este planteo de que a cada instante vamos forjando nuestro camino, vamos marcando el sentido (en todo sentido) de nuestra vida. Y claro, por supuesto que sí, todas las decisiones que tomamos están bien. Somos lo que tenemos que ser porque somos lo que somos. Lo que decidamos va a estar siempre bien. Somos todo lo que decidimos ser y hacer, a cada instante. Eso se entiende bastante fácil, pero se complica cuando agregamos un índice de polaridad negativa. Porque también somos todo lo que decidimos no ser y no hacer, pero no somos ni podemos ser todo lo que no decidimos ser o hacer. Es decir, si decido no ser astronauta, eso seré: una persona que no es astronauta. Pero si no decido nada con respecto a ser director de cine, presidente de una compañía o profesor de gimnasia, entonces todo eso queda ahí, flotando en el espacio de las posibilidades. No digo ni sí ni no, no decido. Dicho de otro modo, en la vida vamos tomando decisiones todo el tiempo y eso va marcando lo que somos y lo que no somos, pero hay muchas otras cuestiones que no decidimos y ahí, en todas esas decisiones no tomadas, hay una potencialidad de vida comprimida, reprimida, oprimida. Por eso digo que ser todo es imposible. Y ahí es cuando brota la angustia. Tratemos de verlo desde un punto de vista más concreto y puntual. Dejemos de lado aquellos casos en los que no tomamos ninguna decisión y entonces todo queda atascado en esa posibilidad eterna e inalcanzable. Concentrémonos solamente en aquellos casos en que decidimos algo, ya sea actuar o no actuar. Lo que quiero decir es que al tomar una decisión determinada, siempre hay por lo menos otra decisión que no vamos a poder tomar nunca: la contraria. La vieja noción de "valor", de que algo es todo aquello que lo demás no es. Por ejemplo, si mi amigo de la infancia elige estudiar medicina al terminar la secundaria y elige no estudiar otra carrera, ya no podrá nunca más elegir estudiar ingeniería informática al terminar la secundaria, con todos los cambios que eso conllevaría para su vida. Y entonces, brota la angustia. Si años después elige dejar para siempre la carrera de medicina y empezar ingeniería informática, ya no podrá recibirse de médico. Y entonces, brota la angustia. Cada vez que decidimos hacer algo, estamos descartando la opción de no hacer eso mismo. Y a la inversa, al decidir no hacer algo, descartamos la opción de hacerlo. No puedo decidir abrir y no abrir la puerta. Es una opción o la otra. La abro o la dejo cerrada. Y con cada decisión que tomamos, nos estamos perdiendo de esa otra vida que eclosionaría de repente ante la decisión contraria. Es un camino o el otro. Y entonces, brota la angustia. Y es terrible pensar que esto se desencadena constantemente, con todas y cada una de las decisiones que tomamos, hasta la más pequeña. ¿Dormir la siesta? ¿Sí o no? ¿Sí? Bueno, preparate entonces para no atender esa llamada laboral que iba a cambiar por completo el curso de tu vida. O preparate para no conocer a esa persona con la que te ibas a cruzar en la esquina si salías a comprar lo que te había pedido tu vieja. O preparate para evitar la muerte, que te esperaba a diez cuadras, de camino a la facu. Y todo eso está ahí, latente, al preguntarnos "sencillamente" si dormimos o no la siesta. Entonces, es lógico sentir angustia cuando nos planteamos todo este delirio en algún punto de nuestra(s) vida(s). Si tenemos suerte y la maduración suficiente, sabemos que está bien que las cosas sean como son, y eso nos tranquiliza. Sabemos que es bueno y saludable que nuestras dimensiones tengan un límite y no nos permitan abarcar una multiplicidad de planos. Que seamos en función de nuestra capacidad. Pero en algún punto no podemos evitar tomar conciencia de esa potencialidad negada, de esa infinidad de experiencias que jamás podremos vivir por culpa de nuestros límites, de ese mundo que se nos escurre a cada instante, de la imposibilidad de ser todo, de concretizar hipótesis, y es ahí cuando brota la angustia.

(2013)


11 de octubre de 2013

▪ Looking for Living



EL QUE BUSCA

El que busca, el qué busca. ¿Él qué busca?

Dicen que el que busca, encuentra. Pero el punto es que, una vez realizado el hallazgo, se sigue buscando. Aparentemente hay una búsqueda constante e irremediable, que nunca llega a su fin. O mejor dicho, hay muchas búsquedas, pero siempre hay al menos una. El estado de búsqueda es permanente. ¿Quién puede no buscar nada? Hay algo ahí, pendiente, adelante, que no sabemos dónde está y hay que buscarlo, hay que encontrarlo. Pero nunca terminamos de encontrar todo. Siempre estamos buscando algo más. Va pasando el tiempo y vamos buscando. Distintas cosas, personas, a veces lo mismo, a veces uno mismo, una y otra vez, no importa. Porque cuando se encuentra, se pierde. Cuando por fin, entonces. Algo nuevo por buscar. Buscar, encontrar y perder. El ciclo es constante. Dicen que el que busca, encuentra. Pero nadie dice que el que encuentra, pierde. The art of losing isn't hard to master, decía ya Elizabeth Bishop. La pérdida como arte, como acto cotidiano y como habilidad perfeccionable. Perdemos y nos perdemos en todo momento, al mismo tiempo que buscamos y nos buscamos. Reflexiva y recíprocamente. Yo busco y me busco y te busco. Te busco a vos, libro, lapicera, amor, sueño, país. ¿Dónde los dejé? ¿Dónde están? Y la cantidad de cosas por buscar es infinita en tanto el tiempo es tiempo, en tanto los minutos avanzan, en tanto vamos dejando de ser quienes somos, segundo a segundo. Si nosotros mutamos, lo que buscamos también. La búsqueda no cesa y es en medio de todas las búsquedas, o de esta gran búsqueda, que me pregunto si las historias terminan alguna vez de escribirse. Y creo que no, que las historias se escriben eternamente. Incluso antes y después de todo. Porque las historias se escriben y escribir es buscar y buscar no tiene fin. Las historias y las vidas son búsquedas infinitas. Una vida puede terminar y sin embargo persistir. Una historia puede tener un punto final y sin embargo no estar acabada. Si yo escribo o cuento una historia, incluso si elijo decir absolutamente todo y no guardarme nada, siempre va a ser un relato parcial, va a ser solamente el fragmento que yo encontré, que yo conocí. Y va a quedar siempre algo más por escribir, algo más por buscar. Así es, las historias nunca terminan de escribirse ni de buscarse. Me pregunto, entonces, qué sentido tiene todo si estamos condenados a la búsqueda eterna. Y al no encontrar respuesta (y verme condenado a continuar con la búsqueda), me digo que no, que nada de eso importa, que da igual, que vivir es buscar y buscar es vivir, que yo escribo para buscar, para encontrar, para perder y para seguir buscando. A mí, a vos y a todos.

El que busca, encuentra.
El que busca, pierde.
El que busca, vive.

(2013)


19 de septiembre de 2013

▪ Fearlessly Scared



PATOLOGÍA: Miedo a no tener miedo

La verdad es que se siente un pelotudo. Miles de veces le han preguntado a qué le tiene miedo y no sabe qué responder. La verdad es que no tiene miedo a nada, excepto a no tener miedo. Le aterra la idea de que nada le cause temor, miedo, pánico. Y que lo único que le genere esas sensaciones sea una idea lo hace sentirse un pelotudo. La verdad, entonces, no es que no tenga miedo a nada. Sí hay algo que le da miedo. ¿Pero cómo explicarlo? Imaginate la situación más banal que se te ocurra y agregale la pregunta "che, Facu, ¿a qué le tenés miedo?". Y ahora arreglátelas para responder espontáneamente que lo que te da miedo es no tener miedo y, acto seguido, preguntá por el pronóstico para los próximos días, como si nada. La verdad es que se siente un pelotudo. A simple vista suena paradójico. Suena a encrucijada. Pero la realidad es así. Así de patológica. A veces inventa cosas para salir del paso, que tiene miedo a las serpientes, a los tiburones, a los turistas o a la mayonesa. Lo único que quiere es cambiar de tema cuanto antes, para que no se note que está mintiendo, que tan mal le sale (¿miedo a la mayonesa?), y para no verse obligado a explicar su terror por su ausencia de terror. Bastante loco, ¿no? Parecería hasta desafiar las leyes de la lógica. Si le da miedo que nada le dé miedo, debería despreocuparse porque entonces hay algo que le está dando miedo, con lo cual no debería tener miedo a no tener miedo a nada. Pero al mismo tiempo, si hay algo que le da miedo y por ende se anula su miedo a que no haya nada que le dé miedo, volvemos a la situación original de no tener miedo, que es precisamente lo que le da miedo. ¡Ajá! No hay escapatoria. La verdad es que se siente un pelotudo. Pero ¿qué culpa tiene? Si los miedos uno nunca los elige.

(2013)
 
 

31 de agosto de 2013

▪ Silent Writing

  
  
EL PORQUÉ DE LA PRESUNTA FALTA DE ESCRITURA

A ver, no es que yo me esconda.
Lo que quiero decir es que
lo que quiero decir ya está dicho y por eso no escribo.

Es decir, no hay palabras nuevas que quiera decir y que esté ocultando. Pero eso no quiere decir que ya no pase nada, ni tampoco que pase siempre lo mismo.

A ver, que no escriba no quiere decir que me esconda. Cuando pasa algo, algo distinto al pasado, y me nacen esas ganas de decirlo y de plasmarlo, lo digo, lo empiezo a contar, le empiezo a dar forma. Pero por lo general sucede lejos del papel. Quiero decir, sucede mientras estoy haciendo otras cosas. Cuando estoy frente al papel, no suelen pasar cosas que quiera contar. Ya no. Cuando estoy frente al papel (en principio) sólo estoy frente al papel. Entonces, si cuando pasa algo es porque no estoy frente al papel, la única forma de escribirlo es mentalmente. Hablo solo. Pienso la literatura que vivo. Me narro. Pero surte el mismo efecto, porque puedo decir no, eso no, lo borro, lo reescribo y toma forma, lo digo y ahí queda, ahí está,
lo he dicho.

Lo que quiero decir es que el problema surge cuando finalmente estoy frente al papel. El problema surge cuando ya pasó lo que pasó, ya se dijo, ya se escribió sin tinta. Todo en el pasado. Quiero decir que cuando me siento solo frente al papel ahora (¿qué quiero decir? ¿sentarme? ¿sentirme?), cuando me siento solo ahora, en el presente, y quiero decir lo que pasó, siento que ya está dicho y que no tengo palabras nuevas que decir. Y si de todos modos intento decirlo, suena a reescritura, a copia de original, suena forzado, y eso es algo que detesto. Por eso digo que no es que yo me esconda. Es que encontré una nueva forma de escribir sin escribir.

¿Y este texto? Cuando me pasó lo que me pasó para escribir esto, no lo escribí de inmediato. Me estaba duchando. El agua, el papel y la tinta no son una buena combinación, no se llevan bien. Evidentemente no podía ponerme a escribir ahí mismo, en el sentido tradicional de escritura. Pero sí podía ponerme a narrar. A plantear la problemática y desarrollar las ideas hasta quedar satisfecho. Usar tal o cual recurso. Tejer un texto perfecto y naturalmente perfeccionable de manera oral. Pero luego ya no podría plasmarlo por escrito. No podría volver a decir lo ya dicho. Entonces dije no, no lo voy a escribir acá, ahora, en la ducha, no, y me quedé sólo con el título. Me forcé a pensar en otras cosas, pero a retener la idea. Algunas palabras se me escaparon al principio y evidentemente acá no están, ya fueron dichas, pero me forcé a pensar en otras cosas y ahora sí, acá, frente al papel, recordé el título y me puse a escribir.

Lo que quiero decir es que
hoy me senté frente al papel y escribí para que vean que no me escondo, que lo que no digo es sólo porque ya está dicho y que en definitiva lo que trasciende

es todo
lo que quiero decir.

(2013)
       
       
        

9 de abril de 2013

▪ Morphology of Thought



INMATERIAL E IMPOSIBLE

pienso
en que pienso
en qué pienso
cuando te pienso

pienso en un globo
que flota imposiblemente
solo
en medio del océano
lejos de todos o al menos
de mí

pienso en un globo inmaterial
un globo que no tiene forma
y pienso también
en que es imposible
materializar un globo
si forma no tiene

y no me conformo
si pienso en qué forma
posiblemente se forma
si te pienso en forma de globo
y no encuentro forma
de formarte si te pienso

y es así que
cuando te pienso
no te pienso
si te pienso
inmaterial e imposible
como un globo en medio del océano

(2013)
 

  

18 de marzo de 2013

▪ Excuses to Cry

 
 
COMME AU CINÉMA, COMME UN SCANDALE

dans la chambre ne parvenant pas à dormir
parce que doucement bruissant dans le commerce
des langues, salives métissées tu m'as écarté
de quelque mots d'amour sans mystère de cette façon
comme au cinéma: un montage de sentiments
et un amas d'affects je me remémore ce que je dis
de ta peau trop délicatement familière ou rompue
aux effets ou innocente, ce lit dépensier j'y pense
dans cette nuit soudainement prise de vitesse
quand j'ai été prétexte à pleurer: c'est un scandale
qui fonctionne bien de temps en temps pour
un très célibataire comme moi

Les Passions du samedi, André Roy