"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
Mostrando entradas con la etiqueta alas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alas. Mostrar todas las entradas

15 de diciembre de 2009

▪ All that Glitters is (not) Gold



LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Aparentaba ser un tornillo... Y por eso la gente creía que era un tornillo, pero no lo era. Era mi tornillo y tenía alas. Dos alas abiertas y orgullosas. Lo escuché aletear y elevarse, lo escuché volar sin un rumbo definido, lo escuché alejarse en busca de climas cálidos y de alguna tuerca que lo quiera, con la cual acoplarse. Climas cálidos, porque él era frío y metálico. Pero tenía dos alas, muchas plumas y un pequeño corazón mecánico que se escondía entre las diminutas ranuras. Su principal enemigo: el destornillador.

No. Ahora ya no me quedan dudas. No era un tornillo; nunca lo fue. Era un ave. Podría ser un gorrión, una paloma, una lechuza, un loro, un pelícano o un murciélago. No interesa. Lo importante es que siempre volaba y buscaba su cielo. Hacia el norte, hacia el sur, o sin saber en qué dirección. Era un ave inquieta, curiosa, activa. Y la gente creía que era un tornillo.

(2006 - 2009)









11 de diciembre de 2009

▪ Explain yourself!



Bueno, ya es hora de hablar un poco de esto, ¿no? De mi calabozo de aire, claro. Es como mi prisión, aunque un tanto voluntaria. Reconozco que cometí el delito de interesarme por la literatura tiempo atrás, aunque me es imposible (¡maldita memoria!) determinar con exactitud cuándo. Lo cierto es que ya en la secundaria
bah, polimodal, para ser precisos empecé a comunicarme clandestinamente con escritores como Puig, Borges, Hesse, Neruda, Cortázar, entre otros. Cuando me quise dar cuenta, ya estaba dentro, entre los barrotes y los ladrillos (de aire, claro), sin escapatoria. Calculo que debe de ser el único lugar donde la justicia funciona de maravillas y sin cometer ningún error (lees esto y aquello y de pronto ¡zas! queda usted bajo arresto). Sinceramente, no creo que algún día vaya a encontrar la llave para escapar. O quizá, ni siquiera la busque. Verán, es que… Como mi calabozo es de aire, no me siento ahogado ni atrapado. Por el contrario, es un calabozo de libertad, o así lo siento. No tanto libertad física, de movimiento, cinética. Más bien libertad de pensamientos y sentimientos. ¡No por nada "calabozo" es c[ala]bozo! ¡Acá se puede volar! Las ideas y las palabras emprenden vuelo y el tiempo se concibe de otra forma; tiene otro ritmo. No importa envejecer. No importa la muerte. Por ejemplo, las cadenas de mi calabozo no son de tiempo; son de rosas (y no me avergüenza decirlo) y por eso también se lo puede llamar un pequeño infierno florido. Esto ya lo deben saber, porque esos oxímoron no son de mi autoría. Digo que lo deben saber porque están en el primer posteo de este blog, en el que pueden ver el origen concreto de su nombre. En fin, les sigo contando. Gente como yo hay en todas partes. Conozco varios prisioneros de sus propios calabozos. No todos son de aire, though. Algunos están "atrapados" en nubes de algodón, otros en confiterías llenas de cosas ricas, otros en montañas rusas, otros en castillos medievales… De eso pueden sacar sus propias conclusiones. En cuanto a los que me metieron acá, cabe aclarar que mi lista de cómplices literarios o escritores siempre fue expandiéndose y, a decir verdad, me sería imposible dar el nombre de todos ellos. Varios, igualmente, los verán por estas celdas (cada tanto me visitan, vuelven a mí). Incluso, con el tiempo, empecé a escribirme con autores de diversas nacionalidades. No sé si se entiende: el calabozo es de aire = no tiene límites. La cuestión es que yo y la literatura. La literatura y yo. ¿Dónde? Acá. Mis escritos y los de otros. Los míos a veces ni yo los entiendo, pero eso no tiene importancia. Me gusta experimentar con las moLécuLas dE aiRe del caLaboZo y ver qué sale. No esperen que se respeten las normas/tradiciones acá. De vez en cuando quizá sí, pero no es a lo que apunto ni lo que más me interesa. Bueno, creo que ya dije suficiente y no tiene sentido seguir divagando. Para cerrar me basta decir que me parece que (sí, a veces armo mis propias teorías) el calabozo de aire del que tanto les hablo *pausa dramática* soy yo.

(2009)