"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
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6 de septiembre de 2012

▪ La seul vrai mort: l'oubli



Regardez autour de vous et regardez-vous vous-même: le monde grouille d’assassins, c’est-à-dire de personnes qui se permettent d’oublier ceux qu’ils ont prétendu aimer. Oublier quelqu’un : avez-vous songé à ce que cela signifiait ? L’oubli est un gigantesque océan sur lequel navigue un seul navire, qui est la mémoire. Pour l’immense majorité des hommes, ce navire se réduit à un rafiot misérable qui prend l’eau à la moindre occasion, et dont le capitaine, personnage sans scrupules, ne songe qu’à faire des économies. Savez-vous en quoi consiste ce mot ignoble ? À sacrifier quotidiennement, parmi les membres de l’équipage, ceux qui sont jugés superflus. Et savez-vous lesquels sont jugés superflus ? Les salauds, les ennuyeux, les crétins ? Pas du tout : ceux qu’on jette par-dessus bord, ce sont les inutiles – ceux dont on s’est déjà servi. Ceux-là nous ont donné le meilleur d’eux-mêmes, alors, que pourraient-ils encore nous apporter? Allons, pas de pitié, faisons le ménage, et hop ! On les expédie par-dessus le bastingage, et l’océan les engloutit, implacable. Et voilà, chère mademoiselle, comment se pratique en toute impunité le plus banal des assassinats. 

Hygiène de l'assassin, Amélie Nothomb
  
    
 

23 de abril de 2012

▪ Gone for a Little While



EL CARTERO
 
Lo vi en el ataúd, con esa cara plácida y jodona, y pensé: Es un chiste. No hay duda. El Gordo se está haciendo el muerto para hacer sufrir a los amigos. Nos está tomando el pelo, pensé.

Pero Manuel Soriano, el hijo del Gordo, que es idéntico al Gordo aunque mucho más chiquito y que andaba por ahí con su camiseta de San Lorenzo, nos dio la justa. El le había dado una carta al padre, para que se la entregara a Filipi. Filipi, gran amigo de Manuel, había muerto también, un poco antes, y él lo había enterrado, con cruz y todo, en un pocito del fondo de su casa. Filipi tenía forma de lagartija y costumbres de camaleón, porque cambiaba de color cuando quería. En la carta, Manuel le decía que lo extrañaba mucho y le enseñaba un jueguito, para que Filipi pudiera entretenerse en la muerte, que es muy aburrida. En el jueguito había que escribir las letras que faltaban: "Usá las uñas, Filipi", le decía Manuel.

Entonces lo vi claro. El Gordo se nos fue por un ratito nomás. Está trabajando de cartero de su hijo. Ahora nomás vuelve. A mí ya me parecía, porque es evidentísimo que este mundo no puede ser tan espantosamente triste, solitario y final; y un tipo tan buenazo como el Gordo no podía hacernos la cochinada de dejarnos sin él.
 

Eduardo Galeano

 
 

14 de abril de 2012

▪ One Gets to Love, the Other Gets to Die



EL DUELO O LA REFUTACIÓN DEL HORÓSCOPO

Los dos hombres nacen el mismo día, a la misma hora. Sus vidas no se cruzan hasta que son enamorados por la misma mujer. Entonces se encuentran y pelean por ella. Uno de ellos obtiene la victoria y el amor. Al otro le corresponde el dolor, la humillación y quizá la muerte. Los astrólogos han previsto ese día el mismo horóscopo para los dos. Tal vez son erróneos los vaticinios. O tal vez se equivoca uno al pensar que el amor y la muerte son destinos distintos.

Alejandro Dolina
 
 
 

12 de marzo de 2012

▪ Darkest Memory



LA MEMORIA

La mujer de Norberto Rodríguez ha muerto, devastada por el cáncer y por la medicina, al cabo de una agonía de tres meses; y Norberto tiene toda la memoria ocupada por ese tiempo de horror.

Él quisiera arrancar a su mujer de esos suplicios, devolverla a sus días luminosos: la memoria se niega. A veces asoma, en la memoria, algún fulgor venido de los muchos años anteriores al dolor y al adiós, algún pedacito de la alegría compartida con esa mujer querible y queriente. Pero entonces, como en una pantalla condenada a sombra perpetua, las imágenes, atroces irrumpen, invaden y castigan; y no se van.

Norberto quisiera pedir clemencia a su memoria. Él no sabe cómo. Nadie sabe.

Eduardo Galeano
  
 
   
   

19 de agosto de 2010

▪ Until I See you Again



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ:
Fin de la existencia visible

Hoy, 5 de enero, salió de la clínica y la fuimos a visitar a la casa. Ya está bien, parece. Pero había un cartel pegado en la pared de la cocina que decía “To Ruben and Estela, happy wedding anniversary and for 34 more”. Lo leí y sonreí de inmediato. Y después pensé. ¡Los años que debe de tener eso! No sé cuál de todos los sobrinitos lo habrá escrito, pero ciertamente no tenía forma de saber que eso no iba a pasar, que su deseo no se cumpliría, que muy pronto él la iba a dejar solita (nos iba a dejar a todos; me iba a dejar a mí, mi padrino). Y yo me pregunto por qué a veces será tan injusta la muerte, aunque no le tengo miedo y la respeto. Y siempre me termino convenciendo de que en realidad es justa, es un regalo (del lado de allá). Pero los años pasan (del lado de acá) y ella sigue con ese cartelito colgado en la pared de la cocina, ¡y vos la ves y está tan flaquita, tan chiquita!, y también tiene unas caricaturas de él sostenidas por imanes en la heladera (pero él ya no está), y fotos en el centro de la mesa de cuando él era joven (pero él ya no está), ¡y claro que siempre nos habla de él! y hasta el médico actual de ella lleva el mismo nombre y apellido: Rubén Burgos. Eso es lo que yo llamo una coincidencia catastrófica, un juego macabro del destino, un verdadero reencuentro ficticio. Pero presiento que ese tipo de coincidencias son las que la hacen feliz y aún hoy le dan aliento.

Hoy, 7 de julio, es su cumpleaños. Le mandamos un regalo con una notita, pero no pudimos ir a verla. Porque se agita mucho, hasta hablando por teléfono, y no queremos hacerle mal. Hace poquito se desvaneció y se despertó en el hospital. Y sin embargo, esas ganas de pelearla, esa fortaleza de espíritu, esa renuncia indeclinable a bajar los brazos... Esa fuerza inigualable, tan opuesta a la mera fuerza física. Es admirable, realmente. Pero algo me dice que las coincidencias ya no le sirven. Algo me dice que las fotos, las caricaturas, los recuerdos… ya no le bastan nunca le bastaron. Algo me dice que, en este preciso momento, se está librando una batalla campal entre el lado de acá y el lado de allá.

Hoy, 19 de agosto, se terminó todo. Me enteré en el colectivo a la una y pico, volviendo de la facultad. Me llamó mi mamá y me contó. Es increible como en un abrir y cerrar de ojos la realidad cambia abruptamente y los demás no lo notan, siguen con lo suyo como si nada, no se dan cuenta de que hay algo que falta, algo que ya no está. Pero claro, el colectivo no se detuvo por una llamada telefónica y yo, en vano, intenté concentrarme nuevamente en mi lectura de Grice y su cooperative principle. Y más tarde, ahora, en el entierro, donde confluyen por última vez el lado de acá y el lado de allá, mamá dice con tristeza que se le están yendo todas las amigas y yo la abrazo, la contengo, porque no quiero que llore mientras el viento nos ruge al oído y el sol empieza a caer.

(2010)