PATOLOGÍA: Miedo a los números
Cuenta porque tiene miedo a los números, miedo numérico. Cuenta compulsivamente las baldosas de cada habitación y le empieza a subir un calor sofocante si llega a más de cincuenta. Cuenta los ladrillos de las paredes y las llaves de los llaveros. Cuenta los escalones que sube, pero no los que baja. Cuenta los fósforos que va usando y los que todavía quedan a salvo en la caja. Cuenta los truenos de cada tormenta y teme. Cuenta las hormigas del fondo de su casa y teme. Cuenta las palabras y las letras de las historias que lee y los párrafos y las mayúsculas. Cuenta las personas que se visten de rojo y las que caminan mirando hacia abajo y le aterra que sean más que las que se visten de púrpura y caminan mirando hacia arriba (y sí, son más). Cuentas las uvas que desprende de los racimos y come (y teme). Cuenta el tiempo, naturalmente, y se muerde el labio inferior mientras van pasando los segundos (y los cuenta y teme, pero no llora). Cuenta hasta cansarse, o hasta llegar a un número tan grande, que decide contar cuántos segundos tarda en decirlo.
Una vez, en un jardín inmenso, llegó hasta el número dos mil quinientos noventa y tres. Contaba pétalos. Y también temía.
(2007)





