"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
Mostrando entradas con la etiqueta naturaleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta naturaleza. Mostrar todas las entradas

22 de septiembre de 2010

▪ New Season



SPRING IS BACK

And so she opened the window and smiled, for she knew spring had come. I am not alone anymore, she says. There are flowers everywhere I look. It is the end of the cold weather, at last. Remnants of a bad memory. This is the beginning of new times. The victory of nature. Oh, how nice! The sun is warmer. Days are now longer. Birds singing everywhere. Infinite cloudless skies above. The green slowly invades the town and trees breathe once again. Life is back, unlocked, unchained, sparking in the eyes of every creature… All of a suden, it all seems to start growing fast in all directions and you just can’t stop it. You grow as well. Some sort of new energy takes over. A new spirit. New paths to walk. New ways of walking. Indeed, people walk differently if you look close enough. The impossibility of things becomes an old myth and everything just happens, everything takes place naturally, as if moved by some sort of unkonwn powerful force. Once again one feels like going for a walk, lying on the grass, staring at the sky, smiling for no apparent reason. It just feels right. Time seems to unfold in a different fashion, unobtrusively, in silence, unnoticed. Everything seems possible. Everything makes sense. Everything fits perfectly. Nothing blocks your way. It is just you and the sun. Oh, she thinks while staring at the sky, all windows (and all hearts) need to be opened. All curtains (and all fears) need to be drawn aside to let the light in. For sping has come at last.

(2010)






28 de febrero de 2010

▪ Nature Strikes Back



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ:
Cumpleaños y tsunami

Acá y allá conectados. Distintos. Opuestos, quizás. Día y noche. Alegría y pánico. Pero conectados, créase o no. Al menos unilateralmente. Acá y allá, un mismo lugar.

(...)


Me había quedado despierto hasta muy tarde. Tenía ganas de leer. Pero cuando me ganó el cansancio, cerré los ojos y me dormí. Y no dormí mucho. Porque cuando todavía no había salido el sol, sonó la sirena. Qué feo que es despertarte así, sobresaltado, sin entender qué pasa. Hacía mucho que no sonaba y confieso que me dio mucho miedo. Quedaba poco tiempo. No llegué a agarrar muchas cosas; no tuve más opción que salir corriendo. Los noticieros decían que teníamos que buscar refugio en algún lugar elevado. Las olas se acercaban a Hawai.

“A las 17.05 llega una ola a Hawai” anunció alguien en casa. Y sí, al prender el televisor vimos eso. Más imágenes del desastre en Chile. Más caos y horror y números y pronósticos. Y alertas por doquier. Y títulos del tipo “Hawai se prepara” con música escalofriante de fondo. Y nosotros seguíamos doblando las servilletas y preparando todo para festejar el cumpleaños de mi papá, mientras había gente buscando refugio, huyendo de las olas, y había gente incomunicada, preocupada por sus familiares, sin tener noticias. Nosotros seguíamos preparando todo mientras había gente muerta entre escombros.


En diez minutos llegan las olas. Dicen que van a ser ocho. Cuatro o cinco metros de altura como mínimo. No se sabe la intensidad. Ahora estamos en una montaña, mirando el mar. Veo casas cerca de la costa y me pregunto si pronto las voy a dejar de ver. Tenemos mucha comida y agua, porque no sabemos cuánto tiempo vamos a tener que quedarnos acá. Abajo está todo cerrado, no hay nadie por las calles. El mar ya retrocedió, más que nunca. Se ve como una mancha negra en la arena donde siempre suele haber mar. Las sirenas estuvieron sonando cada media hora. Me duelen los oídos. Las olas se acercan. Sólo queda esperar que lleguen.

Ya está todo preparado. Manteles y sillas y la comida en la heladera. Mientras en este momento hay muchas personas mirando el mar y sintiendo y pensando miles de cosas, yo me voy a duchar. Ellos se alejan del agua y yo voy a ella. Y la hora se acerca. Ya está todo listo. Sólo queda esperar que lleguen. Los invitados.

(...)

Pasó el tiempo. En definitiva, del lado de allá no hubo tsunami. Algunas olas se sublevaron, sí. Pero nada grave, sólo el miedo. En definitiva, del lado de acá hubo un cumpleaños más. Muchos invitados, sí. Pero nada fuera de lo común, sólo la escasez de sillas. Y ahora me quito la remera negra y me voy a dormir, agotado de tanto jugar con mis primitos. Igual hay cosas que me preocupan. El mundo me preocupa, en muchos aspectos. Y hay que tomar conciencia. Porque en definitiva acá y allá son el mismo lugar. Y espero que no sigan acercándose más de estas cosas. A ningún lado. Ni olas, ni grietas, ni vientos, ni nada. No los quiero cerca. Ni de mí ni de nadie.
Ni acá ni allá.

(2010)






2 de diciembre de 2009

▪ Nature is You



The earth is your mother,
she holds you.
The sky is your father,
he protects you.
Sleep,
sleep.
Rainbow is your sister,
she loves you.
The winds are your brothers,
they sing to you.
Sleep,
sleep.
We are together always
We are together always
There never was a time
when this
was not so.

Lullaby, Leslie Marmon Silko









24 de noviembre de 2009

▪ I Want them Green



COMPLEJO CROMÁTICO

Sonó el teléfono, pero no lo atendí por miedo a que fueran los pintores. ¿Y si quieren volver? Esos malditos me pintaron las puertas de blanco. No sé para qué me molesté en recalcarles cuando llegaron que mi color favorito es el verde. Hasta les dije que amaba la naturaleza. Pero no hay caso. Los pintores no entienden las indirectas… Y por eso me pintaron las puertas de blanco. ¡De blanco! Como si abrir una puerta fuera un verdadero acto de pureza y no una intromisión indebida en la privacidad del otro. Hoy en día hay puertas por todos lados. Quiero decir, hoy en día nadie tiene privacidad. Mucho menos privacidad blanca, ¿no? Por eso yo quería mis puertas verdes. Yo quería que abrir una puerta fuera como entrar en un bosque. Yo quería respirar aire fresco en cada habitación. Yo quería respirar vida. Pero me tendré que conformar con las inmaculadas puertas blancas. Ahora les tengo miedo a los pintores y no pienso atender el teléfono por si vuelven a llamar.

(2009)