"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas

13 de julio de 2017

▪ One More Time

 
 
DE TINTAS Y FUTUROLOGÍA

El futuro se puede escribir con tinta, sí, pero para que se materialice, hay que lanzarse a la aventura sí o sí, hay que zarpar el barco, hay que atreverse a escalar la montaña.

Well, it's exactly that. But what if it feels like climbing the Everest? You know, like when you're halfway through. You've had enough practice by then, so you know how it's done. You're confident. Yet, you never seem to reach the top, you never get what you're after. And you keep going. Nothing. One more time. Nothing. And again. The cycle never ends. You fail, you learn, you move on, and you fail again. But you keep going. Because the future lies ahead, you know that. Even if you only get more rocks and snow, when you wanted some fresh air instead. To touch the sky. To feel the sun.

me refiero a ese momento en el que
tu corazón ladra late fuerte
y sonríe
y se agita
y vuelve a ser como una esponja embebida
una esponja embriagada
y tu cerebro dice
¡BINGO!
porque hasta él mismo tiene certeza plena
de que todas las señales apuntan a lo mismo
y todos los gestos son puros
todos y cada uno de ellos
tantos
la expresión genuina del afecto
el tequiero sentido
el buscarse y no soltarse
que todo sea distinto solo por estar presente
y entonces
con la brújula perfectamente alineada
te entregás y vas hacia el norte
y lo sacás de adentro y lo decís y lo lanzás y
¡PLAF!
directo contra una enorme puerta de vidrio
cerrada con llave y candado
que estalla en mil pedazos ante el impacto
y escuchás cómo se rompe
ves cómo cae al suelo
ya no sirve más
ya no funciona
ya se acabó todo.

Pero no pasa naaada, está todo bien. En definitiva, es un déjà-vu. Pas la première fois, non. C'était déjà arrivé. Plein de fois. On sait quoi faire, alors. On va régler ses affaires (put it back to sleep, turn it off, lock it down). Tout va bien se passer. C'est pas trop difficile. Il ne faut qu'attendre quelques jours, que l'orage passe, et après ça ira. La tinta dejará huellas, marcará la piel para siempre, derramará algunas letras sobre el papel, ensuciará las hojas. Pero el tiempo se ocupará de poner todo en su lugar.

¿Y el final de todo esto? Quizás se equivoque, quizás sea diferente esta vez, pero si la futurología se basa en hacer buenas interpretaciones de hechos pasados para identificar patrones y reproducirlos, las profecías y los astros parecen anunciar nuevas ilusiones rotas, promesas devenidas en simples bromas, otros planes y destinos diferentes y, al final del camino, ese silencio inevitable que hace bien y que hace mal, esa calma que indica que todo ha vuelto a la normalidad y que ya podemos continuar escalando la montaña una vez más.


(2017)


 

14 de septiembre de 2015

▪ When it Comes to Love

     
     
DEJARLO ARDER

Es interesante cómo el amor resulta siempre ingobernable. Un terreno sin leyes ni principios. Nada puede subordinarlo, ya que el subordinado es uno mismo. Solo se puede obedecer al caos. No importa todo lo que estudies, todo lo que aprendas, todo lo que experimentes. Ni las letras ni la inteligencia podrán salvarte. De un momento a otro, todo conocimiento se vuele nulo, toda práctica carece de valor. El cerebro intentará engañarte y hacerte creer que ahora estás más preparado que antes para amar. Que ahora sabés más y entendés mejor cómo relacionarte con los otros. Que ahora tenés más herramientas para controlar lo que (te) pasa. Pero las cuestiones del corazón no se explican mediante ninguna teoría. No hay ninguna ciencia que nos permita entender su funcionamiento ni elaborar pronósticos. Ese calor, que de pronto inunda el pecho, no encuentra justificación ni lógica que lo ampare. Eso que lo enciende, eso que lo despierta, permanecerá por siempre un misterio. No es algo netamente físico ni psicológico. Es una conjunción de factores imposibles de definir (y, claro, cuya definición tampoco tendría ningún sentido). Por eso, el único camino es siempre la entrega. Cuando sentimos ese calor en el pecho, hay que dejarlo arder. Hay que decirle que sí. Hay que resignarse ante esa fuerza que excede nuestro control, que viene y se apodera de todo, que es capaz de alterar la existencia misma en tan solo un momento, como un verdadero acto de magia. Y cuando no sentimos ese calor en el pecho, cuando podemos pensar y cuestionar nuestros sentimientos, todo esto nos parece una reverenda pelotudez.

(2015)
     
     

5 de febrero de 2014

▪ Understanding Happiness

    
    
DEJAR FLUIR: sobre la felicidad, uno mismo y los otros

Soy autor de estas palabras, pero a medias, como siempre. Mi idea de felicidad, como mi idea de todo, viene un poco de acá y un poco de allá, de lo que otros dicen, lo que siento, lo que leo, lo que interpreto. Claro que la felicidad puede entenderse de varias maneras y por lo tanto ajustarse o no a distintos análisis. Para simplificar, digamos que me gusta entender la felicidad como la ausencia de sufrimiento. Si uno no sufre, es feliz, tiene que ser feliz. Es decir, parece simple y hasta zonzo, pero el gran secreto de la felicidad podría sintetizarse así: no sufrir. Es todo lo que se necesita. Si nada nos preocupa ni nos hace sentir mal, tenemos que poder ser felices en ese estado. Mi idea, como verán, se trata de una felicidad llana, un estado de plenitud. Para ser feliz no se necesita nada más, solamente no sufrir. Y esto nos lleva a hablar sobre el sufrimiento y sobre por qué sufrimos. Y claro, esto también se puede abordar desde distintas áreas. Dejando de lado cuestiones biológicas y científicas y abstrayéndonos un poco más, podemos asociar el sufrimiento al individualismo. Yo sufro desde el momento en que digo "yo". Pero no me refiero a sufrir por mirarse el ombligo y ser avaro. Puedo ayudar al mundo entero y sufrir de todos modos. Lo importante, creo yo, es cómo se encara lo que se hace, desde qué perspectiva, independientemente de lo que se haga. Si vivo mi vida desde mi individualidad, voy a estar cerrado a lo que me rodea. Puedo acercarme a otros y hacer miles de obras de bien, pero si me acerco desde mí mismo, con una barrera de por medio, voy a ser siempre ajeno, voy a estar siempre distanciado y por más de que haga contacto, no voy a sentirme realmente asociado a lo otro, parte de lo otro. No importa que levante la barrera, el punto es que la barrera no tiene que estar. Y esto es lo más difícil, porque todos vivimos desde nuestra individualidad. Nuestras vidas transcurren en torno a nosotros, desde que nacemos, y es normal que así sea. Vamos creando barreras a medida que crecemos para distinguir límites. Percibimos todo lo que pasa afuera desde el interior de nuestro cuerpo. Esa es la primera barrera, el primer límite: nuestra piel. Hasta ahí llegamos, ¿no? Vemos a través de los ojos lo que pasa frente a nosotros. Percibimos sonidos. Todo ingresa, llega a nosotros y después actuamos, exteriorizamos, en el sentido contrario: de adentro hacia afuera. Ése es siempre el punto de referencia, uno mismo, y por eso podemos decir que nuestra vida es nuestra, desde pequeños. Entendemos los límites entre unos y otros y vamos segmentando la realidad. Aunque claro, de esta manera, yo puedo controlar lo que hago con mi vida, pero no lo que hacen los demás. Y cualquier evento ajeno a mí mismo, a mis límites, puede hacerme sufrir si llega hasta mi interior. ¿Y entonces? Una forma de alcanzar la felicidad es entender nuestra existencia de otra manera. Si bien siempre sabemos que hay otras personas, hay que tomar conciencia de que esas personas viven sus vidas del mismo modo que nosotros. Ellos también "juegan" en primera persona, desde su interior. Pero en realidad, todos jugamos juntos un mismo juego. Si entiendo que yo no soy el único que vive mientras que los demás están ahí, sino que yo también estoy ahí para otros que viven, podemos lograr una mejor armonía. Es decir, mi existencia no acaba en mí mismo. Mi existencia abarca la existencia de otros. Mi vida, por lo tanto, es tan importante como la de esa otra persona que no conozco y que me crucé hoy por la calle. Si cambiamos el foco individual por el global y nos olvidamos de nosotros mismos, del límite de nuestro cuerpo, entonces ya nada puede hacernos sufrir. Todo sufrimiento es sentido por alguien, o no es sufrimiento. El sufrimiento siempre ataca a uno de manera individual. Puede atacar a varias personas, claro, pero a todas individualmente, y cada uno experimentará el sufrimiento a su manera. Y si yo no soy alguien, si me considero parte de un todo, no hay forma de que pueda sufrir. Porque lo que me pasa en realidad no "me" pasa, simplemente está pasando. Por eso digo que no es cuestión de qué hacemos o qué pasa, sino de cómo interpretamos lo que hacemos o lo que pasa. Si me echan del trabajo e interpreto mi vida como únicamente aquello que experimenta mi cuerpo, entonces sufriré, porque todo mi cuerpo se ha quedado sin empleo. Pero —he aquí lo complejo— si entiendo que yo soy parte de los demás y que todos vivimos todo, entonces sí, una pequeña parte de mi existencia se ha quedado sin trabajo. Y sí, esa pequeña parte tendrá que buscar un nuevo empleo, pero no sufrirá realmente si cuenta con motivaciones, objetivos y aspiraciones globales. Muy probablemente otra pequeña parte de mí tomará ese empleo. O quizás no lo tome nadie, pero habrá alguna otra pequeña parte de mí, de mi existencia global, que se beneficiará con eso que pasó. Es muy difícil aplicar a la vida diaria esta noción de existencia global (¿cómo experimentar la vida desde la posición de otro? ¿cómo meterme en su cuerpo o, mejor dicho, en todos los cuerpos a la vez y perder mi perspectiva individual?), pero creo que alcanzar esa noción de vez en cuando a través de la meditación ayuda muchísimo a poner las cosas en equilibrio, a entender qué importa de verdad y qué es irrelevante y a manejarse mejor en la vida de uno, porque claro, de ella no podemos escapar, tenemos que seguir jugando en primera persona sí o sí, pero el juego cambia completamente si logramos cambiar nuestra forma de ver las cosas, si entendemos de una manera distinta nuestra existencia, nuestra propia vida, que en definitiva siempre es también la vida del otro.
   
(2014)
    
   
    

3 de febrero de 2014

▪ Let it Be



THE WAY THINGS ARE

Take a pause to smile and then think. How everything ends up fitting into place. How bad things are good things and how everything changes all the time and it's bad and it's good and it's just different. It is what it is. Slow down and think how you end up doing what you are supposed to do, even when you don’t do what you’re supposed to do. How all possible paths are your paths, and how the one path among all the paths is your path along with all the others. Pause, smile and think. How we always stay the same, forever changing. How some things never change, although they change. Like you: past, present and future. Always you, the same, but always different. The same is always and never the same. Take a smile to pause and then think. How the end never arrives until it does, and then it continues, and continues to continue, similarly different, until it stops and continues again. How people, things, everything can come, then leave, then return. How everything makes sense in the end and it only takes a little patience to get there and finally see and understand the way things are.

(2013)


29 de enero de 2014

▪ Words of Love

   
   
DEJAR FLUIR: sobre barreras y corazones

El amor es un tema que suelo tocar pero no en sí mismo, por eso no me parece mal dejar fluir un poco la conciencia y ver qué encuentro ahí escondido. Para mí el enamoramiento siempre nace del desconocimiento. No te conozco, pero me resultás interesante y entonces me enamoro. Así funciona, normalmente. Después te conozco y bueno, por lo general me desenamoro. Más o menos como lo que me pasó con vos, hace mucho tiempo, por citar un ejemplo. Me parecías interesante pero en seguida me desenamoré o me desenamoraron o quizás nunca estuve enamorado— bueno, la cuestión es que todo fue bastante sencillo, drama-free. Lo interesante es que en este caso (y a diferencia de otros) el amor creció sin enamoramiento de por medio, rompiendo el esquema, sin seguir ninguno de los parámetros. Conocer a una persona, conocer sus virtudes y defectos, y de todos modos quererla con el alma, quererla tanto que ya no importa cómo, es lo que más se acerca a la plenitud, creo yo. Y me pregunto qué pasaría si levantáramos las barreras sociales del amor. Esto de que la pareja, los amigos, la familia, todos tengan sus casilleros exclusivamente asignados y socialmente construidos. No me importa nada de eso. Yo te quiero a vos y no importa qué sos o qué somos. Creamos un lazo que nos une y que nos responsabiliza mutuamente. Compartimos cosas, nos hemos hecho un lugar en la vida del otro y por eso te quiero. Estoy en tus fotos, en tus anécdotas, en tus sábanas, en tus rincones, y vos en los míos. Te quiero y quiero verte, hablarte y que me hables, escucharte, que tomemos algo, que escuchemos música, que no hagamos nada, quiero que estemos juntos. Sin importar qué o cómo. No seamos pareja, no. Seguramente no es eso lo que queremos. No seamos amigos tampoco. O redefinamos los conceptos. All you need is love. Love is all you need. Seamos dos personas que se quieren y listo, sin tener que cumplir con ningún requisito, ninguna regla, sin tener que cuidarse de nada. Let it beDejar que fluya. Quiero que no seamos nada y entonces nos liberemos y así podamos ser todo, todo lo que queramos, sin nada que nos limite. Basta de barreras. Qué peor oxímoron que bajar barreras entre personas que se quieren. Alto, prohibido avanzar, te quiero hasta allá, lejos, pero solo debo quererte hasta acá, según mi manual de instrucciones sociales. Todo eso no importa. Abrazame si me querés, sin buscar razones para hacerlo. Yo te quiero con el alma. Dame la mano y vamos. Lejos. What are you waiting for? Take a bite of my heart tonight. Desaparecer un tiempo nos haría bien. Podemos reír, bostezar, llorar, cantar, besarnos, dormir, jugar, mirar el techo, cocinar. No es eso lo importante, porque nada de eso es necesario. Yo te quiero en libertad absoluta, sin barreras ni condiciones. Te quiero como sos y como seas. No hay exigencias de ningún tipo. Ninguna cuenta que rendir. Y entonces nada me preocupa: sé que con vos todo va a estar bien.

(2014)
   
   
   

25 de enero de 2014

▪ I don't Want it to End



HIPÓTESIS: el fin antes del fin

Lo terrible de lo precoz. De eso me di cuenta hoy y elaboré algunas hipótesis. No puede ser que las historias terminen antes de terminar. No es justo. Cómo puede ser que se acabe todo, que no te vuelva a ver, que los caminos se separen, si la historia se seguía escribiendo, si aparecían nuevos capítulos, si los personajes crecían y se profundizaban y se seguían descubriendo. El fin. Un dolor que oprime el pecho. Un nudo en la garganta. Llorar está prohibido para los dos. Cómo puede ser que se acabe todo de esa manera, con ese fin antes del fin. Todas nuestras hipótesis mutuamente tácitas quedarán ahora sin comprobar. Es injusto saber que la distancia y el tiempo nos separan, pero a fin de cuentas siempre es así. Ojala esté equivocado si de hipótesis se trata, pero todo indica que el cuaderno se cierra, aunque le queden hojas en blanco por garabatear. La historia se termina, aunque el corazón quede abierto. La película se deja de proyectar, aunque todavía no se haya mostrado la palabra "Fin". Y eso duele.
   
(2014)
  
  
  

26 de diciembre de 2013

▪ The Limits of our Being



HIPÓTESIS: la imposibilidad de ser todo

Hay una angustia que surge de la imposibilidad de vivir todas nuestras vidas. Quiero decir, uno mira la película Mr. Nobody y siente angustia. No es algo nuevo este planteo de que a cada instante vamos forjando nuestro camino, vamos marcando el sentido (en todo sentido) de nuestra vida. Y claro, por supuesto que sí, todas las decisiones que tomamos están bien. Somos lo que tenemos que ser porque somos lo que somos. Lo que decidamos va a estar siempre bien. Somos todo lo que decidimos ser y hacer, a cada instante. Eso se entiende bastante fácil, pero se complica cuando agregamos un índice de polaridad negativa. Porque también somos todo lo que decidimos no ser y no hacer, pero no somos ni podemos ser todo lo que no decidimos ser o hacer. Es decir, si decido no ser astronauta, eso seré: una persona que no es astronauta. Pero si no decido nada con respecto a ser director de cine, presidente de una compañía o profesor de gimnasia, entonces todo eso queda ahí, flotando en el espacio de las posibilidades. No digo ni sí ni no, no decido. Dicho de otro modo, en la vida vamos tomando decisiones todo el tiempo y eso va marcando lo que somos y lo que no somos, pero hay muchas otras cuestiones que no decidimos y ahí, en todas esas decisiones no tomadas, hay una potencialidad de vida comprimida, reprimida, oprimida. Por eso digo que ser todo es imposible. Y ahí es cuando brota la angustia. Tratemos de verlo desde un punto de vista más concreto y puntual. Dejemos de lado aquellos casos en los que no tomamos ninguna decisión y entonces todo queda atascado en esa posibilidad eterna e inalcanzable. Concentrémonos solamente en aquellos casos en que decidimos algo, ya sea actuar o no actuar. Lo que quiero decir es que al tomar una decisión determinada, siempre hay por lo menos otra decisión que no vamos a poder tomar nunca: la contraria. La vieja noción de "valor", de que algo es todo aquello que lo demás no es. Por ejemplo, si mi amigo de la infancia elige estudiar medicina al terminar la secundaria y elige no estudiar otra carrera, ya no podrá nunca más elegir estudiar ingeniería informática al terminar la secundaria, con todos los cambios que eso conllevaría para su vida. Y entonces, brota la angustia. Si años después elige dejar para siempre la carrera de medicina y empezar ingeniería informática, ya no podrá recibirse de médico. Y entonces, brota la angustia. Cada vez que decidimos hacer algo, estamos descartando la opción de no hacer eso mismo. Y a la inversa, al decidir no hacer algo, descartamos la opción de hacerlo. No puedo decidir abrir y no abrir la puerta. Es una opción o la otra. La abro o la dejo cerrada. Y con cada decisión que tomamos, nos estamos perdiendo de esa otra vida que eclosionaría de repente ante la decisión contraria. Es un camino o el otro. Y entonces, brota la angustia. Y es terrible pensar que esto se desencadena constantemente, con todas y cada una de las decisiones que tomamos, hasta la más pequeña. ¿Dormir la siesta? ¿Sí o no? ¿Sí? Bueno, preparate entonces para no atender esa llamada laboral que iba a cambiar por completo el curso de tu vida. O preparate para no conocer a esa persona con la que te ibas a cruzar en la esquina si salías a comprar lo que te había pedido tu vieja. O preparate para evitar la muerte, que te esperaba a diez cuadras, de camino a la facu. Y todo eso está ahí, latente, al preguntarnos "sencillamente" si dormimos o no la siesta. Entonces, es lógico sentir angustia cuando nos planteamos todo este delirio en algún punto de nuestra(s) vida(s). Si tenemos suerte y la maduración suficiente, sabemos que está bien que las cosas sean como son, y eso nos tranquiliza. Sabemos que es bueno y saludable que nuestras dimensiones tengan un límite y no nos permitan abarcar una multiplicidad de planos. Que seamos en función de nuestra capacidad. Pero en algún punto no podemos evitar tomar conciencia de esa potencialidad negada, de esa infinidad de experiencias que jamás podremos vivir por culpa de nuestros límites, de ese mundo que se nos escurre a cada instante, de la imposibilidad de ser todo, de concretizar hipótesis, y es ahí cuando brota la angustia.

(2013)


11 de octubre de 2013

▪ Looking for Living



EL QUE BUSCA

El que busca, el qué busca. ¿Él qué busca?

Dicen que el que busca, encuentra. Pero el punto es que, una vez realizado el hallazgo, se sigue buscando. Aparentemente hay una búsqueda constante e irremediable, que nunca llega a su fin. O mejor dicho, hay muchas búsquedas, pero siempre hay al menos una. El estado de búsqueda es permanente. ¿Quién puede no buscar nada? Hay algo ahí, pendiente, adelante, que no sabemos dónde está y hay que buscarlo, hay que encontrarlo. Pero nunca terminamos de encontrar todo. Siempre estamos buscando algo más. Va pasando el tiempo y vamos buscando. Distintas cosas, personas, a veces lo mismo, a veces uno mismo, una y otra vez, no importa. Porque cuando se encuentra, se pierde. Cuando por fin, entonces. Algo nuevo por buscar. Buscar, encontrar y perder. El ciclo es constante. Dicen que el que busca, encuentra. Pero nadie dice que el que encuentra, pierde. The art of losing isn't hard to master, decía ya Elizabeth Bishop. La pérdida como arte, como acto cotidiano y como habilidad perfeccionable. Perdemos y nos perdemos en todo momento, al mismo tiempo que buscamos y nos buscamos. Reflexiva y recíprocamente. Yo busco y me busco y te busco. Te busco a vos, libro, lapicera, amor, sueño, país. ¿Dónde los dejé? ¿Dónde están? Y la cantidad de cosas por buscar es infinita en tanto el tiempo es tiempo, en tanto los minutos avanzan, en tanto vamos dejando de ser quienes somos, segundo a segundo. Si nosotros mutamos, lo que buscamos también. La búsqueda no cesa y es en medio de todas las búsquedas, o de esta gran búsqueda, que me pregunto si las historias terminan alguna vez de escribirse. Y creo que no, que las historias se escriben eternamente. Incluso antes y después de todo. Porque las historias se escriben y escribir es buscar y buscar no tiene fin. Las historias y las vidas son búsquedas infinitas. Una vida puede terminar y sin embargo persistir. Una historia puede tener un punto final y sin embargo no estar acabada. Si yo escribo o cuento una historia, incluso si elijo decir absolutamente todo y no guardarme nada, siempre va a ser un relato parcial, va a ser solamente el fragmento que yo encontré, que yo conocí. Y va a quedar siempre algo más por escribir, algo más por buscar. Así es, las historias nunca terminan de escribirse ni de buscarse. Me pregunto, entonces, qué sentido tiene todo si estamos condenados a la búsqueda eterna. Y al no encontrar respuesta (y verme condenado a continuar con la búsqueda), me digo que no, que nada de eso importa, que da igual, que vivir es buscar y buscar es vivir, que yo escribo para buscar, para encontrar, para perder y para seguir buscando. A mí, a vos y a todos.

El que busca, encuentra.
El que busca, pierde.
El que busca, vive.

(2013)


31 de agosto de 2013

▪ Silent Writing

  
  
EL PORQUÉ DE LA PRESUNTA FALTA DE ESCRITURA

A ver, no es que yo me esconda.
Lo que quiero decir es que
lo que quiero decir ya está dicho y por eso no escribo.

Es decir, no hay palabras nuevas que quiera decir y que esté ocultando. Pero eso no quiere decir que ya no pase nada, ni tampoco que pase siempre lo mismo.

A ver, que no escriba no quiere decir que me esconda. Cuando pasa algo, algo distinto al pasado, y me nacen esas ganas de decirlo y de plasmarlo, lo digo, lo empiezo a contar, le empiezo a dar forma. Pero por lo general sucede lejos del papel. Quiero decir, sucede mientras estoy haciendo otras cosas. Cuando estoy frente al papel, no suelen pasar cosas que quiera contar. Ya no. Cuando estoy frente al papel (en principio) sólo estoy frente al papel. Entonces, si cuando pasa algo es porque no estoy frente al papel, la única forma de escribirlo es mentalmente. Hablo solo. Pienso la literatura que vivo. Me narro. Pero surte el mismo efecto, porque puedo decir no, eso no, lo borro, lo reescribo y toma forma, lo digo y ahí queda, ahí está,
lo he dicho.

Lo que quiero decir es que el problema surge cuando finalmente estoy frente al papel. El problema surge cuando ya pasó lo que pasó, ya se dijo, ya se escribió sin tinta. Todo en el pasado. Quiero decir que cuando me siento solo frente al papel ahora (¿qué quiero decir? ¿sentarme? ¿sentirme?), cuando me siento solo ahora, en el presente, y quiero decir lo que pasó, siento que ya está dicho y que no tengo palabras nuevas que decir. Y si de todos modos intento decirlo, suena a reescritura, a copia de original, suena forzado, y eso es algo que detesto. Por eso digo que no es que yo me esconda. Es que encontré una nueva forma de escribir sin escribir.

¿Y este texto? Cuando me pasó lo que me pasó para escribir esto, no lo escribí de inmediato. Me estaba duchando. El agua, el papel y la tinta no son una buena combinación, no se llevan bien. Evidentemente no podía ponerme a escribir ahí mismo, en el sentido tradicional de escritura. Pero sí podía ponerme a narrar. A plantear la problemática y desarrollar las ideas hasta quedar satisfecho. Usar tal o cual recurso. Tejer un texto perfecto y naturalmente perfeccionable de manera oral. Pero luego ya no podría plasmarlo por escrito. No podría volver a decir lo ya dicho. Entonces dije no, no lo voy a escribir acá, ahora, en la ducha, no, y me quedé sólo con el título. Me forcé a pensar en otras cosas, pero a retener la idea. Algunas palabras se me escaparon al principio y evidentemente acá no están, ya fueron dichas, pero me forcé a pensar en otras cosas y ahora sí, acá, frente al papel, recordé el título y me puse a escribir.

Lo que quiero decir es que
hoy me senté frente al papel y escribí para que vean que no me escondo, que lo que no digo es sólo porque ya está dicho y que en definitiva lo que trasciende

es todo
lo que quiero decir.

(2013)
       
       
        

2 de febrero de 2013

▪ Is it Really Fiction?



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ: ¿Realidad o ficción?

¿Qué tan conectadas pueden estar la ficción y la realidad? ¿Eso que escribo o leo, y eso que veo al levantar los ojos del papel? Un diccionario me diría que son cosas opuestas, me diría que la ficción es aquello que no es real y la realidad es aquello que no es ficción. Pero la ficción siempre es parte de la realidad. O bien, para los que creen en Maya, la realidad es siempre parte de la ficción. Pero dejemos el hinduismo de lado por un momento y optemos por no creer que todo es una ilusión. Optemos por creer que en verdad existimos y que somos reales. Lo irreal es aquello que no existe, pero las historias y los libros existen de verdad, colman las bibliotecas, son de carne y hueso, o menos metafóricamente, de tinta y papel. Este papel que estoy escribiendo es real. Lo toco, está acá, lo puedo sentir. ¿Acaso no ves estas letras? Estas letras que leés son reales. Las escribo yo, que soy real. Las escribo yo, sentado en mi escritorio, un viernes a la madrugada. El escritorio es real, el viernes es real, la madrugada es real, todo es real. Si no fuera real lo que escribo, no lo podrías leer. Y entonces ¿cuál es el límite entre la realidad y la ficción? ¿Es verdad que la ficción es todo aquello que se crea en la mente y que solo existe allí? No completamente. ¿Y cómo se mide la existencia de lo real y lo irreal? Si escribo una historia y digo que transcurrió el 8 octubre de 2011, ese día es real, fue real, no pude inventarlo. ¿Entonces en la ficción no todo es ficción? ¿Cómo separamos en una ficción aquello que es real de lo que no es real, si no lo fuera? ¿Y si creo un personaje? ¿Ese personaje es ficticio? ¡Pero yo lo creo! ¡Le doy vida y existencia! ¿Cómo no va a ser real? ¿Hasta qué punto podemos inventar cosas? ¿Y quién dice que lo que se inventa no es real, en algún plano? ¿Acaso lo que nos motiva a escribir no son siempre hechos reales? ¿Acaso no nos enamoramos de frases extraídas de la literatura (como quien dice, en última instancia, extraídas de la vida misma) porque se entrelazan con la realidad, con nuestra propia realidad? ¿No nos gusta identificarnos con los personajes y sus ideas? ¿O acaso tampoco somos reales nosotros? Si nuestro mundo se confunde con el mundo que está dentro del libro, solo hay dos opciones: todo es realidad o todo es ficción. Los mundos no se pueden separar. Si lo que escribo es una prolongación mía y yo soy real, mi texto también. Tan real, tan reales son los textos, que muchas veces se forman lazos misteriosos entre los mundos. Hay vértices mágicos donde se doblan los espacios y por momentos no sabemos dónde estamos. ¿Del lado de acá, del lado de allá? ¿Realidad o ficción? En verdad hay un solo lado, un único lugar; ese vértice es una ilusión. Vivimos en un solo plano. ¿Ficcidad? ¿Realicción? La separación no existe. En algún punto ambos elementos se fusionan. Cómo se puede explicar, si no, que de repente aparezcan japoneses atrás de mí, en la fila para esperar el colectivo, si estoy en la Argentina, en mi pequeño pueblo, donde la posibilidad de encontrar extranjeros es bastante reducida, cómo es posible que eso suceda exactamente cuando me dispongo a leer Stupeur et tremblements de Amélie Nothomb mientras espero el colectivo, cuando la autora me habla del ôchakumi y me nubla la mente con nombres como Saito, Unaji, Mizuno, Okada, Fubuki, Omochi o Tenshi. Leo sobre un personaje “ficticio” (aunque la novela tenga una carga autobigráfica) que trabaja en una empresa japonesa y es como si de repente los japoneses salieran del libro, como si las letras saltaran fuera de las hojas y al caer y tocar el suelo crecieran y se convirtieran en esas cuatro personas reales que hablan japonés, pero fuera del libro, a mi alrededor, y ¿entonces? Japón existe. Yo existo. La mente de la escritora existe. Las historias existen. Todo es real. Nada es ficción.

Alguien por allí a lo lejos susurra la palabra “verdad”. Dice que la ficción es aquello que no es verdad. Lamentablemente y por fortuna, las mentiras reinan en todas partes, en todos los mundos, en el único mundo, en la realidad ficcional, en la ficción real, en la vida misma. Y la verdad es todo, incluidas las mentiras, que siempre son reales y verídicas. Ya no hay lógica que reconforte a estos pensamientos. Ya no hay forma de escapar. Al diablo con la sección especial de ficción en las bibliotecas. Al diablo con todo. Siempre vivimos la ficción, en ficción, por la ficción y gracias a la ficción. Siempre escribimos desde la realidad. 

(2013)
 
 

18 de noviembre de 2012

▪ Understanding Inner Worlds

  
  
Ma se è tutto qui il male! Nelle parole! Abbiamo tutti dentro un mondo di cose; ciascuno un suo mondo di cose! E come possiamo intenderci, signore, se nelle parole ch'io dico metto il senso e il valore delle cose come sono dentro di me; mentre chi le ascolta, inevitabilmente le assume col senso e col valore che hanno per sè, del mondo com'egli l'ha dentro? Crediamo d'intenderci; non c'intendiamo mai!

(...)

Lo so bene anch'io che ciascuno ha tutta una sua vita dentro e che vorrebbe metterla fuori. Ma il difficile è appunto questo: farne venir fuori quel tanto che è necessario, in rapporto con gli altri; e pure in quel poco fare intendere tutta l'altra vita che resta dentro!

Sei personaggi in cerca d'autore, Luigi Pirandello
   
  
 
¡Pero si el mal está todo aquí! ¡En las palabras! Todos tenemos adentro un mundo de cosas: ¡cada uno su mundo de cosas! ¿Y cómo podemos entendernos, señor, si en las palabras que yo digo pongo el sentido y el valor de las cosas como son en mi interior; mientras tanto, el que las escucha, inevitablemente las asume con el sentido y el valor que tienen para él mismo, pertenecientes al mundo como él lo tiene dentro? Creemos entendernos; ¡no nos entendemos nunca!

(...)

También yo sé muy bien que cada uno tiene una vida propia adentro y que quisiera expresarla. Pero lo difícil es justamente eso: hacer expresar lo que es necesario, en relación con los otros; y sin embargo, en ese poco, dar a entender toda la otra vida que queda adentro.

Traducción de Roberto Raschella


 

16 de octubre de 2012

▪ I Mean, What does Meaningful Mean?


 
SEARCHING FOR MEANING

I think I am staying alive just to satisfy you. That’s what Richard said to Clarissa.

But what does he really mean? What is he saying? And what is he not saying when he says what he says? He only said ten words, so he can’t probably mean more than that. Or can he? He did not say that his life has lost all purpose. He did not say that each hour (oh, the hours!) of every day is now a torture. He did not say that he’s come to consider suicide. He only said ten words and none of them were “purpose” or “torture” or “suicide”, so he didn’t really say any of that. Or did he? He didn’t specifically say it. That he wants to die. That the end has finally arrived. That there’s nothing left to do. That life is now meaningless. That it’s only because of her. She, the only reason. Nothing else.

He didn’t really say all that, but he did say it somehow. And what did she reply? What did she say? That is what we do, that is what people do: they stay alive for each other. She said sixteen words. Which mean what? Which mean if everybody does it, why not you? Seven words. Or maybe she said I do not care about other people, I just need you alive. Do it for me. Please. Remember me as I remember you and stay alive so I can come and see you and we can be together. Thirty-eight words. Or maybe she actually said I think I am also staying alive just for you and it is so sad that we cannot be together but what else can I do but to give parties and buy flowers and breathe in the fresh air of each blue morning and celebrate life and pretend happiness is all around in the hope that at least a little bit of it reaches you, reaches us, because I love you so much and we love each other and so we have to do it for us, we have to stay alive for one another. Ninety-five words.

But she didn’t say all that when she said what she said. Or did she? It’s hard to say. Language can condense many things in a very short string of words. Everything can always be expanded and contracted. Everything. Everything can be extended beyond its limits and be seen or said or read or heard or felt or thought or meant or done from different perspectives and angles or be reduced to just three ordinary words which can become especially meaningful when combined. Everything can change.

So they said something and they didn’t say something but they did say it anyway without saying it. And what am I saying here and now? What am I doing? And what am I not saying? Am I being short? Am I? Or am I just rambling about the way we think and the way we say things and what we actually say and what we mean without saying what we think and what we want and what we actually do when not doing something? Why do we sometimes say too little? Please, tell me. Why do we sometimes say too much? Can sixteen words contain ninety-five? And can ninety-five contain only sixteen? And what’s the point of all my saying and my not saying if you’re doing nothing about it? Please, tell yourself what this is all about. I urge you to act. I urge you to think. What are you doing now after reading me, after reading Richard and Clarissa? What are you thinking? Who are you staying alive for? Tell me, what am I really saying here and now? What is this all about? Please, give yourself an explanation. 
 
(2012)
 
 
  

9 de octubre de 2012

▪ I'll Buy the Flowers Myself

 
 
WHAT A BEAUTIFUL MORNING
 
She said she thinks she’ll buy the flowers herself.
She thinks herself, she thinks the flowers.
She flowers in herself.
She’ll buy the flowers, she thinks.
She, she, she, the flowers, herself.
She says to herself what she thinks.
She thinks to herself what she says, what she buys.
She. Always herself.
Her thoughts flow in flowers.
And she thinks and she says and she buys.
The flowers, she said to herself.
Clarissa thinks clearly what she buys.
And Clarissa says clearly what she thinks.
And Clarissa thinks what she says clearly.
And Clarissa clearly buys what she thinks.
Clearly, Clarissa thinks—
What a beautiful morning.

I think I’ll buy the flowers myself, she said.
I, out of the blue.
Here and now, me, myself.
What a beautiful morning it is, I say.
Full of beautiful thoughts, beautiful flowers.
Full of me, out of the blue, full of fresh air, full of myself.
What a beautiful morning indeed.
To think, to say, to buy, to flow.
I flow in myself now, in flowers, out of the blue.
Out of the blue—the blue, the morning, the flowers, myself.
Flowery thoughts flow out of myself, out of the blue.
The flowers in myself and myself in the flowers.
Myself in the blue morning and the blue morning in myself.
Clarissa in myself and myself in herself.
Myself in myself and in the flowers and in the morning.
Myself in the blue of the morning flowers.
The morning flowers in myself.
So I'll buy the blue flowers.
I think it, I say it, here and now.
They become me when I read them.
They become me when they read me.
I become them when they read me.
I become them when I read them.
They write me when they write themselves.
I write them when I write myself.
And I think I said it clearly.
Myself in themselves and themselves in myself.
So I’ll buy the blue flowers today.
I clearly think so.
And I so clearly think.


Oh, I think I've said it—
What a beautiful morning to buy the flowers myself.

 
 
(2012)
 
 
  

5 de octubre de 2012

▪ Bodiless Existence

 
 
PARFOIS

Quel plaisir d'être parfois sans corps, tout intelligence, tout esprit. Oui sans corps: sans ce moteur qui s'emballe, s'éteint, s'encrasse. Juste l'air, le souffle de la grande langue qui vous soulève, vous embrasse partout parce qu'en fin vous n'avez plus de corps, qu'il ne compte plus. Vous êtes ravi: comme cela est bon. Ni migraines ni excitations, ni soupir ni halètements, rien, absolument rien, ou si vous voulez une étincelle, une mouche à feu, petite lumière verte, jet lent de votre esprit, de la grande langue dans laquelle vous baignez enfin inconnu. Vous n'êtes ni gros ni maigre, vos boutons sont invisibles, vos seins, vos sexes ne sont plus tendus dans le vide, rien je vous dit, rien d'autre que la grande langue dans laquelle vous êtes, son discours est net, cela vous lave partout; solide le pont des phrases, pleins de cadeaux, le monde n'est plus le même, vous êtes transfiguré, votre raison repose sous un pommier en fleur.

L'Atelier du matin, Philippe Haeck
  
  
 

30 de junio de 2012

▪ You are What you Read



- Il y a tant de gens qui poussent la sophistication jusqu'à lire sans lire.  Comme des hommes-grenouilles, ils traversent les livres sans prendre une goutte d'eau.

- Oui, vous en aviez parlé au cours d'une entrevue précédente.

- Ce sont les lecteurs-grenouilles.  Ils forment l'immense majorité des lecteurs humains, et pourtant je n'ai découvert leur existence que très tard.  Je suis d'une telle naïveté.  Je pensais que tout le monde lisait comme moi ; moi, je lis comme je mange : ça ne signifie pas seulement que j'en ai besoin, ça signifie surtout que ça entre dans mes composantes et que ça les modifie.  On n'est pas le même selon qu'on a mangé du boudin ou du caviar; on n'est pas le même non plus selon qu'on vient de lire du Kant (Dieu m'en préserve) ou du Queneau.  Enfin, quand je dis « on », je devrais dire « moi et quelques autres », car la plupart des gens émergent de Proust ou de Simenon dans un état identique, sans avoir perdu une miette de ce qu'ils étaient et sans avoir acquis une miette supplémentaire.  Ils ont lu, c'est tout : dans le meilleur des cas, ils savent « ce dont il s'agit ». Ne croyez pas que je brode.  Combien de fois ai-je demandé, à des personnes intelligentes : « Ce livre vous a-t-il changé ? » Et on me regardait, les yeux ronds, l'air de dire : « Pourquoi voulez-vous qu'il me change ? »

- Permettez-moi de m'étonner, monsieur Tach : vous venez de parler comme un défenseur des livres à message, ce qui ne vous ressemble pas.

- Vous n'êtes pas très malin, hein ? Alors, vous vous imaginez que ce sont les livres « à message » qui peuvent changer un individu ? Quand ce sont ceux qui les changent le moins.  Non, les livres qui marquent et qui métamorphosent, ce sont les autres, les livres de désir, de plaisir, les livres de génie et surtout les livres de beauté.  Tenez, prenons un grand livre de beauté: Voyage au bout de la nuitComment ne pas être un autre après l'avoir lu ? Eh bien, la majorité des lecteurs réussissent ce tour de force sans difficulté.  Ils vous disent après : « Ah oui, Céline, c'est formidable », et puis reviennent à leurs moutons. Évidemment, Céline, c'est un cas extrême, mais je pourrais parler des autres aussi.  On n'est jamais le même après avoir lu un livre, fût-il aussi modeste qu'un Léo Malet: ça vous change, un Léo Malet.  On ne regarde plus les jeunes filles en imperméable comme avant, quand on a lu un Léo Malet.  Ah mais, c'est très important ! Modifier le regard: c'est ça, notre grand œuvre.


Hygiène de l'assassin, Amélie Nothomb



 

18 de abril de 2012

▪ Why do we Write?



UNE POÉTIQUE EN MIETTES

Encore écrire sur l'écrire? Pourquoi, alors que je ne sais pas? Peut-être pour cette raison même. Certains critiques, eux, ont l'air de savoir. Ils disent: poètes du pays, de la ville; ou bien: poètes de l'eau, de la mélancolie, que sais-je encore. Je ne sais pas. Quand l'amour, avec un air de mourir, est venu décolorer ton visage, alors, oui, j'ai su. Me demander maintenant: ce que j'écris, est-ce ou non poésie? peu m'importe. La seule chose évidente, c'est que la poésie m'apparaît rigoureusement inutilisable. Et que les arbres ne sont jamais si beaux qu'en hiver; dans leur dénuement, ils font corps avec le ciel qu'ils soutiennent — et couvrent d'une écriture tremblée.

Écrire, inscrire de la matière dans la matière. Et le corps, vraiment, s’y désâme. S’attarde un petit brin de vie sous le clair-obscur des jours et des nuits, il y a si longtemps, et c’est si vague, mais cela serre encore le coeur. Un mot banal, une locution familière, comme des objets trouvés sur le trottoir auprès des poubelles trop pleines, voilà qui toujours m’étonne. Je me sens bien dans nos lieux communs. C’est au fond du quotidien que gît le merveilleux. Il y en a qui se consacrent aux grandes choses — et je les admire; il y en a qui s’accordent avec les petites choses — et je les aime. L’errance de l’eau, la rue où le temps mène sa flânerie, le clochard caché en chacun, la patience illuminée d’un mur, voilà des fils conducteurs et que je touche de la main. Pour aller où?

Trois fois passera, Jacques Brault
 
 
 

20 de marzo de 2012

▪ There's Nowhere to Go



LA TRANSFORMACIÓN NÁUTICA

Fue un momento de descuido en el que todo cambió y el colectivo pasó a ser un barco. Las olas estaban inquietas y él tenía los ojos fijos en esa botellita que alguien había dejado tirada en el suelo. Y cada vez que el barco giraba, la botellita se deslizaba de un lado a otro: se hamacaba lentamente y lo hipnotizaba. Todos se mecían al mismo tiempo dentro del colectivo. Todas las cabezas se inclinaban primero hacia la izquierda y después hacia la derecha. Por eso estaba tan convencido de que era la marea la que causaba esa danza de cuerpos y agradecía al cielo estar sentado y no tirado en el suelo rodando como la pobre botella. Y de vez en cuando, una frenada brusca. Una ola gigante que rompía contra el barco. Algunas personas no podían soportar la transformación náutica y decidían escaparse y saltar al agua, dejar la nave y perderse para siempre. Pero él, ¿estaba dispuesto a saltar? ¿O seguiría inmóvil, hipnotizado, dejándose mecer por esa marea de asfalto? Y entonces pensó: ¿Saltar a dónde? Si había algo que recordaba perfectamente, era esa frase que simplificaba tanto la existencia humana: There’s nowhere to go. Miró a su alrededor y se convenció de que era cierto. Era una de esas frases que uno se encuentra de repente en un libro (o mejor dicho una de esas frases que lo encuentran a uno) y a partir de ese momento retumban en la cabeza, perdidas, en todas direcciones, con un eco fantasmal. There’s nowhere to go. There’s nowhere to go. Como si en medio del viaje en colectivo por altamar uno se preguntara: ¿Saltar a dónde? Y en ese mismo instante, sin saberlo, se cayera en nuestro dormitorio ese libro viejo de la biblioteca y al chocar contra el suelo se abriera justo en esa página, con esa profecía oscura y devastadora, que grita a las cuatro paredes que no hay ninguna salida, que no hay ningún lugar donde esconderse, que de uno mismo es imposible escapar. There's nowhere to go, una y otra vez. Y mientras él está hipnotizado por esa botella, que se acerca y se aleja en un balanceo constante, la gente alrededor suyo no soporta más y salta del barco, se tiran todos al agua, el colectivero abre muy gentilmente la puerta en cada esquina y todos saltan, todos huyen en busca de cambios, en busca de algo distinto. La gente no está satisfecha, necesita otras cosas, algo más, algo que no tiene. Pero ¿qué es lo que todos buscan? ¿Por qué se ahogan antes de tiempo? ¿En verdad creen que van a encontrar eso misterioso que tanto anhelan en otros lugares? El primer paso es calmarse y tomar distancia, cerrar los ojos. El segundo, aprender que no hay que ir de acá para allá en busca de la felicidad. Hay que construirla donde estamos, en este mismo lugar, en el barco, en el colectivo, en casa, en el trabajo, en el calabozo, en el libro. There’s nowhere to go. Aquí mismo es donde tenemos que estar. Aquí mismo es donde tenemos que ser felices. O de lo contrario, cargaremos con nuestro pesar y nuestra insatisfacción adonde sea que vayamos. Caelum non animum mutant qui trans mare currunt.

(2012)
    
    
    

14 de marzo de 2011

▪ Moment + Moment = Life



Hoy vi un videito que postearon en otro blog y creo que ayuda en cierta medida a entender el significado de la vida, a repensar algunas cosas, a disfrutar más, a potenciar cada instante y a revalorizar lo cotidiano. Por eso lo comparto. Recomiendo pantalla completa y 720 p.





1 de noviembre de 2010

▪ Facing the End

 

CUENTA REGRESIVA

Ay, ay, ay… Una semana más y todo sucumbe. Parece que no, pero todo llega, tarde o temprano. Últimos cinco días de madrugar exageradamente y viajar y tener clases. Y no, no pareciera que fuera la última semana. A esta altura tendríamos que estar super relajados, como en otros años. Pero no, quedan muchas cosas por hacer y terminar y entregar. Pero estamos muy contentos y se nota. Hay que disfrutar del final. Se termina un ciclo. Bueno, todavía faltan los finales, pero nadie puede ignorar que ahora cambia todo. No vamos a compartir más las clases diarias por la mañana. Empezaremos a trabajar. Cada uno hará la suya, por más de que sigamos en contacto. En fin, sin dudas se termina un ciclo. Y en retrospectiva, uno puede darse cuenta de todo lo que caminó y aprendió y creció en estos cuatro años. Y ahí están, todos esos lindos recuerdos que uno se lleva, todos esos momentos compartidos, todas las risas, las locuras… Porque, claro, no se puede estudiar traductorado y pretender conservar la cordura al recibirse. Ya organizamos un brunch para el viernes en el pasillo y hay una consigna: llevar sí o sí un sombrero loco. Piantados a más no poder, pero felices. Y traductores, al fin.

(2010)






26 de octubre de 2010

▪ Drunk with Poetry



Il faut être toujours ivre. Tout est là: c'est l'unique question. Pour ne pas sentir l'horrible fardeau du temps qui brise vos épaules et vous penche vers la terre, il faut vous enivrer sans trêve. Mais de quoi? De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise. Mais enivrez-vous. Et si quelquefois, sur les marches d'un palais, sur l'herbe verte d'un fossé, dans la solitude morne de votre chambre, vous vous réveillez, l'ivresse déjà diminuée ou disparue, demandez au vent, à la vague, à l'étoile, à l'oiseau, à l'horloge, à tout ce qui fuit, à tout ce qui gémit, à tout ce qui roule, à tout ce qui chante, à tout ce qui parle, demandez quelle heure il est; et le vent, la vague, l'étoile, l'oiseau, l'horloge, vous répondront: "Il est l'heure de s'enivrer!" Pour n'être pas les esclaves martyrisés du temps, enivrez-vous, enivrez-vous sans cesse! De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise.

Charles Baudelaire





Hay que estar siempre ebrio. Eso es todo; es lo único que importa. Hay que embriagarse para no sentir la horrible carga del tiempo sobre los hombros, que nos vence y nos aplasta contra la tierra. Hay que embriagarse sin tregua. ¿Pero con qué? Con vino, con poesía o con virtud, como prefieran. Pero embriáguense. Y si alguna vez, en las escalinatas de un palacio, sobre el césped verde de un parque o en la soledad taciturna del cuarto, se despiertan y descubren que la embriaguez ha disminuido o desaparecido, pregunten al viento, a las olas, a las estrellas, a las aves, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregunten qué hora es; y el viento, las olas, las estrellas, las aves y el reloj responderán: "¡Es hora de embriagarse!” Para no ser esclavos martirizados del tiempo, embriáguense, ¡vivan embriagados! Con vino, con poesía o con virtud, como prefieran.

(Adaptación propia al español)