"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
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20 de septiembre de 2010

▪ Things are Going Well



EN CAMINO


Como sé que algunos me están esperando, vengo a reportarme. Las cosas van bien. De a poco todo va saliendo. El sol ayuda muchísimo. Y si se nubla y algo no quiere salir, no importa. Ya saldrá. Eso y el sol. O no, no saldrá nunca. Eso. Y de todos modos va a estar bien. Más que bien. Ahora estamos en Inglés en los Medios. La profe nos dejó repasar un ratito para el colosal parcial que tenemos hoy: Traducción de Derecho Privado II. Qué feito. Qué miedo. Igualmente el glosario está cocinado. Llevó su tiempo. Un fin de semana ajetreado. Maratón de glosarios. Non-stop. Pero ya está. Y nos va a ir bien. Habían pronosticado lluvia para hoy y no, no llueve. Y mañana es feriado. ¡Qué respiro! Y la primavera. Los parciales y demás obligaciones siguen, pero uno puede organizarse un poco más. Y en el medio pasan muchas cosas. Algunas difíciles de explicar. Pero nada cambia mi forma de pensar. Sé que todo va a estar bien. Eso sí, van a tener que seguir aguardando. Unas semanas más y esto empieza a terminar. Yo igual los leo. De a ratitos… Espero que estén bien. Los dejo, me voy a traducir estados contables y contratos. ¡Hasta pronto!

(2010)



5 de septiembre de 2010

▪ The Line is Busy, Try Again Later



OCUPADO


Ay, el tiempo. Se ve que el odio es mutuo. Hace varios días que no lo veo por acá y sospecho que ya me abandonó. Irónico, ¿no? Hace tiempo que no veo al tiempo. Y acá estoy, escribiendo estas paredes, cuando debería estar escribiendo otras cosas. No pensé que el último cuatrimestre de mi carrera me fuera a ahogar tanto. Me gustaría poder disfrutarlo más, porque es el último. Pero en una semana ya vienen rodando los siete parciales y todavía no actualicé los glosarios. Ni sé cuándo lo voy a hacer. Si todavía tengo que terminar de traducir el contrato de licencia, una sentencia judicial y una apelación rechazada, entre otras cosas. Y ya mismo tengo que ponerme a escribir un paper sobre computer-mediated communication. Preparar memorias y contramemorias para defender al Imperio Zunino en un caso simulado. Terminar de una vez las benditas pasantías. Definir urgentemente el proyecto de investigación para Canadá. Elegir el texto que traduciré para mi tesina y empezar a trabajar en él. Elegir el tutor. Muchos tormentos, sí. ¿Algún deseo? Wake me up when September ends. Y no me quejaría de todo esto si los días fueran más largos, si tuviera que viajar menos o si con dormir una hora me bastara. Pero me quejo. Me quejo (y me odio por eso) y me cambio de mano la pulsera y sigo con mis cosas. Por esto mismo me ausentaré de mi calabozo indefinidamente. Volveré cuando baje la marea, lo prometo. De todos modos, como ya dije una vez, les dejo mis paredes escritas para cuando me extrañen (¿?). Hasta luego.

(2010)






26 de julio de 2010

▪ And Here we Go Again...



TODO VUELVE A COMENZAR

De vuelta a la universidad. Último primer día. Nuestro protagonista se sube al colectivo a las 6 am, se sienta y misteriosamente empieza a pensar en el amor, “the right person”, “où est-ce que tu te trouves?” y esas cosas. Pero en seguida, media hora después, vuelve a la realidad cuando el chofer pide a toda la gente que está parada en el pasillo que se corra un pasito para atrás. La gente, claro, protesta y el chofer les dice: “Es que no veo los espejos. Es por su seguridad, no la mía. No puedo manejar así”. Y nuestro protagonista sabe que todos tienen razón, tanto los pasajeros confundidos con ganado como el inocente chofer que nada tiene que ver con la confusión (y eso es lo triste). Y también sabe que de ahora en más esto volverá a repetirse todos los días, como un ritual sagrado. Claro que palabras como las del chofer normalmente entrarían por un oído y saldrían por el otro de inmediato, pero si veinte minutos antes el colectivo tiene que desviarse por un choque feroz que se produjo en la Gaona, inevitablemente esas palabritas van a dar varias vueltas en la cabeza antes de salir por el otro oído. Ah, es que todos tienen razón, en un abrir y cerrar de ojos todo puede cambiar. Uno nunca sabe. No todo depende de uno; no siempre. Y el maldito frío se cuela por la ventana y le hiela la oreja izquierda a nuestro protagonista y no, no lo deja dormir. Saca papel y lapiz y comienza a escribir a oscuras. Finalmente, las cosas suceden. Reencuentro con amigos, alfajores, materias nuevas, horarios revolucionados, mates, pasantías, tareas. Se viene todo encima, como una cascada imposible de frenar. Y se empieza a hablar de fechas, parciales y finales. Y qué materia conviene rendir última. ¿Ya? ¿Tan pronto? De todos modos, nuestro protagonista es optimista. Porque llega a destino y amanece. Buenos augurios, buenos aires. El retorno ya no es eterno, pero una vez más la ciudad lo recibe. Una vez más. La mañana despierta. El sol lo saluda en Buenos Aires y todo vuelve a comenzar.

(2010)






6 de marzo de 2010

▪ The Beginning to the End



FIN Y COMIENZO

Se acerca el último primer día. Así de paradójico. Quiero y no quiero. Se siente raro, porque uno mira hacia atrás y ve todo lo que caminó en estos últimos tres años y mira hacia delante y ve un gran vacío que se acerca. Y uno no sabe qué le va a tocar después, cuando se reciba. Se asoma la incertidumbre y trepa la duda. Porque hasta ahora se sabía todo, estaba todo programado, el camino estaba bien delimitado, año tras año. Pero ahora se termina y después puede venir un camino de tierra o una autopista, ¿quién sabe? Por eso no quiero. Pero quiero terminar mi carrera y los quiero a ellos. También hay otras cosas que no quiero, es cierto. Aunque un poquito sí, o mucho, y basta de engaños. Quiero y no quiero, pero es inevitable.


Lo cierto es que el reloj vuelve a mi muñeca izquierda y yo vuelvo a una de mis realidades. Me sumerjo de nuevo en la sociedad, que me espera bulliciosa y turbulenta, con horarios que cumplir. Y el espacio del calabozo se achica, se comprime, y el aire pesa y se va enfriando. Vuelve el otoño y los libros, pero no precisamente la literatura. Y me ausentaré. Y andaré de aquí para allá, lejos, ocupado, yendo de una obligación a otra, buscando minutitos de descanso en los rincones pura y exclusivamente para dormir. Me da pena no poder seguir leyéndolos activamente. Pero tranquilos, que de este trance universitario hay retorno.


Dejo un poco abandonado mi calabozo, lo sé. Espero poder pasar por acá cada tanto, así respiro un poco de mi aire. De todos modos, las paredes quedan escritas, nunca se borran. De alguna forma me quedo grabado en las paredes, sigo acá, mis huellas se quedan. Me voy, pero no me voy. Así de paradójico.


(2010)





10 de enero de 2010

▪ Dreaming of Hell



¡Soñé que me iba de vacaciones a la playa! Pero la playa quedaba en Moreno y para ir nos tomábamos el 57. Bajón. Iba con dos amigos de la infancia y mi hermana. En un momento vemos que la mamá de mis amigos se subía a un colectivo, así que supongo que también venía con nosotros. Pero ese colectivo era para cuatro pasajeros solamente. Entonces vamos a sacar los boletos y yo entrego ahí en la boletería una carta que había escrito mi mamá, quejándose por el servicio que brinda la empresa y se produce una breve discusión. Lo último que recuerdo del sueño es que como el colectivo no llegaba, nos terminaba llevando mi viejo en su auto. Dato importante: no llevaba ningún bolso yo.


Sueño rarísimo. Es cierto que me quiero ir de vacaciones y a cualquier lado, pero la idea de irse de vacaciones se contrapone atrozmente a la idea de viajar en 57, colectivo que me lleva a la facultad hoy en día. Pero a la vez no es el presente, es el pasado, es la infancia, son Santiago y Josefina y su mamá. O quizás no es el pasado y ellos vinieron al presente. Pero hay algo que me falta. ¡Me falta el bolso! Algo que no te podés olvidar jamás si te vas de vacaciones. Mi mamá se queja, lo sé, y no quiero que se repita la historia y que su futuro se nuble con eso, aunque ya hubo un par de relámpagos. Eso sí que es triste. De todos modos, creo que la peor imagen del sueño es la de la maldita boletería, en plenas vacaciones.


(2009)