"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
Mostrando entradas con la etiqueta triste. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta triste. Mostrar todas las entradas

2 de mayo de 2011



Hoy lo sé más que nunca. Cuanto más fuerte es una presencia, más dolor causa su ausencia. Y Keo, mi perrito, era el que más fuerte ladraba acá en casa. Sobre todo a la hora de comer. Pedía comida hasta quedarse afónico, prácticamente. Culpa de la medicación, claro, que le causaba polifagia, polidipsia y poliuria. Pero hoy no ladró y cenamos en silencio. Lo vamos a extrañar tanto, tanto. Y nos angustia mucho ver tantas cosas en la casa que gritan su nombre. Porque vemos, por ejemplo, su correa o su almohadón o su alimento, pero no lo vemos a él ahí al lado. Vemos muchas cosas que lo evocan, pero al seguir el hilo conductor, Keito no está del otro lado. Es evidente: hay un vacío que es imposible de llenar. Pero supongo que es cuestión de acostumbrarse a todos estos cambios inevitables. Malditas costumbres, ¿no? Desaparecerán las correas y su alimento. Su shampoo y su cepillo. Sus trapos y sus sábanas. Pero no hay nada que me quite de la memoria esos alaridos desesperados de hoy a la tarde. Ni sus ronquidos. Ni sus mimos. Ni su colita contenta agitándose al ver comida. Ni sus ojitos enternecedores. Eso no se borra jamás.

(2011)





 

2 de marzo de 2010

▪ You Look Sad



—La noté rara a Guadalupe.

—¿Cuándo?

—Ayer

—¿Rara por qué? ¿Te habló mucho?

—No, la noté triste.

—Últimamente estás notando a todos tristes. A Leo también.

—Sí.


Y me pregunto yo si eso tendrá algo que ver con la (ausencia de) tintura. Y primero me respondo que sí. Y después me digo que no, que no tiene nada que ver. Y me lo vuelvo a preguntar.

(2010)