"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
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13 de julio de 2017

▪ One More Time

 
 
DE TINTAS Y FUTUROLOGÍA

El futuro se puede escribir con tinta, sí, pero para que se materialice, hay que lanzarse a la aventura sí o sí, hay que zarpar el barco, hay que atreverse a escalar la montaña.

Well, it's exactly that. But what if it feels like climbing the Everest? You know, like when you're halfway through. You've had enough practice by then, so you know how it's done. You're confident. Yet, you never seem to reach the top, you never get what you're after. And you keep going. Nothing. One more time. Nothing. And again. The cycle never ends. You fail, you learn, you move on, and you fail again. But you keep going. Because the future lies ahead, you know that. Even if you only get more rocks and snow, when you wanted some fresh air instead. To touch the sky. To feel the sun.

me refiero a ese momento en el que
tu corazón ladra late fuerte
y sonríe
y se agita
y vuelve a ser como una esponja embebida
una esponja embriagada
y tu cerebro dice
¡BINGO!
porque hasta él mismo tiene certeza plena
de que todas las señales apuntan a lo mismo
y todos los gestos son puros
todos y cada uno de ellos
tantos
la expresión genuina del afecto
el tequiero sentido
el buscarse y no soltarse
que todo sea distinto solo por estar presente
y entonces
con la brújula perfectamente alineada
te entregás y vas hacia el norte
y lo sacás de adentro y lo decís y lo lanzás y
¡PLAF!
directo contra una enorme puerta de vidrio
cerrada con llave y candado
que estalla en mil pedazos ante el impacto
y escuchás cómo se rompe
ves cómo cae al suelo
ya no sirve más
ya no funciona
ya se acabó todo.

Pero no pasa naaada, está todo bien. En definitiva, es un déjà-vu. Pas la première fois, non. C'était déjà arrivé. Plein de fois. On sait quoi faire, alors. On va régler ses affaires (put it back to sleep, turn it off, lock it down). Tout va bien se passer. C'est pas trop difficile. Il ne faut qu'attendre quelques jours, que l'orage passe, et après ça ira. La tinta dejará huellas, marcará la piel para siempre, derramará algunas letras sobre el papel, ensuciará las hojas. Pero el tiempo se ocupará de poner todo en su lugar.

¿Y el final de todo esto? Quizás se equivoque, quizás sea diferente esta vez, pero si la futurología se basa en hacer buenas interpretaciones de hechos pasados para identificar patrones y reproducirlos, las profecías y los astros parecen anunciar nuevas ilusiones rotas, promesas devenidas en simples bromas, otros planes y destinos diferentes y, al final del camino, ese silencio inevitable que hace bien y que hace mal, esa calma que indica que todo ha vuelto a la normalidad y que ya podemos continuar escalando la montaña una vez más.


(2017)


 

20 de septiembre de 2015

▪ Trying to Get Off

         
        
LOVE SYNAPSE
          
nothing worse than a brain afflicted by love when all signs become ambiguous and everything becomes possible and we start questioning every move like why did they come and talk to us (the interest must be mutual, the roller coaster goes up) but at the same time why are they not talking to us anymore (this must be unrequited love, the roller coaster goes down) or probably they are just shy or perhaps we should forget it all and move on or maybe we should be sensible and find the courage to speak out and risk it all at once although we know that they are most likely not interested (because how could they, how could anybody, the roller coaster goes underwater) and all those laughs are probably just the kind of laughs shared by ordinary friends because how can you tell them apart if no laugh sounds exactly the same but oh weren't those moments special and didn't those fiery eyes pierce inside us as if looking for a nice warm place where they could stay lit forever (the roller coaster goes round and round, it is out of control) and weren't they at times closer to us than they should have been like when their hands touched ours as if replicating and simplifying the complex process of love synapse that takes place between our brains and hearts or as if breaking down this metaphor for connection and communication on a concrete level during those brief contacts or as if saying hey look we can do better if we are together or is it just nonsense that takes over our minds and enjoys making us see all this bullshit because we know this is totally silly and we know we are reading beyond the lines and we know we shouldn't be doing this at all but we also know we can't help it because that's how it works because love has to be a crazy adventure because no love free from insanity is worth the love (the roller coaster cannot slow down, it cannot stop) so in a pointless attempt to get off the ride and knowing that we are already screwed up we still ask ourselves what the hell is going on and why on Earth can't our brains think straight when afflicted by love
          
(2015)
        
        
        

30 de mayo de 2014

▪ Of Certainty and Sand

      
      
NADA DE CERTERO

Ciertamente tu vida es otra. Todo va cambiando, poco a poco, sin que te des cuenta. Como un reloj de arena, que empieza lleno y termina vacío. O que empieza vacío y termina lleno, según cómo lo veas o dónde te pares. Arriba o abajo. Lo cierto es que tu vida pasa a ser otra y mientras tanto no te das cuenta.

Hasta que un día, esperando el colectivo, te encontrás con alguien que no veías desde la secundaria, y ahí colapsa el reloj de arena, desaparece el vidrio, cae el presente y se choca con el pasado, se mezclan los tiempos. Pero bueno, decís, la secundaria fue hace poco, ¿no? No, te respondés. Hace poco fue la universidad. Y quien dice "hace poco" dice también "hace mucho", porque hace mucho que no ves a algunos compañeros de la universidad. Incluso hace mucho que trabajás, aunque tu primer laburo fue después de terminar la facu. Hace mucho que conseguiste una beca y viajaste. A fin de cuentas parece que lo único que pasó hace poco fue exponer en un congreso al lado de personas con maestrías y doctorados en sus CV. Algo ciertamente tuvo que haber pasado en el medio para que todos los "hace poco" se transformaran en "hace mucho". Tuvo que haber pasado "algo", como quien dice arena, mucha arena.

Los dedos de la mano no alcanzan para contar los años que pasaron desde aquel primer beso, por ejemplo. Y hace poco, ayer mismo, te cruzaste con ella mientras ibas de camino a dar clases. Cómo pasó el tiempo y qué alta que está ahora y qué bien que le queda ese tapado beige. Ella, envuelta en arena, pensás, envuelta en tiempo. Una manifestación más de nuestro calabozo temporal, de nuestra condena a la impermanencia, ella envuelta en tiempo, sin poder quitárselo, prisionera, avanzando por la calle y transformando su vida sin darse cuenta, pisando baldosas, respirando, siendo observada, sujetando el cuello del tapado con la mano derecha y con una cartera negra en el brazo izquierdo, despertando recuerdos, perfumando el aire al pasar, alterando su esencia segundo a segundo, pisada a pisada, a medida que cae la arena. Y ahora que la ves te percatás de que ciertamente su vida es otra. Y te preguntás, mientras cruzás la plaza, qué es lo que nos impulsa a seguir adelante, pese a los cambios. Por qué luchamos por avanzar, si todo avance quedará atrás, irrecuperable, enterrado en la arena ya derramada, ya vivida. Se te ocurren muchas respuestas, pero el cielo sigue nublado y entonces volvés a pensar en tus clases, que te están esperando ahí en frente, cruzando esta calle.

Vos también cambiás todo el tiempo, aunque no tengas un tapado de arena. Ahora por ejemplo estás agotado, pero sabés que vas a entrar, saludar, preparar el salón y de algún lado va a salir esa energía para hablar, enseñar y entretener a los alumnos durante cuatro horas. Tenés la certeza de que todos los cambios terminan siendo buenos, pero al entrar en la biblioteca te sentís vulnerable, no lo podés evitar, y pedís a quien sea que esté escuchando tus pensamientos que los cambios más bruscos no te encuentren desprevenido, que cuando se altere la marea tengas los pies firmes sobre la arena y la fuerza suficiente para asimilar el proceso, que aunque duelan algunos golpes ninguno sea letal.

Cuatro alumnas faltan y la clase se reduce, entonces, a la mitad. Una alumna te dice que no va a poder seguir viniendo porque una obra social con la que trabaja le debe mucha plata. Otro alumno te pregunta si das algún curso intensivo, porque quiere avanzar más rápido. Las cosas van cambiando, la arena no se queda quieta, y de pronto "hace poco" queda atrás, muy lejos del presente. Aunque quizás no siempre tan lejos en sentido cronológico. Pero ciertamente lejos en esencia, a causa de las transformaciones y las diferencias. ¿De quién es esta vida que estás viviendo, entonces, si la tuya no era así?

Tus padres se jubilan, alguien se va de la casa y ciertamente no hay vuelta atrás. Tu vida es otra. Las cosas van cambiando de manera constante, pero te toca aceptar que ningún cambio desemboca en un estado anterior, ya conocido. Cuando algo cambia y se pierde, ya no se recupera. La arena nunca sube en el reloj. Y no hay manera de predecir nada, de estar preparado ante las adversidades. Aunque sepas que en definitiva todo va a ser para mejor, no podés evitar sentir que algunas cosas buenas se desmoronan, que no van a volver, y aunque sabés que siempre vas a estar contento de que pasaron, también sabés que siempre vas a cargar con pequeños vacíos. Y vas a seguir avanzando y vas a ganar, sin dudas. Pero también, y sobre todo, vas a perder. Hoy lo que más sentís es la pérdida. Todo aquello que pasó hace mucho y ya no pasa. Todo eso que se acumula y va ocupando un espacio, un espacio vacío. Todo aquello que algún día pasará y que, precisamente eso, pasará. Pasará, pasará, pero ni lo último quedará. Y entonces te preguntás otra vez lo mismo. ¿Por qué seguimos adelante? ¿Qué nos impulsa? La pregunta no es si vale la pena avanzar, porque sabés que sí, por supuesto que vale la pena vivir. La pregunta es otra y por alguna razón se manifiesta con claridad mientras borrás el pizarrón, mientras van desapareciendo las palabras y el polvo de tiza cae como la arena. ¿Qué sentido tiene todo, si pase lo que pase al final del camino vamos a estar solos?

La vida no tiene nada de certero.
    
(2014)
   
   
    

5 de febrero de 2014

▪ Understanding Happiness

    
    
DEJAR FLUIR: sobre la felicidad, uno mismo y los otros

Soy autor de estas palabras, pero a medias, como siempre. Mi idea de felicidad, como mi idea de todo, viene un poco de acá y un poco de allá, de lo que otros dicen, lo que siento, lo que leo, lo que interpreto. Claro que la felicidad puede entenderse de varias maneras y por lo tanto ajustarse o no a distintos análisis. Para simplificar, digamos que me gusta entender la felicidad como la ausencia de sufrimiento. Si uno no sufre, es feliz, tiene que ser feliz. Es decir, parece simple y hasta zonzo, pero el gran secreto de la felicidad podría sintetizarse así: no sufrir. Es todo lo que se necesita. Si nada nos preocupa ni nos hace sentir mal, tenemos que poder ser felices en ese estado. Mi idea, como verán, se trata de una felicidad llana, un estado de plenitud. Para ser feliz no se necesita nada más, solamente no sufrir. Y esto nos lleva a hablar sobre el sufrimiento y sobre por qué sufrimos. Y claro, esto también se puede abordar desde distintas áreas. Dejando de lado cuestiones biológicas y científicas y abstrayéndonos un poco más, podemos asociar el sufrimiento al individualismo. Yo sufro desde el momento en que digo "yo". Pero no me refiero a sufrir por mirarse el ombligo y ser avaro. Puedo ayudar al mundo entero y sufrir de todos modos. Lo importante, creo yo, es cómo se encara lo que se hace, desde qué perspectiva, independientemente de lo que se haga. Si vivo mi vida desde mi individualidad, voy a estar cerrado a lo que me rodea. Puedo acercarme a otros y hacer miles de obras de bien, pero si me acerco desde mí mismo, con una barrera de por medio, voy a ser siempre ajeno, voy a estar siempre distanciado y por más de que haga contacto, no voy a sentirme realmente asociado a lo otro, parte de lo otro. No importa que levante la barrera, el punto es que la barrera no tiene que estar. Y esto es lo más difícil, porque todos vivimos desde nuestra individualidad. Nuestras vidas transcurren en torno a nosotros, desde que nacemos, y es normal que así sea. Vamos creando barreras a medida que crecemos para distinguir límites. Percibimos todo lo que pasa afuera desde el interior de nuestro cuerpo. Esa es la primera barrera, el primer límite: nuestra piel. Hasta ahí llegamos, ¿no? Vemos a través de los ojos lo que pasa frente a nosotros. Percibimos sonidos. Todo ingresa, llega a nosotros y después actuamos, exteriorizamos, en el sentido contrario: de adentro hacia afuera. Ése es siempre el punto de referencia, uno mismo, y por eso podemos decir que nuestra vida es nuestra, desde pequeños. Entendemos los límites entre unos y otros y vamos segmentando la realidad. Aunque claro, de esta manera, yo puedo controlar lo que hago con mi vida, pero no lo que hacen los demás. Y cualquier evento ajeno a mí mismo, a mis límites, puede hacerme sufrir si llega hasta mi interior. ¿Y entonces? Una forma de alcanzar la felicidad es entender nuestra existencia de otra manera. Si bien siempre sabemos que hay otras personas, hay que tomar conciencia de que esas personas viven sus vidas del mismo modo que nosotros. Ellos también "juegan" en primera persona, desde su interior. Pero en realidad, todos jugamos juntos un mismo juego. Si entiendo que yo no soy el único que vive mientras que los demás están ahí, sino que yo también estoy ahí para otros que viven, podemos lograr una mejor armonía. Es decir, mi existencia no acaba en mí mismo. Mi existencia abarca la existencia de otros. Mi vida, por lo tanto, es tan importante como la de esa otra persona que no conozco y que me crucé hoy por la calle. Si cambiamos el foco individual por el global y nos olvidamos de nosotros mismos, del límite de nuestro cuerpo, entonces ya nada puede hacernos sufrir. Todo sufrimiento es sentido por alguien, o no es sufrimiento. El sufrimiento siempre ataca a uno de manera individual. Puede atacar a varias personas, claro, pero a todas individualmente, y cada uno experimentará el sufrimiento a su manera. Y si yo no soy alguien, si me considero parte de un todo, no hay forma de que pueda sufrir. Porque lo que me pasa en realidad no "me" pasa, simplemente está pasando. Por eso digo que no es cuestión de qué hacemos o qué pasa, sino de cómo interpretamos lo que hacemos o lo que pasa. Si me echan del trabajo e interpreto mi vida como únicamente aquello que experimenta mi cuerpo, entonces sufriré, porque todo mi cuerpo se ha quedado sin empleo. Pero —he aquí lo complejo— si entiendo que yo soy parte de los demás y que todos vivimos todo, entonces sí, una pequeña parte de mi existencia se ha quedado sin trabajo. Y sí, esa pequeña parte tendrá que buscar un nuevo empleo, pero no sufrirá realmente si cuenta con motivaciones, objetivos y aspiraciones globales. Muy probablemente otra pequeña parte de mí tomará ese empleo. O quizás no lo tome nadie, pero habrá alguna otra pequeña parte de mí, de mi existencia global, que se beneficiará con eso que pasó. Es muy difícil aplicar a la vida diaria esta noción de existencia global (¿cómo experimentar la vida desde la posición de otro? ¿cómo meterme en su cuerpo o, mejor dicho, en todos los cuerpos a la vez y perder mi perspectiva individual?), pero creo que alcanzar esa noción de vez en cuando a través de la meditación ayuda muchísimo a poner las cosas en equilibrio, a entender qué importa de verdad y qué es irrelevante y a manejarse mejor en la vida de uno, porque claro, de ella no podemos escapar, tenemos que seguir jugando en primera persona sí o sí, pero el juego cambia completamente si logramos cambiar nuestra forma de ver las cosas, si entendemos de una manera distinta nuestra existencia, nuestra propia vida, que en definitiva siempre es también la vida del otro.
   
(2014)
    
   
    

3 de febrero de 2014

▪ Let it Be



THE WAY THINGS ARE

Take a pause to smile and then think. How everything ends up fitting into place. How bad things are good things and how everything changes all the time and it's bad and it's good and it's just different. It is what it is. Slow down and think how you end up doing what you are supposed to do, even when you don’t do what you’re supposed to do. How all possible paths are your paths, and how the one path among all the paths is your path along with all the others. Pause, smile and think. How we always stay the same, forever changing. How some things never change, although they change. Like you: past, present and future. Always you, the same, but always different. The same is always and never the same. Take a smile to pause and then think. How the end never arrives until it does, and then it continues, and continues to continue, similarly different, until it stops and continues again. How people, things, everything can come, then leave, then return. How everything makes sense in the end and it only takes a little patience to get there and finally see and understand the way things are.

(2013)


31 de enero de 2014

▪ What If...

  
  
HIPÓTESIS: el amor atado al tiempo

Tal vez mañana aún estemos vivos. Pero de qué forma, bajo qué estado. Con qué ojos nos miraremos. Estaremos vivos, pero seremos distintos, seremos otros. Y eso de nada sirve, si no podemos tenernos así, como ahora, juntos, esto que somos, qué somos, un instante eterno, esto que vive, que sentimos, esto que está acá hoy y que nos une, y mañana tal vez también, pero de qué forma, con qué disfraz. Tal vez mañana seamos otros, diferentes. Tal vez ya no nos queramos del mismo modo, aunque estemos vivos, como hoy, que nos queremos. Pero bajo qué estado y con qué ojos nos miraremos mañana si estamos vivos. Tal vez estemos, sí, pero con qué disfraz. Y qué pasará con esto que sentimos y que también está vivo, esto que se mueve por dentro, esto que hoy somos, esto que nos une. Qué somos y qué seremos y qué será de nosotros si no podemos tenernos así, como ahora. Qué haremos mañana si estamos vivos y somos otros. Qué haremos con los disfraces. Cómo nos miraremos, con qué ojos. Qué haremos mañana si estamos vivos y no nos tenemos.

(2013)
  
   
  

29 de enero de 2014

▪ Words of Love

   
   
DEJAR FLUIR: sobre barreras y corazones

El amor es un tema que suelo tocar pero no en sí mismo, por eso no me parece mal dejar fluir un poco la conciencia y ver qué encuentro ahí escondido. Para mí el enamoramiento siempre nace del desconocimiento. No te conozco, pero me resultás interesante y entonces me enamoro. Así funciona, normalmente. Después te conozco y bueno, por lo general me desenamoro. Más o menos como lo que me pasó con vos, hace mucho tiempo, por citar un ejemplo. Me parecías interesante pero en seguida me desenamoré o me desenamoraron o quizás nunca estuve enamorado— bueno, la cuestión es que todo fue bastante sencillo, drama-free. Lo interesante es que en este caso (y a diferencia de otros) el amor creció sin enamoramiento de por medio, rompiendo el esquema, sin seguir ninguno de los parámetros. Conocer a una persona, conocer sus virtudes y defectos, y de todos modos quererla con el alma, quererla tanto que ya no importa cómo, es lo que más se acerca a la plenitud, creo yo. Y me pregunto qué pasaría si levantáramos las barreras sociales del amor. Esto de que la pareja, los amigos, la familia, todos tengan sus casilleros exclusivamente asignados y socialmente construidos. No me importa nada de eso. Yo te quiero a vos y no importa qué sos o qué somos. Creamos un lazo que nos une y que nos responsabiliza mutuamente. Compartimos cosas, nos hemos hecho un lugar en la vida del otro y por eso te quiero. Estoy en tus fotos, en tus anécdotas, en tus sábanas, en tus rincones, y vos en los míos. Te quiero y quiero verte, hablarte y que me hables, escucharte, que tomemos algo, que escuchemos música, que no hagamos nada, quiero que estemos juntos. Sin importar qué o cómo. No seamos pareja, no. Seguramente no es eso lo que queremos. No seamos amigos tampoco. O redefinamos los conceptos. All you need is love. Love is all you need. Seamos dos personas que se quieren y listo, sin tener que cumplir con ningún requisito, ninguna regla, sin tener que cuidarse de nada. Let it beDejar que fluya. Quiero que no seamos nada y entonces nos liberemos y así podamos ser todo, todo lo que queramos, sin nada que nos limite. Basta de barreras. Qué peor oxímoron que bajar barreras entre personas que se quieren. Alto, prohibido avanzar, te quiero hasta allá, lejos, pero solo debo quererte hasta acá, según mi manual de instrucciones sociales. Todo eso no importa. Abrazame si me querés, sin buscar razones para hacerlo. Yo te quiero con el alma. Dame la mano y vamos. Lejos. What are you waiting for? Take a bite of my heart tonight. Desaparecer un tiempo nos haría bien. Podemos reír, bostezar, llorar, cantar, besarnos, dormir, jugar, mirar el techo, cocinar. No es eso lo importante, porque nada de eso es necesario. Yo te quiero en libertad absoluta, sin barreras ni condiciones. Te quiero como sos y como seas. No hay exigencias de ningún tipo. Ninguna cuenta que rendir. Y entonces nada me preocupa: sé que con vos todo va a estar bien.

(2014)
   
   
   

27 de enero de 2014

▪ Together / Apart

   
   
ALL I EVER WANTED

Viajar en el tiempo, cerrar los ojos y vernos.

Vernos acostados, separados por ese espacio. Vos, espacio y yo. Nada más. Y pensar en cuánto se ha achicado ese espacio. Cuánto tiempo ha pasado, nos ha pasado, hemos pasado. Cuántas cosas. Cuánto nos hemos acercado. Cierro los ojos, giro la cabeza hacia mi izquierda y ahí estás, una vez más. Pero es raro y difícil de explicar. Porque en realidad nunca— en realidad nosotros no— yo jamás pensé que— en ningún momento estuvieron estos sentimientos. No es tan así y mucho no entiendo, pero sé que si ahora cierro los ojos, te veo. Ahí estamos, acá mismo, de nuevo, los dos. Cierro los ojos mientras escucho All I ever wanted y nada tiene sentido, porque en realidad no es all I ever wanted, es solamente all I want now, y confundo un poco la letra de la canción. I can only say these things to you while you're sleeping. Acostados, con este espacio que nos separa en el medio, entre nosotros. I lie awake and pretend you can see me. En silencio, nos vamos moviendo, separados. Intentamos dormir, pero no. Your eyes so wide, your face aglow. No podemos tocarnos, pero cuánto se ha achicado este espacio. Qué cerca que estamos ahora. And I could tell you that you're all I want now, dear. Nos vemos, y nadie puede decir que es todo producto de la imaginación o la locura, porque estamos acá los dos, así, juntos, con este espacio en el medio. No me das la espalda, se cruzan brevemente las miradas. Es mutuo. Y los dos (nos) queremos o (nos) necesitamos. I could utter every word you'd ever hope to hear. I shudder when I think that I might not be here forever, forever, forever.

Volver al presente, abrir los ojos y no vernos.

Love is defying.
   
(2014)
   
   
   

26 de diciembre de 2013

▪ The Limits of our Being



HIPÓTESIS: la imposibilidad de ser todo

Hay una angustia que surge de la imposibilidad de vivir todas nuestras vidas. Quiero decir, uno mira la película Mr. Nobody y siente angustia. No es algo nuevo este planteo de que a cada instante vamos forjando nuestro camino, vamos marcando el sentido (en todo sentido) de nuestra vida. Y claro, por supuesto que sí, todas las decisiones que tomamos están bien. Somos lo que tenemos que ser porque somos lo que somos. Lo que decidamos va a estar siempre bien. Somos todo lo que decidimos ser y hacer, a cada instante. Eso se entiende bastante fácil, pero se complica cuando agregamos un índice de polaridad negativa. Porque también somos todo lo que decidimos no ser y no hacer, pero no somos ni podemos ser todo lo que no decidimos ser o hacer. Es decir, si decido no ser astronauta, eso seré: una persona que no es astronauta. Pero si no decido nada con respecto a ser director de cine, presidente de una compañía o profesor de gimnasia, entonces todo eso queda ahí, flotando en el espacio de las posibilidades. No digo ni sí ni no, no decido. Dicho de otro modo, en la vida vamos tomando decisiones todo el tiempo y eso va marcando lo que somos y lo que no somos, pero hay muchas otras cuestiones que no decidimos y ahí, en todas esas decisiones no tomadas, hay una potencialidad de vida comprimida, reprimida, oprimida. Por eso digo que ser todo es imposible. Y ahí es cuando brota la angustia. Tratemos de verlo desde un punto de vista más concreto y puntual. Dejemos de lado aquellos casos en los que no tomamos ninguna decisión y entonces todo queda atascado en esa posibilidad eterna e inalcanzable. Concentrémonos solamente en aquellos casos en que decidimos algo, ya sea actuar o no actuar. Lo que quiero decir es que al tomar una decisión determinada, siempre hay por lo menos otra decisión que no vamos a poder tomar nunca: la contraria. La vieja noción de "valor", de que algo es todo aquello que lo demás no es. Por ejemplo, si mi amigo de la infancia elige estudiar medicina al terminar la secundaria y elige no estudiar otra carrera, ya no podrá nunca más elegir estudiar ingeniería informática al terminar la secundaria, con todos los cambios que eso conllevaría para su vida. Y entonces, brota la angustia. Si años después elige dejar para siempre la carrera de medicina y empezar ingeniería informática, ya no podrá recibirse de médico. Y entonces, brota la angustia. Cada vez que decidimos hacer algo, estamos descartando la opción de no hacer eso mismo. Y a la inversa, al decidir no hacer algo, descartamos la opción de hacerlo. No puedo decidir abrir y no abrir la puerta. Es una opción o la otra. La abro o la dejo cerrada. Y con cada decisión que tomamos, nos estamos perdiendo de esa otra vida que eclosionaría de repente ante la decisión contraria. Es un camino o el otro. Y entonces, brota la angustia. Y es terrible pensar que esto se desencadena constantemente, con todas y cada una de las decisiones que tomamos, hasta la más pequeña. ¿Dormir la siesta? ¿Sí o no? ¿Sí? Bueno, preparate entonces para no atender esa llamada laboral que iba a cambiar por completo el curso de tu vida. O preparate para no conocer a esa persona con la que te ibas a cruzar en la esquina si salías a comprar lo que te había pedido tu vieja. O preparate para evitar la muerte, que te esperaba a diez cuadras, de camino a la facu. Y todo eso está ahí, latente, al preguntarnos "sencillamente" si dormimos o no la siesta. Entonces, es lógico sentir angustia cuando nos planteamos todo este delirio en algún punto de nuestra(s) vida(s). Si tenemos suerte y la maduración suficiente, sabemos que está bien que las cosas sean como son, y eso nos tranquiliza. Sabemos que es bueno y saludable que nuestras dimensiones tengan un límite y no nos permitan abarcar una multiplicidad de planos. Que seamos en función de nuestra capacidad. Pero en algún punto no podemos evitar tomar conciencia de esa potencialidad negada, de esa infinidad de experiencias que jamás podremos vivir por culpa de nuestros límites, de ese mundo que se nos escurre a cada instante, de la imposibilidad de ser todo, de concretizar hipótesis, y es ahí cuando brota la angustia.

(2013)


11 de octubre de 2013

▪ Looking for Living



EL QUE BUSCA

El que busca, el qué busca. ¿Él qué busca?

Dicen que el que busca, encuentra. Pero el punto es que, una vez realizado el hallazgo, se sigue buscando. Aparentemente hay una búsqueda constante e irremediable, que nunca llega a su fin. O mejor dicho, hay muchas búsquedas, pero siempre hay al menos una. El estado de búsqueda es permanente. ¿Quién puede no buscar nada? Hay algo ahí, pendiente, adelante, que no sabemos dónde está y hay que buscarlo, hay que encontrarlo. Pero nunca terminamos de encontrar todo. Siempre estamos buscando algo más. Va pasando el tiempo y vamos buscando. Distintas cosas, personas, a veces lo mismo, a veces uno mismo, una y otra vez, no importa. Porque cuando se encuentra, se pierde. Cuando por fin, entonces. Algo nuevo por buscar. Buscar, encontrar y perder. El ciclo es constante. Dicen que el que busca, encuentra. Pero nadie dice que el que encuentra, pierde. The art of losing isn't hard to master, decía ya Elizabeth Bishop. La pérdida como arte, como acto cotidiano y como habilidad perfeccionable. Perdemos y nos perdemos en todo momento, al mismo tiempo que buscamos y nos buscamos. Reflexiva y recíprocamente. Yo busco y me busco y te busco. Te busco a vos, libro, lapicera, amor, sueño, país. ¿Dónde los dejé? ¿Dónde están? Y la cantidad de cosas por buscar es infinita en tanto el tiempo es tiempo, en tanto los minutos avanzan, en tanto vamos dejando de ser quienes somos, segundo a segundo. Si nosotros mutamos, lo que buscamos también. La búsqueda no cesa y es en medio de todas las búsquedas, o de esta gran búsqueda, que me pregunto si las historias terminan alguna vez de escribirse. Y creo que no, que las historias se escriben eternamente. Incluso antes y después de todo. Porque las historias se escriben y escribir es buscar y buscar no tiene fin. Las historias y las vidas son búsquedas infinitas. Una vida puede terminar y sin embargo persistir. Una historia puede tener un punto final y sin embargo no estar acabada. Si yo escribo o cuento una historia, incluso si elijo decir absolutamente todo y no guardarme nada, siempre va a ser un relato parcial, va a ser solamente el fragmento que yo encontré, que yo conocí. Y va a quedar siempre algo más por escribir, algo más por buscar. Así es, las historias nunca terminan de escribirse ni de buscarse. Me pregunto, entonces, qué sentido tiene todo si estamos condenados a la búsqueda eterna. Y al no encontrar respuesta (y verme condenado a continuar con la búsqueda), me digo que no, que nada de eso importa, que da igual, que vivir es buscar y buscar es vivir, que yo escribo para buscar, para encontrar, para perder y para seguir buscando. A mí, a vos y a todos.

El que busca, encuentra.
El que busca, pierde.
El que busca, vive.

(2013)


31 de agosto de 2013

▪ Silent Writing

  
  
EL PORQUÉ DE LA PRESUNTA FALTA DE ESCRITURA

A ver, no es que yo me esconda.
Lo que quiero decir es que
lo que quiero decir ya está dicho y por eso no escribo.

Es decir, no hay palabras nuevas que quiera decir y que esté ocultando. Pero eso no quiere decir que ya no pase nada, ni tampoco que pase siempre lo mismo.

A ver, que no escriba no quiere decir que me esconda. Cuando pasa algo, algo distinto al pasado, y me nacen esas ganas de decirlo y de plasmarlo, lo digo, lo empiezo a contar, le empiezo a dar forma. Pero por lo general sucede lejos del papel. Quiero decir, sucede mientras estoy haciendo otras cosas. Cuando estoy frente al papel, no suelen pasar cosas que quiera contar. Ya no. Cuando estoy frente al papel (en principio) sólo estoy frente al papel. Entonces, si cuando pasa algo es porque no estoy frente al papel, la única forma de escribirlo es mentalmente. Hablo solo. Pienso la literatura que vivo. Me narro. Pero surte el mismo efecto, porque puedo decir no, eso no, lo borro, lo reescribo y toma forma, lo digo y ahí queda, ahí está,
lo he dicho.

Lo que quiero decir es que el problema surge cuando finalmente estoy frente al papel. El problema surge cuando ya pasó lo que pasó, ya se dijo, ya se escribió sin tinta. Todo en el pasado. Quiero decir que cuando me siento solo frente al papel ahora (¿qué quiero decir? ¿sentarme? ¿sentirme?), cuando me siento solo ahora, en el presente, y quiero decir lo que pasó, siento que ya está dicho y que no tengo palabras nuevas que decir. Y si de todos modos intento decirlo, suena a reescritura, a copia de original, suena forzado, y eso es algo que detesto. Por eso digo que no es que yo me esconda. Es que encontré una nueva forma de escribir sin escribir.

¿Y este texto? Cuando me pasó lo que me pasó para escribir esto, no lo escribí de inmediato. Me estaba duchando. El agua, el papel y la tinta no son una buena combinación, no se llevan bien. Evidentemente no podía ponerme a escribir ahí mismo, en el sentido tradicional de escritura. Pero sí podía ponerme a narrar. A plantear la problemática y desarrollar las ideas hasta quedar satisfecho. Usar tal o cual recurso. Tejer un texto perfecto y naturalmente perfeccionable de manera oral. Pero luego ya no podría plasmarlo por escrito. No podría volver a decir lo ya dicho. Entonces dije no, no lo voy a escribir acá, ahora, en la ducha, no, y me quedé sólo con el título. Me forcé a pensar en otras cosas, pero a retener la idea. Algunas palabras se me escaparon al principio y evidentemente acá no están, ya fueron dichas, pero me forcé a pensar en otras cosas y ahora sí, acá, frente al papel, recordé el título y me puse a escribir.

Lo que quiero decir es que
hoy me senté frente al papel y escribí para que vean que no me escondo, que lo que no digo es sólo porque ya está dicho y que en definitiva lo que trasciende

es todo
lo que quiero decir.

(2013)
       
       
        

9 de octubre de 2012

▪ I'll Buy the Flowers Myself

 
 
WHAT A BEAUTIFUL MORNING
 
She said she thinks she’ll buy the flowers herself.
She thinks herself, she thinks the flowers.
She flowers in herself.
She’ll buy the flowers, she thinks.
She, she, she, the flowers, herself.
She says to herself what she thinks.
She thinks to herself what she says, what she buys.
She. Always herself.
Her thoughts flow in flowers.
And she thinks and she says and she buys.
The flowers, she said to herself.
Clarissa thinks clearly what she buys.
And Clarissa says clearly what she thinks.
And Clarissa thinks what she says clearly.
And Clarissa clearly buys what she thinks.
Clearly, Clarissa thinks—
What a beautiful morning.

I think I’ll buy the flowers myself, she said.
I, out of the blue.
Here and now, me, myself.
What a beautiful morning it is, I say.
Full of beautiful thoughts, beautiful flowers.
Full of me, out of the blue, full of fresh air, full of myself.
What a beautiful morning indeed.
To think, to say, to buy, to flow.
I flow in myself now, in flowers, out of the blue.
Out of the blue—the blue, the morning, the flowers, myself.
Flowery thoughts flow out of myself, out of the blue.
The flowers in myself and myself in the flowers.
Myself in the blue morning and the blue morning in myself.
Clarissa in myself and myself in herself.
Myself in myself and in the flowers and in the morning.
Myself in the blue of the morning flowers.
The morning flowers in myself.
So I'll buy the blue flowers.
I think it, I say it, here and now.
They become me when I read them.
They become me when they read me.
I become them when they read me.
I become them when I read them.
They write me when they write themselves.
I write them when I write myself.
And I think I said it clearly.
Myself in themselves and themselves in myself.
So I’ll buy the blue flowers today.
I clearly think so.
And I so clearly think.


Oh, I think I've said it—
What a beautiful morning to buy the flowers myself.

 
 
(2012)
 
 
  

10 de mayo de 2012

▪ Rambling in the Rain



EL PODER DE ALTERACIÓN DE LA LLUVIA

Cuando uno viaja en colectivo en Buenos Aires durante una tormenta, todo cambia. Un simple viaje rutinario se vuelve una odisea. Empecemos por el tránsito. Cuando llueve, la humedad hace que los vehículos se tripliquen y entonces hay más autos, más colectivos, más agua en las calles, más lentitud, más impaciencia, más maquillajes corridos, más llamadas por teléfono, más llegadas tardes, más luces rojas de freno y más valisas amarillas que resaltan en la noche. Y al haber más gotas en el gigantezco parabrisas del colectivo, las luces se reflejan más y se fraccionan en las pequeñas partículas de agua y se prenden y apagan como chispas que iluminan todo desde cada gota que cubre el vidrio, atrapadas, multiplicadas, como prismas o caleidoscopios, como si una luz de un auto estuviera simultáneamente en todas las gotas, microscópica, diminuta, pero en todas y cada una de las gotas, y lo mismo con todas las otras luces de todos los otros autos, y uno quisiera poder registrar eso de alguna forma, esa superpoblación lumínica dentro de cada gotita, ese amarillo intermitente y ese rojo que pide a gritos que te detengas, pero toda descripción textual o fotográfica lo arruina y no son más que intentos fallidos, fracasados, y entonces esa fabulosa invasión artística de luces que te rodea solo queda en la memoria y se vuelve un simple recuerdo lluvioso de luces en un colectivo.

La lluvia tiene la culpa de todo y hace que todo cambie en un colectivo. Sigamos por los pasajeros. Ahí adelante hay una chica que quiere llorar. Lo sé, me lo dicen sus ojos y su mirada perdida por la ventana empañada. Está triste. Tiene el alma gris. Y si bien no parece ser solamente a causa de la lluvia, el clima la afecta, es fácil darse cuenta. Al lado de ella, quién lo hubiera dicho, doña Pocha, que no deja de rechinflarse con cachetes aflijidos y respiraciones cansadas de lluvia. No quiere apoyar sus bolsas en el suelo (siempre lleva bolsas a todas partes) porque, claro, el agua se cuela, la lluvia entra y chorrea y el suelo resbala y se le van a mojar las cosas que compró para su hija Noelia. Porque al entrar el agua por las puertas, las ventanas y las goteras del techo, se van formando pequeños ríos que se bifurcan y triplican y se desparraman por el suelo, como cuando baldea la vereda. Algunos los esquivan, otros los pisan y se van formando dibujos raros contorneados por el agua. Yo ahí veo un rostro, por ejemplo, con los dos ojos (el izquierdo es más grande que el derecho) y esa mancha de tierra es la nariz. Y ahí tiene una mueca, una barba debajo y ese espacio seco arriba es el pelo. Y más allá hay una especie de gato fusionado con dragón chino, escupiendo fuego de agua por la boca. También veo medio rostro allá, que parece oculto entre tinieblas, y algún que otro fantasma. Pero volvamos a los pasajeros. Al lado mío, este señor de traje no deja de mirar el reloj una y otra vez. Porque el colectivo avanza lentamente y se triplican los autos, la lentitud y por ende las miradas reiteradas a los relojes, claro. Todo se ralentiza, menos el ritmo constante de las manecillas dictado por Cronos. Esa chica más allá se aferra a su cartera mientras escucha música. Tiene cara de preocupada, pero no sé qué estará pensando. Aquel hombre duerme y el chico que está sentado a su lado me mira con curiosidad mientras escribo porque, claro, yo los miro a todos y todos me miran a mí, ese loco que garabatea en su libreta.

El colectivo frena, se abren las puertas y de repente se triplican las personas con sus celulares, paraguas y ropa mojada. Nadie baja, todos suben. También se triplican las arrugas en los rostros, el cansancio, los bostezos, los zapatos mojados, las manos que dibujan o escriben en las ventanas húmedas, la inspiración, el arte en su expresión más ínfima. Y ahora otro rayo, otro relámpago que juega a encontrar cosas ocultas en medio de la oscuridad, porque ya no estamos en la ciudad llena de luces, sino que nos vamos alejando por una autopista. El rayo ilumina todo por un instante y uno juega a ver cuántas cosas puede retener en esa milésima de segundo de luz, en ese flash de fotografía tomada por la naturaleza. Y con el relámpago veo un cerco, unos árboles a lo lejos, un poste de luz y las formas de las nubes en el cielo. No llego a ver ese caballo ni ese cartel publicitario, que quizás otros hayan visto. El ojo nunca capta todo. Hay cosas que no vemos, aunque estén iluminadas. Y después, el trueno. Esa nena le tiene miedo a las tormentas porque se asustó con el trueno, pese a que el papá la abraza y le dice que ya falta poco para llegar a casa, aunque ella sabe que es mentira porque hacen ese mismo viaje todos los días y sabe que el camino es largo y recién empieza. Es mentira, piensa, mientras cierra fuertemente los ojos por miedo a ver otro relámpago. Mi papá me miente.

Creo que a esta altura ya quedó claro el poder de alteración de la lluvia. Cuando uno viaja en colectivo y afuera se desata la furia de Zeus, todo se triplica: las mentiras, los temores, los rostros apagados, el viento, los rayos, los cortes de luz y de ruta, los accidentes, los árboles caídos y los techos volados. Nada permanece estático. Todo se intensifica. Las palabras sobre mi libreta también se triplican, pero ya es hora de que deje de escribir y me ponga a leer un poco. Sí, eso voy a hacer, voy a abrir un libro y triplicar las palabras que leo y más tarde voy a escuchar música y triplicar las canciones que escucho. Y cuando finalmente todo se haya triplicado, incluido el tiempo del trayecto, entonces sabré que he llegado a destino, que ha terminado el viaje, las cosas empezarán a restarse y a dividirse hasta retomar la dimensión original, la luna empezará a asomarse entre algunas nubes, me quedará un vago recuerdo de algunos rostros, de algunas voces, de las luces amplificadas en el parabrisas, y eso será todo: la lluvia habrá cesado. 

(2012)


1 de abril de 2012

▪ An Autumn Like No Other



RECUERDO DE UN OTOÑO DIFERENTE

El otoño acá es abundante y se instala en seguida. De repente, muchas hojas secas y muchísimo frío por todas partes, y no queda otra que lidiar con eso. Si no fuera por las hojas que cubren la ciudad entera, uno de los nuestros podría pensar tranquilamente que es invierno. El frío otoñal responde a otros parámetros por estas latitudes. Por eso me abrigo bien, tomo mis cosas y me dispongo a salir. Mientras voy bajando la escalera, termino de ponerme el gorro y los guantes y respiro el aire fresco. Sonrío. Es una hermosa mañana soleada y estoy libre, no tengo nada que hacer, solo disfrutar del otoño canadiense québécois. ¡Qué placer! Empiezo a caminar un poco hacia la derecha entre las hojas secas y, cerca de la esquina, veo el cartel con el nombre de la calle. Rue Marie-anne. Sonrío. Me acuerdo del local La Chilenita que está sobre esa misma calle y pienso que a la tardecita podría comprar unas empanadas para la cena. Pero ahora no quiero ir hacia allá, ni hacia l’avenue du Mont-Royal. Se me ocurre una idea mejor. Doy media vuelta y vuelvo sobre mis pasos, hasta llegar a la esquina opuesta. Rue Rachel. Me dispongo a cruzar, pero me detengo instintivamente al ver un auto que se acerca. Me resulta extraño que el auto disminuya la velocidad, pero en ese mismo instante vuelvo a ver las hojas secas a mis pies y recuerdo donde estoy. ¡Claro! Acá es distinto. Sonrío. Cruzo la calle diciendo “merci” y haciendo un gesto de agradecimiento con la cabeza. Doblo a la derecha mientras pienso “je tourne à droite maintenant”. Sí, lo sé, me hablo a mí mismo y en francés. Mientras camino por Rue Rachel, evito pensar que necesito un psicólogo, tacho esa idea en mi cerebro y me convenzo de que en realidad lo hago solo para practicar, para usar las palabras nuevas que voy aprendiendo, en fin, que lo hago por una buena causa (même si je sais que chu fou). Mientras voy caminando, descubro alguna que otra decoración de Halloween nueva, que todavía no había visto, y sonrío. Camino un poco más y llego al Parc La Fontaine. Aún hay varios árboles verdes. Por alguna razón me transmite mucha paz este parque cada vez que vengo. Sonrío una vez más. Empiezo a caminar entre los bancos de madera, bajo los árboles que bordean el camino, y sigo derecho hasta el centro. Mientras camino, me entretengo viendo las ardillitas que andan por todas partes, tan simpáticas, escurridizas y traviesas. Finalmente llego a destino. Veo ese arce con sus hojas de un rojo intenso y me siento debajo, en ese banco que mira justo al laguito, que poco a poco empiezan a vaciar, antes de que llegue el invierno y todo el mundo patine feliz sobre el hielo. Qué hermosa vista. Saco mi libro de Louis Gauthier y miro alrededor. Qué tranquilidad. Las hojas siguen cayendo y yo sigo juntando las que más me gustan. No hace tanto que empezó el otoño, pero ya junté varias. “Ceci sera pour lui”, pienso al guardar en mi libro una de las hojas de ese árbol que me resguardaba con su resplandor rojizo. Sonrío y retomo la lectura de Voyage en Irlande avec un parapluie:

J'éprouve comme un délicieux vertige la tentation perverse d'échapper mon sac à la mer, papiers d'identité, argent, billet de retour, souliers de rechange, chandail, chemises, bas, sous-vêtements, tout cela s'enfonçant entre des poissons indifférents, tournoyant doucement, ne voulant plus rien dire, disparu, fini, me laissant là, sans nom, sans passé, tel que je suis. Identité perdue, des villes entières englouties, happées par le flux du Temps, gobées, avalées, anéanties, effacées de la mémoire avec leurs fonctionnaires, leurs archives, leurs codes, noyées implacablement dans l’aveugle nuit des profondeurs.

"En la noche ciega de las profundidades..." Dejo de leer y anoto el número de la página, porque yo también estoy de viaje como el protagonista de la historia. Sonrío. Me distraigo un poco mientras mis pensamientos vuelan o, mejor dicho, nadan. Miro el reloj y veo que todavía es temprano. Vuelvo a concentrarme en la lectura. Avanzo rápido y la historia me atrapa. Sé muy bien que pronto voy a terminar de leer el libro, pero no sé que va a ser exactamente en este mismo lugar, en este mismo banco y bajo este mismo arce. Sé muy bien que tarde o temprano este otoño va a llegar a su fin, pero también sé que no va a ser el último. Sé muy bien que mi viaje tendrá que terminar y llegará el momento de irme, mais je sais aussi, sans doute, qu’un jour je reviendrai, c’est sur, et je me rappellerai bien de cet automne particulier, des feuilles rouges, de toi, de cet endroit, de ce livre sur mes genoux... Et je sourirai. 

(2011)
 
  


 

20 de marzo de 2012

▪ There's Nowhere to Go



LA TRANSFORMACIÓN NÁUTICA

Fue un momento de descuido en el que todo cambió y el colectivo pasó a ser un barco. Las olas estaban inquietas y él tenía los ojos fijos en esa botellita que alguien había dejado tirada en el suelo. Y cada vez que el barco giraba, la botellita se deslizaba de un lado a otro: se hamacaba lentamente y lo hipnotizaba. Todos se mecían al mismo tiempo dentro del colectivo. Todas las cabezas se inclinaban primero hacia la izquierda y después hacia la derecha. Por eso estaba tan convencido de que era la marea la que causaba esa danza de cuerpos y agradecía al cielo estar sentado y no tirado en el suelo rodando como la pobre botella. Y de vez en cuando, una frenada brusca. Una ola gigante que rompía contra el barco. Algunas personas no podían soportar la transformación náutica y decidían escaparse y saltar al agua, dejar la nave y perderse para siempre. Pero él, ¿estaba dispuesto a saltar? ¿O seguiría inmóvil, hipnotizado, dejándose mecer por esa marea de asfalto? Y entonces pensó: ¿Saltar a dónde? Si había algo que recordaba perfectamente, era esa frase que simplificaba tanto la existencia humana: There’s nowhere to go. Miró a su alrededor y se convenció de que era cierto. Era una de esas frases que uno se encuentra de repente en un libro (o mejor dicho una de esas frases que lo encuentran a uno) y a partir de ese momento retumban en la cabeza, perdidas, en todas direcciones, con un eco fantasmal. There’s nowhere to go. There’s nowhere to go. Como si en medio del viaje en colectivo por altamar uno se preguntara: ¿Saltar a dónde? Y en ese mismo instante, sin saberlo, se cayera en nuestro dormitorio ese libro viejo de la biblioteca y al chocar contra el suelo se abriera justo en esa página, con esa profecía oscura y devastadora, que grita a las cuatro paredes que no hay ninguna salida, que no hay ningún lugar donde esconderse, que de uno mismo es imposible escapar. There's nowhere to go, una y otra vez. Y mientras él está hipnotizado por esa botella, que se acerca y se aleja en un balanceo constante, la gente alrededor suyo no soporta más y salta del barco, se tiran todos al agua, el colectivero abre muy gentilmente la puerta en cada esquina y todos saltan, todos huyen en busca de cambios, en busca de algo distinto. La gente no está satisfecha, necesita otras cosas, algo más, algo que no tiene. Pero ¿qué es lo que todos buscan? ¿Por qué se ahogan antes de tiempo? ¿En verdad creen que van a encontrar eso misterioso que tanto anhelan en otros lugares? El primer paso es calmarse y tomar distancia, cerrar los ojos. El segundo, aprender que no hay que ir de acá para allá en busca de la felicidad. Hay que construirla donde estamos, en este mismo lugar, en el barco, en el colectivo, en casa, en el trabajo, en el calabozo, en el libro. There’s nowhere to go. Aquí mismo es donde tenemos que estar. Aquí mismo es donde tenemos que ser felices. O de lo contrario, cargaremos con nuestro pesar y nuestra insatisfacción adonde sea que vayamos. Caelum non animum mutant qui trans mare currunt.

(2012)
    
    
    

28 de febrero de 2012

▪ Tout le monde devient fou



Moi j'aspire à l'éternité et je la veux, je sais qu'elle existe et je sais où elle est, à l'instant où je te parle. Plus loin, plus haut, plus bas, plus près, que m'importe, le mot "éternel" est une invention qui nous détourne de l'éternité. L'éternité est dans ce qui entre en moi et ce qui sort de moi trop vite pour que je le sache. Fou, oui, tu le sais aussi bien que moi, tout le monde devient fou. Les écrivains, les artistes, les chercheurs deviennent fous, et ceux qui ne deviennent pas fous demeurent ce qu'ils sont, des gens ordinaires et heureux de courir au dépotoir de l'espèce sans jamais avoir frémi d'horreur et sans avoir connu l'extase et qui meurent sans jamais être morts et qui sont effacés sans laisser de traces. Parfois je les envie de vivre dans cet univers pleins de sens, avec la mesure de l'argent, l'ubiquité du politique, les facilités du sexe et le repos de la distraction. L'éternité est sans mesure, comment pourrions-nous en parler? La poésie n'est pas donnée à tout le monde, il faut d'abord faire la conquête du silence et faire taire la voix de tout ce qui en nous n'est pas de nous. Les mots sont de trop. Nous parlons trop, nous lisons trop et nous écrivons trop. Nous donnons du sens à ce qui ne devrait être que du son. Les Orientaux ont raison: mantras et silence.

Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier


17 de febrero de 2012

▪ Out of Memory

  
  
PATOLOGÍA: Miedo al olvido

No me acuerdo exactamente cuándo sucedió, pero una vez soñé eso, que tenía un accidente o algo así (ya no recuerdo con precisión el sueño) y al final estaba todo bien, pero ya no me acordaba de muchas cosas, perdía la memoria, ya no sabía francés, mi inglés era espantosamente básico y había muchas personas de las que no me podía acordar. Qué trágico, ¿no? Pero a Martín le pasó, el hijo del padrino de mi hermana. Cinco años de ingeniería industrial esfumados, por ejemplo. O seis, ya no me acuerdo exactamente en cuántos años hizo la carrera. Por suerte la amnesia solo le duró un tiempo y después recuperó la memoria, pero el punto no es ese. Podría contarles también de la tarjeta de memoria de mi cámara digital que murió hace unos días y junto con ella, todas las fotos de Canadá (que me rehusaba a borrar), que igualmente tenía en la computadora guardadas (aunque no recuerdo cuántas eran en total), pero que de un momento a otro dejan de estar ahí, como los recuerdos, error de tarjeta, como quien dice de cerebro, no se pueden recuperar los datos, se esfuman y entonces la nada. Pero la cámara digital no importa, tampoco es ese el punto. El punto es el olvido. Eso es lo que da miedo. Y al mismo tiempo, intriga y curiosidad. Porque también puede ser un alivio olvidar ciertas cosas, borrar algunas pinceladas del pasado, tener que empezar de cero con un lienzo en blanco, aprovechar las nuevas oportunidades, sin un camino ya marcado que nos guíe siempre en la misma dirección. Pero claro, con todo lo malo también se va lo bueno y he ahí el dilema. Se va lo que somos hoy por hoy, todo lo que aprendimos, todo lo que crecimos, nuestros vínculos, los momentos compartidos. Desandamos el camino, perdemos lo que habíamos ganado. Y hay cosas que ciertamente no queremos olvidar. Por eso el miedo y la incertidumbre, el desasosiego y la duda. Porque en definitiva hoy somos en consecuencia de lo que fuimos. Sin el pasado, el presente no tiene sustento. Sin el pasado, no nos queda más que empezar a construir un nuevo pasado a partir del presente. Borrón y cuenta nueva. Ahora bien, uno puede tener miedo de olvidar, pero también miedo de que lo olviden. Los que temen ser olvidados, suelen temer también a la soledad. Los que temen a la soledad, muchas veces necesitan un cambio de vida radical. Los que necesitan un cambio de vida radical, suelen negar el miedo. Los que suelen negar el miedo, se quedan estancados. Los que se quedan estancados, terminan siendo olvidados. ¿Y todo esto a qué viene? ¿De qué estoy hablando? ¿De un sueño, de una cámara de fotos o de la realidad? ¿A dónde quiero llegar? ¿De quién estoy hablando realmente? ¿Y por qué tantas preguntas? ¿A qué le tengo miedo yo? ¿Y los demás? ¿Al olvido? ¿Vos a qué le tenés miedo? ¿No es peor, acaso, tenerle miedo a los recuerdos?

(2012)
  
   
   

12 de febrero de 2012

▪ It's Time to Break



BROKEN, FUNNY, FOOL

La verdad es que a esta altura las coincidencias o casualidades no me asombran ni me sorprenden en lo más mínimo. Pero resulta que hay una sopa de letras psicológica dando vueltas por Facebook y se supone que las tres primeras palabras que lográs encontrar te describen tal cual sos. Es obvio que es una pelotudez gigante como una casa. No obstante: broken, funny, fool. Y es gracioso porque ya hace un par de días que reflota en mi cabeza Magnus con su discurso de everybody’s broken, en The Accidental. Discurso trillado, lo sé. Pero por más negativo y deprimente que pueda ser, hay momentos en los que no me deja en paz la idea de que sí, Magnus is right, we are all broken, one way or another. We all get to the point when we do something, we say something, we think something, and that’s it. Done. We are doomed. We get broken. We simply go and do something that is wrong, even if no one is to blame for it. But why? We just do it the wrong way, because we don’t we can’t know any better. And so we lose control, we do our best and we end up smashing to the floor. Crash. Broken. Just like that. And we cannot be glued back together. Some of us get broken even by inaction, by not doing something, by standing still in the eye of the storm, by missing our chances. That is also wrong. It’s as if you simply began to dry and harden and you reach a point when you’re no longer flexible enough to survive and you just break. And that’s it. We are all broken, for one reason or another. We cannot help it. From the moment we are born, we live to break, we grow to break, that’s our fate. We don’t ever know it, but we’ll eventually break. And everybody around us will break too. Look at mum, or dad. Look at your friends, anyone around you. You can lie to yourself (and thus you can keep on breaking into smaller pieces) and think that they are all fine, that they are forever happy, that there’s nothing wrong with them, that their hearts beat full of utter bliss. Yet, that is not true. Life wouldn’t make any sense if that was all that there is to it. So we just have to accept it. Everybody breaks. Because it’s just too hard to stay in one piece when life reveals its true nature, when life is life. Even those who seem to lead perfect lives, those who seem to flawlessly grow older and wiser, they are also breaking just because of that, because of being perfect when we are not, when we are inherently flawed. Unless you believe that being imperfect is what makes us perfect (duh!), you have to face it. It's not possible. We cannot be perfect, so we end up breaking if we try to be, but we also break if we are not. We cannot help it. We are all fragile and we must accept it. That can't be changed. Human beings break. Humanity is doomed. There’s no way out.

(2012)


  

2 de febrero de 2012

▪ Extraordinarily Empty

 
 
She wanted to go straight up to him and say, “Mr Carmichael!” Then he would look up benevolently as always, from his smoky vague green eyes. But one only woke people if one knew what one wanted to say to them. And she wanted to say not one thing, but everything. Little words that broke up the thought and dismembered it said nothing. “About life, about death; about Mrs Ramsay”— no, she thought, one could say nothing to nobody. The urgency of the moment always missed its mark. Words fluttered sideways and struck the object inches too low. Then one gave it up; then the idea sunk back again; then one became like most middle-aged people, cautious, furtive, with wrinkles between the eyes and a look of perpetual apprehension. For how could one express in words these emotions of the body? express that emptiness there? (She was looking at the drawing-room steps; they looked extraordinarily empty.) It was one’s body feeling, not one’s mind. The physical sensations that went with the bare look of the steps had become suddenly extremely unpleasant. To want and not to have, sent all up her body a hardness, a hollowness, a strain. And then to want and not to have — to want and want — how that wrung the heart, and wrung it again and again! Oh, Mrs Ramsay! she called out silently, to that essence which sat by the boat, that abstract one made of her, that woman in grey, as if to abuse her for having gone, and then having gone, come back again. It had seemed so safe, thinking of her. Ghost, air, nothingness, a thing you could play with easily and safely at any time of day or night, she had been that, and then suddenly she put her hand out and wrung the heart thus. Suddenly, the empty drawing-room steps, the frill of the chair inside, the puppy tumbling on the terrace, the whole wave and whisper of the garden became like curves and arabesques flourishing round a centre of complete emptiness.

“What does it mean? How do you explain it all?” she wanted to say, turning to Mr Carmichael again. For the whole world seemed to have dissolved in this early morning hour into a pool of thought, a deep basin of reality, and one could almost fancy that had Mr Carmichael spoken, for instance, a little tear would have rent the surface pool. And then? Something would emerge. A hand would be shoved up, a blade would be flashed. It was nonsense of course.

To the Lighthouse, Virginia Woolf
 
 
 

23 de enero de 2012

▪ Moving On



AS MESSY AS ALWAYS, JUST A LITTLE OLDER

Otro año. Otro cumpleaños. ¿Y ahora qué? La mente no se queda quieta. J’attandais seulement une chose pour mon anniversaire. Mais non, bonne fête à moi et c’est tout. Nada más. Bueno, no, en realidad hay más, hay una búsqueda de explicaciones y hay excusas. Después hay un intento, pero desmotivado. ¿Y entonces qué? Entonces escribimos y borramos y volvemos a escribir. Parce que si tu t’en fous, il faudra que je m’en foute aussi, n’est-ce pas? Même si algunas cosas son difíciles de arrancar de la cabeza, de los sueños. Mais il faudra faire ça, je pourrai faire ça con el tiempo. So we decide to stop caring, even if we can’t do it so easily, because other things over there are said to be more important, so other things over here need to be made more important as well, and so we sing let’s have bizarre celebrations, let’s forget who, forget what, forget where, let’s pretend we don’t exist, let’s pretend we’re in Antartica. Queremos estar lejos, en cualquier otro lado, porque si bien todavía seguimos acá, ya no somos tan importantes como antes, como al principio, como cuando había más (y cuando nos hacían saber realmente que había más). Ya no, ahora es distinto, ahora hay menos, ahora nos muestran menos. Entonces el panorama pide a gritos un cambio radical. Hay que adaptarse a las nuevas circunstancias y seguir pedaleando para no perder el equilibrio. And all we can do is keep breathing now. Y así envejecemos. Ah, ¡y los festejos! Geniales y aterradores, maravillosos y trágicos, como todos los años. Arriba y abajo. Una pavada como jugar al Fruit Ninja con tus primitos, todos a la vez, gritando los nombres de las frutas, no podría ser más divertido. ¡Y cómo me gusta que me regalen libros! Pero al mismo tiempo no está bueno que falte alguien de la familia y que tu viejo se amargue por eso. O sea, está bien, no quiere ser hipócrita, pero el tío es el tío y no le importa el motivo, igual le falló y eso no está bueno. Pero qué copado que está cuando te empiezan a doler los cachetes de tanto reirte con tus amigos, aunque sea por tonterías. Pero qué bajón cuando tu hermana te caga todo con planteos ilógicos que no entendés y, como siempre, no queda otra que callarse e ignorar. Parce qu’il y a beaucoup de choses qu’on peut pas comprendre, c’est clair. Hay un montón de cosas que (me) pasan y que ya no te importan. O que al menos no demostrás que te importen. I just don’t get you and all this change. Is it because I’m more complicated than it seemed at first? Aren’t we all just as complicated as everyone else? I’m a mess, yeah, that's true, but I don’t get it, I just don’t. Anyway, I’ll move on. I'll just mind my own business, and you don't seem interested in being part of it right now. Maybe things will eventually go back to what they used to be and then we’ll be happy again because of that. Or maybe they won’t, and we’ll look for happiness somewhere else. Maybe I’ll still be here when you’re back, when you’re once again available for me. Or maybe I won't be here at all and it’ll be too late. On ne sait jamais.

(2012)