"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
Mostrando entradas con la etiqueta perder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perder. Mostrar todas las entradas

2 de febrero de 2014

▪ Beforehand



LLORAR ANTES DE TIEMPO

Llorar la pérdida cuando algo todavía está pero se sabe perdido. Cuando está pero se sabe que no va a estar más y no se ve solución, sino sentencia. Muy distinto de llorar la pérdida ya perdida, que puede ser algo muy devastador, pero el trastorno es siempre más irremediable, más natural, porque ya pasó, ya terminó de pasar, ya está, no hay vuelta atrás, entonces se llora con más solidez y firmeza, el llanto es contundente, no titubea, el motivo es palpable, y es otro escalón ahora, es otra dirección. En cambio cuando todavía está pero se sabe que no hay remedio, que no se puede hacer nada, que se va a perder, en ese caso se siente la impotencia de que quizás podría haber solución o salvación porque todavía— porque por el momento— quizás si— tal vez podría— o a lo mejor si— un sinfín de hipótesis, y no obstante uno llora la pérdida porque no ve nada que se pueda hacer, aunque hoy todavía está ahí, pero se sabe que no, que después no. Que ella no quiere cambiar, que no quiere salvarse o que en realidad no puede. Y ni si quiera hay incertidumbre o dudas, sino sentencia. Es algo que ya se sabe perdido, y entonces uno llora desde antes de que se pierda, con ese llanto confuso, intangible, ese llanto del "¿por qué llorás?" y que la respuesta sea tan vacía y silenciosa como tu presencia, que ya se sabe perdida.

(2013)



11 de octubre de 2013

▪ Looking for Living



EL QUE BUSCA

El que busca, el qué busca. ¿Él qué busca?

Dicen que el que busca, encuentra. Pero el punto es que, una vez realizado el hallazgo, se sigue buscando. Aparentemente hay una búsqueda constante e irremediable, que nunca llega a su fin. O mejor dicho, hay muchas búsquedas, pero siempre hay al menos una. El estado de búsqueda es permanente. ¿Quién puede no buscar nada? Hay algo ahí, pendiente, adelante, que no sabemos dónde está y hay que buscarlo, hay que encontrarlo. Pero nunca terminamos de encontrar todo. Siempre estamos buscando algo más. Va pasando el tiempo y vamos buscando. Distintas cosas, personas, a veces lo mismo, a veces uno mismo, una y otra vez, no importa. Porque cuando se encuentra, se pierde. Cuando por fin, entonces. Algo nuevo por buscar. Buscar, encontrar y perder. El ciclo es constante. Dicen que el que busca, encuentra. Pero nadie dice que el que encuentra, pierde. The art of losing isn't hard to master, decía ya Elizabeth Bishop. La pérdida como arte, como acto cotidiano y como habilidad perfeccionable. Perdemos y nos perdemos en todo momento, al mismo tiempo que buscamos y nos buscamos. Reflexiva y recíprocamente. Yo busco y me busco y te busco. Te busco a vos, libro, lapicera, amor, sueño, país. ¿Dónde los dejé? ¿Dónde están? Y la cantidad de cosas por buscar es infinita en tanto el tiempo es tiempo, en tanto los minutos avanzan, en tanto vamos dejando de ser quienes somos, segundo a segundo. Si nosotros mutamos, lo que buscamos también. La búsqueda no cesa y es en medio de todas las búsquedas, o de esta gran búsqueda, que me pregunto si las historias terminan alguna vez de escribirse. Y creo que no, que las historias se escriben eternamente. Incluso antes y después de todo. Porque las historias se escriben y escribir es buscar y buscar no tiene fin. Las historias y las vidas son búsquedas infinitas. Una vida puede terminar y sin embargo persistir. Una historia puede tener un punto final y sin embargo no estar acabada. Si yo escribo o cuento una historia, incluso si elijo decir absolutamente todo y no guardarme nada, siempre va a ser un relato parcial, va a ser solamente el fragmento que yo encontré, que yo conocí. Y va a quedar siempre algo más por escribir, algo más por buscar. Así es, las historias nunca terminan de escribirse ni de buscarse. Me pregunto, entonces, qué sentido tiene todo si estamos condenados a la búsqueda eterna. Y al no encontrar respuesta (y verme condenado a continuar con la búsqueda), me digo que no, que nada de eso importa, que da igual, que vivir es buscar y buscar es vivir, que yo escribo para buscar, para encontrar, para perder y para seguir buscando. A mí, a vos y a todos.

El que busca, encuentra.
El que busca, pierde.
El que busca, vive.

(2013)


21 de noviembre de 2011

▪ Le grand malheur de t'avoir perdu

 
 
Nostalgie et poésie et encore: cela pourrait revivre par l'imagination et s'enflammer, donnez-moi deux verres de gin, ou deux Guinness, et je m'en rappellerai des souvenirs de bar où tu chantais (...) et moi, assis près du piano, je riais parce que tu m'aimais, parce que j'étais en amour avec la chanteuse comme dans les vues, mais je n'avais pas prévu la fin du film, bien qu'elle fût aussi évidente que dans n'importe quel mauvais scénario: l'écrivain et la chanteuse, l'amour fou, le champagne, les exigences des contrats, les petits chicanes de ménage, les scènes de jalousie, la boîte à musique qui se brise, (...) mais moi je n'ai rien compris, j'ai juste envie de me saouler la gueule et les bars sont fermés à cette heure-ci, alors je bois son maudit thé à défaut d'autre chose, pour boire, en attendant, en rêvant à l'ivresse, parce que j'ai soif, et plus le film avance plus j'ai soif, et finalement au lieu de aller me coucher bien saoul et heureux comme un bon écrivain, je passe la nuit les yeux grands ouverts à écouter les maudites cloches de cette maudite église historique qui sonnent les heures et les demi-heures, en attendant que le jour se lève, en pensant à toi, toujours à toi, et au malheur, au grand malheur de t'avoir perdu, pour toujours, car cela au moins je peux compter là-dessus pour toujours.


Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier

 
 

31 de julio de 2010

▪ It's an Art, Not a Disaster



ONE ART


The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.


—Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.


Elizabeth Bishop




Losing you cannot be a disaster.