PATOLOGÍA: Miedo a las metáforas
Inexplicable es el miedo que tiene a las metáforas y, sin embargo, vive rodeado de ellas. Miedo, mucho miedo, terror, porque necesita palpar la realidad constantemente y, sin embargo… Él no camina la ciudad, la nada. La ciudad es un océano. Las personas, sirenas y peces. Y él les tiene miedo. Un diálogo consiste en un intercambio de burbujas y aleteos, para él incomprensibles. En las calles no es posible caminar ni correr, sólo flotar. La fuerza de gravedad no existe más que en los cuentos, en los mitos. El bullicio del caudaloso tránsito fluye silencioso y húmedo, sin prisa. Los sonidos viajan despacio; apenas llegan débiles y amortiguados a sus oídos. Los árboles respiran agua y se reducen a corales, pulmones subacuáticos. No hay cielo, ni nubes, ni viento, lo cual es terrible. El sol no llega a sus ojos. Y él tiene miedo de ahogarse. Miedo de perderse en las profundidades y no volver a ver la luz. Pero allá, precisamente en el fondo, entre las rocas y las algas pegajosas, está escondido el tesoro, la verdad última, el secreto de la felicidad, el sentido de la vida. Y él lo busca en la inmensa ciudad-océano. Aunque, claro, para poder encontrar ese tesoro, primero tiene que perder su miedo a las metáforas.
(2010)





