Brindo por este 2011 que terminó, con todo lo bueno y todo lo malo. Brindo por mi familia y mis amigos. Brindo por mi perrito, que se me fue demasiado pronto. Brindo por mi fabuloso viaje a Canadá. Brindo por todo lo que caminé, por toda la lluvia que me cayó encima, por todo el sol, por el viento. Brindo (y agradezco) por toda la gente maravillosa que conocí, por todo lo compartido, por la generosidad. Brindo por todas las cosas nuevas que hice, que nunca antes había hecho. Brindo por los cambios, por la tolerancia y por el respeto. Brindo por todos mis logros, tanto en lo personal como en lo profesional. Brindo por todo lo que crecí, todo lo que aprendí. Brindo porque comprobé que “yo puedo solo” (aunque prefiero acompañado). Brindo por todas las risas y las lágrimas. Brindo por las palabras esdrújulas. Brindo por todas las locuras y por los abrazos. Brindo por las horas de insomnio y de hiperactividad cerebral. Brindo por los recuerdos imborrables. Brindo por el corazón que no llegué a enamorar. Brindo por el esfuerzo. Brindo porque descubrí que nunca terminamos de madurar y siempre hay algo más que nos hace ser mejores. Brindo porque, aunque a veces es difícil, ahora puedo mantener los pies sobre la tierra y soñar al mismo tiempo. Brindo por la música, por las películas, por los libros, por la comida, por los placeres banales. Brindo por el francés y por todos los idiomas, por poder hablar, ver y oír. Brindo por el perfume de los jazmines. Brindo por la hormiguita que estoy viendo ahora treparse por la lámpara. Brindo por las ardillas traviesas, por la miel de arce y por tu mirada, por tu voz cerquita de mi oído entre tanto bullicio. Brindo por la verdad, por la valentía. Brindo porque seguimos adelante y empieza un año nuevo. Brindo por un 2012 que me sorprenda, que traiga muchas cosas nuevas, más aprendizaje, más trabajo, salud, quizás amor, mucha paz, unión y entendimiento. Brindo por los reencuentros. Brindo por todo lo vivido, por el presente y por todo lo que está por llegar. ¡Salud!
(2012)






