"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"
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9 de abril de 2013

▪ Morphology of Thought



INMATERIAL E IMPOSIBLE

pienso
en que pienso
en qué pienso
cuando te pienso

pienso en un globo
que flota imposiblemente
solo
en medio del océano
lejos de todos o al menos
de mí

pienso en un globo inmaterial
un globo que no tiene forma
y pienso también
en que es imposible
materializar un globo
si forma no tiene

y no me conformo
si pienso en qué forma
posiblemente se forma
si te pienso en forma de globo
y no encuentro forma
de formarte si te pienso

y es así que
cuando te pienso
no te pienso
si te pienso
inmaterial e imposible
como un globo en medio del océano

(2013)
 

  

2 de febrero de 2013

▪ Is it Really Fiction?



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ: ¿Realidad o ficción?

¿Qué tan conectadas pueden estar la ficción y la realidad? ¿Eso que escribo o leo, y eso que veo al levantar los ojos del papel? Un diccionario me diría que son cosas opuestas, me diría que la ficción es aquello que no es real y la realidad es aquello que no es ficción. Pero la ficción siempre es parte de la realidad. O bien, para los que creen en Maya, la realidad es siempre parte de la ficción. Pero dejemos el hinduismo de lado por un momento y optemos por no creer que todo es una ilusión. Optemos por creer que en verdad existimos y que somos reales. Lo irreal es aquello que no existe, pero las historias y los libros existen de verdad, colman las bibliotecas, son de carne y hueso, o menos metafóricamente, de tinta y papel. Este papel que estoy escribiendo es real. Lo toco, está acá, lo puedo sentir. ¿Acaso no ves estas letras? Estas letras que leés son reales. Las escribo yo, que soy real. Las escribo yo, sentado en mi escritorio, un viernes a la madrugada. El escritorio es real, el viernes es real, la madrugada es real, todo es real. Si no fuera real lo que escribo, no lo podrías leer. Y entonces ¿cuál es el límite entre la realidad y la ficción? ¿Es verdad que la ficción es todo aquello que se crea en la mente y que solo existe allí? No completamente. ¿Y cómo se mide la existencia de lo real y lo irreal? Si escribo una historia y digo que transcurrió el 8 octubre de 2011, ese día es real, fue real, no pude inventarlo. ¿Entonces en la ficción no todo es ficción? ¿Cómo separamos en una ficción aquello que es real de lo que no es real, si no lo fuera? ¿Y si creo un personaje? ¿Ese personaje es ficticio? ¡Pero yo lo creo! ¡Le doy vida y existencia! ¿Cómo no va a ser real? ¿Hasta qué punto podemos inventar cosas? ¿Y quién dice que lo que se inventa no es real, en algún plano? ¿Acaso lo que nos motiva a escribir no son siempre hechos reales? ¿Acaso no nos enamoramos de frases extraídas de la literatura (como quien dice, en última instancia, extraídas de la vida misma) porque se entrelazan con la realidad, con nuestra propia realidad? ¿No nos gusta identificarnos con los personajes y sus ideas? ¿O acaso tampoco somos reales nosotros? Si nuestro mundo se confunde con el mundo que está dentro del libro, solo hay dos opciones: todo es realidad o todo es ficción. Los mundos no se pueden separar. Si lo que escribo es una prolongación mía y yo soy real, mi texto también. Tan real, tan reales son los textos, que muchas veces se forman lazos misteriosos entre los mundos. Hay vértices mágicos donde se doblan los espacios y por momentos no sabemos dónde estamos. ¿Del lado de acá, del lado de allá? ¿Realidad o ficción? En verdad hay un solo lado, un único lugar; ese vértice es una ilusión. Vivimos en un solo plano. ¿Ficcidad? ¿Realicción? La separación no existe. En algún punto ambos elementos se fusionan. Cómo se puede explicar, si no, que de repente aparezcan japoneses atrás de mí, en la fila para esperar el colectivo, si estoy en la Argentina, en mi pequeño pueblo, donde la posibilidad de encontrar extranjeros es bastante reducida, cómo es posible que eso suceda exactamente cuando me dispongo a leer Stupeur et tremblements de Amélie Nothomb mientras espero el colectivo, cuando la autora me habla del ôchakumi y me nubla la mente con nombres como Saito, Unaji, Mizuno, Okada, Fubuki, Omochi o Tenshi. Leo sobre un personaje “ficticio” (aunque la novela tenga una carga autobigráfica) que trabaja en una empresa japonesa y es como si de repente los japoneses salieran del libro, como si las letras saltaran fuera de las hojas y al caer y tocar el suelo crecieran y se convirtieran en esas cuatro personas reales que hablan japonés, pero fuera del libro, a mi alrededor, y ¿entonces? Japón existe. Yo existo. La mente de la escritora existe. Las historias existen. Todo es real. Nada es ficción.

Alguien por allí a lo lejos susurra la palabra “verdad”. Dice que la ficción es aquello que no es verdad. Lamentablemente y por fortuna, las mentiras reinan en todas partes, en todos los mundos, en el único mundo, en la realidad ficcional, en la ficción real, en la vida misma. Y la verdad es todo, incluidas las mentiras, que siempre son reales y verídicas. Ya no hay lógica que reconforte a estos pensamientos. Ya no hay forma de escapar. Al diablo con la sección especial de ficción en las bibliotecas. Al diablo con todo. Siempre vivimos la ficción, en ficción, por la ficción y gracias a la ficción. Siempre escribimos desde la realidad. 

(2013)
 
 

2 de septiembre de 2012

▪ Cogito ergo sum



PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO...

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.


Roberto Juarroz
    
    
   

12 de febrero de 2012

▪ It's Time to Break



BROKEN, FUNNY, FOOL

La verdad es que a esta altura las coincidencias o casualidades no me asombran ni me sorprenden en lo más mínimo. Pero resulta que hay una sopa de letras psicológica dando vueltas por Facebook y se supone que las tres primeras palabras que lográs encontrar te describen tal cual sos. Es obvio que es una pelotudez gigante como una casa. No obstante: broken, funny, fool. Y es gracioso porque ya hace un par de días que reflota en mi cabeza Magnus con su discurso de everybody’s broken, en The Accidental. Discurso trillado, lo sé. Pero por más negativo y deprimente que pueda ser, hay momentos en los que no me deja en paz la idea de que sí, Magnus is right, we are all broken, one way or another. We all get to the point when we do something, we say something, we think something, and that’s it. Done. We are doomed. We get broken. We simply go and do something that is wrong, even if no one is to blame for it. But why? We just do it the wrong way, because we don’t we can’t know any better. And so we lose control, we do our best and we end up smashing to the floor. Crash. Broken. Just like that. And we cannot be glued back together. Some of us get broken even by inaction, by not doing something, by standing still in the eye of the storm, by missing our chances. That is also wrong. It’s as if you simply began to dry and harden and you reach a point when you’re no longer flexible enough to survive and you just break. And that’s it. We are all broken, for one reason or another. We cannot help it. From the moment we are born, we live to break, we grow to break, that’s our fate. We don’t ever know it, but we’ll eventually break. And everybody around us will break too. Look at mum, or dad. Look at your friends, anyone around you. You can lie to yourself (and thus you can keep on breaking into smaller pieces) and think that they are all fine, that they are forever happy, that there’s nothing wrong with them, that their hearts beat full of utter bliss. Yet, that is not true. Life wouldn’t make any sense if that was all that there is to it. So we just have to accept it. Everybody breaks. Because it’s just too hard to stay in one piece when life reveals its true nature, when life is life. Even those who seem to lead perfect lives, those who seem to flawlessly grow older and wiser, they are also breaking just because of that, because of being perfect when we are not, when we are inherently flawed. Unless you believe that being imperfect is what makes us perfect (duh!), you have to face it. It's not possible. We cannot be perfect, so we end up breaking if we try to be, but we also break if we are not. We cannot help it. We are all fragile and we must accept it. That can't be changed. Human beings break. Humanity is doomed. There’s no way out.

(2012)


  

26 de noviembre de 2011

▪ Unresponsive, so...?

 
 
ENCHAÎNEMENT II
 
C’est ça. Je peux te dire n’importe quoi et c’est toujours la même chose, tu t’en fous, tu ris et c’est tout, le silence, pas de réponse, mais c’est parfait, c’est correct, parce que je sais, chu qu’un con, un con qui rêve à des choses impossibles, des choses qui vont jamais exister, fèque c’est bon si tu restes en silence, si tu ris pis tu dis rien, si tu réponds pas ou si tu changes de sujet, c’est bon, c’est correct, c’est pas grave, parce qu’y faut que je comprenne d’une façon ou d’une autre. J’aimerais tellement que tu sois clair, que tu me dise ce que tu penses, mais non, y faut deviner tout à cause du silence, et même s'y a des choses, des signes, qui me font penser que toi aussi tu sens comme moi, le silence est trop lourd et l’absence de réponse m’oblige à penser que chu fou, que chu trompé, que c’est de la fiction, qu’y a rien de vrai au fond, que j’imagine tout et que, même si des fois je sens une approximation, c’est à cause d’autres raisons, pas comme je le sens, on cherche pas la même chose, et c’est tellement décourageant, parce qu’on arrive à un point où on est tanné d’essayer encore et encore et finalement on ne fait que commencer à penser que ça vaut pas la peine, fèque on se demande s’il faudrait oublier… Et moi, je sais pas. Et toi, tu dis rien. Alors, je me dis qu’y faut se rappeler pour toujours de tout ce qu’on a partagé parce que ça me rend heureux, bien sûr, mais au même temps y faut oublier parce que c’est pas bon d’être la seule personne à s'en rappeler pis penser pis rêver pis attendre en vain pis avoir de l’espoir pis n’arriver à rien pis n’écouter que le silence, fèque y faut oublier et accepter qu’y aura jamais de réponse et y faut se convaincre que c’est pas grave, que c’est mon vieux ami, le silence, qui arrive à nouveau, et que rien va changer, la solitude, tout va rester comme ça, et c’est pas grave, on l’a déjà vecu, on va pas mourir à cause de cette tourmente, non. Y faut oublier. C’est ça.
      
(2011)
   
 
     

5 de agosto de 2011

▪ Writing (No) More



Ya no escribo. O mejor dicho, ya no dejo de escribir. Quiero decir: ya no escribo como antes. (Y no me refiero a que como antes de escribir, no.) No me siento en el escritorio, no agarro papel y lápiz o la compu, ya no interrumpo otras actividades para escribir. Ya no es un ritual. Ahora directamente pasa algo y lo escribo, pero acá en mi mente. Lo pienso y lo dejo ahí y ya (no) está escrito y ya no importa si se borra o si queda algún registro. Esto mismo que estoy escribiendo ahora (es decir, hace tres semanas) en realidad ya fue escrito. Antes de ayer lo escribí mientras bajaba la escalera y descubría con cada escalón por qué ya no escribía. Ya no escribo porque ahora escribo. Dos conceptos totalmente distintos. Y claro que cuando intento recuperar un texto que ya escribí antes mentalmente, como ahora, no siempre encuentro lo mismo. A veces lo encuentro cambiado, incompleto, distinto. A veces no lo encuentro. Pero lo importante es que en algún momento existió y fue procesado. Lo importante es que escribo para mí (?) y que no necesito ninguna herramienta de escritura externa. Y si nadie entiende, ¿qué importa? Lo importante es que, en ese sentido, ya no hay barreras. No hay obstáculos. No dependo de nada. Lo terrible es que uno puede pensar que quizás eso marque el fin del calabozo como tal, como lo hemos concebido hasta ahora. Lo terrible (y liberador) sería descubrir que ya se ha cumplido con la condena. Pero en realidad sabemos que la condena es perpetua, que el calabozo no tiene fin, que la prisión es de aire y que la condena es la libertad. Que ya no dejo de escribir. Que quizás no habrá palabras nuevas sobre las paredes del calabozo, pero sí en las pupilas y en la piel del prisionero. Quizás el calabozo de aire entre en proceso de mutación y se convierta en un espacio literario distinto, como bien podría ser un espacio de reescritura de textos previamente escritos en función de distintas necesidades. O quizás mañana ya no esté aquí, a la vista de todos. Pero lo que es seguro es que ya no voy a (poder) dejar de escribir, one way or another.

(2011)



18 de octubre de 2010

▪ Who we Really are



JUST SAY LOVE

We all have the same problem: loneliness. We are not really alone, of course, but most of the time we forget that. Every now and then, though, something or someone comes along and reminds us. That’s attraction. The problem occurs when that attraction is misunderstood. It takes on a power it doesn’t deserve and we spend our lives trying to kill the symptoms of loneliness, not the desease. Plato has a lot to say on this. Not the least of which is that most of the world’s problem could be solved if we could just remember we are more than body. We are soul. Remember that our desires are just a longing to feel the connection we already have, but have forgotten. I think what he and other great philosophers are trying to say is that our real purpose in life is to remind each other, by example, of who we really are.




 

27 de agosto de 2010

▪ Random Thinking about Oneself



PENSAMIENTOS AL AZAR: De la esencia del calabozo


Los calabozos de aire te atrapan para liberarte. Son perversos. Atrapan tu cuerpo y liberan tu mente. Leés y leés y te atan físicamente y, a cambio de eso, te desatan el espíritu. Y leés y crecés y ascendés. Pero no salís de la prisión. Jamás.

[…]

Y no se asombren si mis textos cambian y un día buscan algo que escribí hace mucho y ya no está o está cambiado y en vez de hablar del otoño habla del verano o en vez de hacerte reír te hace pensar. Porque ya lo decía Borges: todos los textos son borradores y el concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio.

[…]

Leeme mientras llueve. Leeme tomando mate. Leeme en voz baja. Leeme cuando no tengas nada que hacer. Leeme en piyama. Leeme antes o después de ver una peli. Leeme a oscuras. Leeme sin miedo. Leeme con ganas. Leeme antes de acostarte. Leeme de a poco. Leeme mientras el cielo se oscurece. Leeme mientras truena. Leeme cada tanto. Leeme a escondidas. Leeme como quieras.

[…]

Es un calabozo, sí, una prisión de la que no hay salida. No obstante, no tiene límites. Lo sé, un calabozo sin límites es un oxímoron. Pero no tiene límite porque es de aire. Y el aire es un gas. Y los gases se expanden con facilidad; tienden a ocupar todo el volumen del recipiente en el que se encuentran. Así es la literatura. Así es este calabozo. ¿Hasta donde llega? Hasta donde vos quieras y no quieras que llegue (y un poquito más allá también).

[…]

Por si alguien aún malinterpreta la esencia del calabozo, cabe aclarar que el aire se renueva. Las ventanas están abiertas. No tendría sentido ni sería saludable respirar un aire viciado. El calabozo es aire fresco, nuevo, vitalizante. La puerta está cerrada, sí, pero las ventanas están abiertas. De par en par.

(2010)





11 de febrero de 2010

▪ Random Thinking is not Always Random



PENSAMIENTOS AL AZAR: De paradojas y contrastes

A veces, en algunas circunstancias, desearía pertenecer un poco más a este mundo. En otras, no podría ser más feliz.

[…]

No soy Eduardo Galeano, no lo soy ni quiero serlo, pero ambos tenemos catorce letras y compartimos once. Algo en común debemos de tener, además de letras, digo yo.

[…]

Es increíble cómo puede uno ser exquisitamente mágico y que sus palabras sean prolijas y profundas y precisas, como las de un sabio, ajenas y voraces, elocuentes, y al mismo tiempo uno puede ser el ser humano más tonto del planeta sin una gota de sentido común. It depends on context.

[…]

Es como cuando te dicen muy efusivamente “¡que los cumplas feliz!” y vos por dentro gritás “¡sí, por favor, eso espero, eso quiero!” y tu corazón agitado sabe que no mentís.

[…]

Yo voto por que los títulos sean opcionales y no restrinjan a los textos, que muchas veces no los necesitan y sólo ridiculizan. Y también lo confieso: no soy bueno poniendo títulos.

[…]

Sólo una vez (consciente de ambas partes) estuvieron en el mismo lugar, hace mucho, pero ante la incomodidad circunstancial y la duda no se hablaron. Viven a unas cuadras uno del otro, pero no se ven. Y hoy, sin embargo, le manda un abrazo, cuando ni siquiera conoce su voz ni sabe cuántas pestañas tiene.

[…]

Y hoy para vos puede ser un día más, como cualquier otro, sin nada especial, pero te aseguro que hay alguien que está muy emocionado recibiendo muchos saludos y regalos de cumpleaños, poniéndose contento una y otra vez a cada rato, sintiendo que es un día muy, pero muy especial. Otros, también sienten que es un día especial, porque están frente a una ventana, dispuestos a saltar, o acaban de recibir los resultados de sus últimos análisis y sí, tienen cáncer. Y todo en el mismo momento, cumpleañeros y suicidas, sonrisas y pánico, todo simultáneo.

[…]

Menos mal que a nadie se le ocurre armar castillos con cartas de tarot, porque se cavaría su propia fosa, digo yo. Sobre todo si tienen la ventana abierta y entra un poco de viento.

[…]

Siempre tuve la hemoglobina y el volumen corpuscular medio bajos; no hay nada por qué preocuparse. Quizás no sea más que alguna de las formas menores de talasemia alfa o beta. Ya veremos, luego de la electroforesis hemoglobínica y el analisis mutacional; ya veremos.

[…]

Porque no todos los suicidas son mentes débiles y almas abatidas, cobardes, que buscan la salida rápida y no se animan a enfrentar la vida. Por el contrario, muchos tienen una fortaleza de hierro y una voluntad inoxidable, a tal punto que se animan fácilmente a enfrentar la muerte, incluso antes de tiempo.

[…]

I finally came to realize nobody wants to face somebody else's loneliness. Nobody's brave enough. And that’s one of the reasons why people in general are alone: just because of other people.

[…]

Hoy ella cumple años y yo estoy acá, sentado, cortándome el pelo. Y mientras mi aspecto cambia y paso a ser otro, ella abre regalos y sonríe infinitamente, los abre y sonríe. Si no encuentran la paradoja, pidan auxilio.

[…]

A veces siento que no me entienden o que no me hago entender, que escribo sobre algo maravilloso, sublime, pero lo que los demás encuentran es un pozo profundo. Escribo sobre un despertar, un darse cuenta, un abrir los ojos ante algo mágico, y “¡oh, qué tristeza!” me dicen. Malditas sintonías.

[…]

Hoy, ahora, mis sentimientos van al compás de la canción Les jours tristes de Yann Tiersen. Y no es una canción triste, no, es excelente. Los días serán tristes, sí, pero no los míos y muchos menos la canción, que es excelente.

(2010)






9 de febrero de 2010

▪ (Random Thinking)



PENSAMIENTOS AL AZAR: Con paréntesis

No sé por qué, pero siempre quise que la palabra “exactamente” llevara tilde en la primera “a” (y confieso que más de una vez se la tuve que borrar).

[…]


A veces me hablan unas voces indescifrables, los otros, y yo no les entiendo nada pero sonrío ampliamente y asiento con la cabeza y "sí, sí" les digo, (pero se siente tan feo, tan feo).


[…]


Faltan doscientos ochenta y tres días para el otoño (y sin embargo…)


[…]


Me pregunto quién demonios eligió como ejemplos prototípicos de conjugación verbal del español los verbos "amar", "temer" y "partir". Juro que no fui yo, (aunque…)


[…]


Cuando alguien te dice “te extraño” quiere decir que ya ocupás un lugarcito importante en su corazón o que te está mintiendo. (Y yo extraño con locura ese lugar al que todavía no fui ni conozco.)


[…]


La avena es un cereal, no tengas miedo. Hace bien. A todos. (Menos a mí.)


[…]


Lástima que sólo en las películas se escucha de no-se-sabe-dónde esa música épica en los momentos más importantes y gloriosos de los personajes. (Igual no estoy muy seguro de si quiero vivir en una película.)


[…]


Sintagma amenazante: la astrología. Como cuando la conjunción Júpiter-Saturno está en cuadratura con la Luna y, al mismo tiempo, Plutón se ríe a lo lejos desde algún trígono con Mercurio (y qué peor regalo de nacimiento que tener como ascendente a sagitario sin la flecha y que Marte baile la danza de la destrucción).


[…]


Hoy estoy harrrrto de la gente de ojos claros y no voy a decir nada más al respecto. ¡Me cansaron! Y más vale que el clima se controle y el cielo no llore, (porque si no…)


[…]


Creen elegir esto y aquello y en realidad son las cosas las que los eligen a ellos. Son prisioneros que creen que son libres; la peor desgracia. Pero no lo saben. (Y son tan débiles…)


[…]


Clarividencia es lo que nos hace falta (y un sinfín de bemoles).


(2009)






20 de enero de 2010

▪ Afterthoughts of a Party



Odio los textos ficcionales largos e interminables, pero hoy es un día excepcional en muchos sentidos, así que ¡adelante con las excepciones (y las longitudes)! Pero antes, aclaro: ojo, yo soy muy positivo, casi siempre. Es más, puedo ser asquerosamente positivo y todo color de rosas, ¡todo!, y entonces la paz. Pero hoy no, ahora no. Así que si no querés, no me leas, porque me florece el mal humor como una enredadera en una primavera tormentosa (aunque sé que no me durará mucho) y no me hago responsable de la rabia momentánea que me brota y que no esperaba y que no quería, pero me brota. Además, lo que sigue es materia gris pura (y extensa, engorrosa) y te aseguro que no es agradable leer mis pensamientos llenos de paréntesis cuando hace calor y es (casi, para algunos, los no privilegiados) imposible lograr entenderlos (y es personal, mío, propio). Fluyen tan desordenados e ilógicos que arranco ahora mismo.

No me gusta que vengas a mi cumpleaños con mala onda y como si yo estuviera pintado para terminar yéndote así como llegaste veinte minutos después, porque tenías que estar en el trabajo a las 10 de la noche. Y encima me regalás un reloj. A ver… Sé que no es tu culpa, primo, porque no me conocés, pero… ¡Sorpresa! ¡Un reloj! ¡Justo cuando acabo de matar al mío acá, en la ficción! (Porque todo esto es ficción, no te olvides, ficción en serio, esto también.) Miento, el reloj me lo dio Leo, y me río ahora, como si importara quién hace tal regalo (ya está hecho, ¡ya está!).

Y después tenía que venir él, ya viejito, el padrino de mi hermana (los míos, no tan viejitos, no vinieron, ni nunca más van a venir, ya no pueden, así es la vida), tenía que venir él, ingeniero industrial (“ahí está, poné la bandeja en el centro, en una posición equidistante de todos los comensales”). Y por tercera vez en el verano (y sólo nos vimos tres veces) me preguntaste a qué dedico mi tiempo en las vacaciones (fue lo primero que me preguntaste, en los tres casos, lo primero). Y las tres veces con las mismas palabras y el mismo tono de voz. Porque yo puedo ser muy despelotado para varias cosas, pero con la palabra no, con la palabra no se jode. Y yo grabo lo que escucho y lo que leo y aprecio el lenguaje (y es problema mío). Y yo te di por tercera vez en el verano la misma respuesta (una amplia gama de actividades de mi interés), aunque realicé modificaciones en la selección léxica y sintáctica, porque odio las repeticiones innecesarias. Por suerte esta vez sí zafé de la pregunta “¿y a qué hora te levantás un día de semana?”. Sé que querés escucharme de nuevo decir que duermo hasta el mediodía para resongar porque vos tenés como doscientos años y en tu época los jóvenes… Pero yo si quiero duermo y duermo y no me importa. Es mi cama y es mi mañana. Y ni quiero pensar cuando se me acaben las vacaciones (ya pasó más de la mitad y el tiempo se agota, maldito tiempo) y llegue ¡el fin! y de nuevo tenga que programar el despertador/celular para que me corte el sueño a las 4.45 am y así pueda viajar (yo no voy simplemente, yo viajo a) la facultad. Igual te quiero porque me gusta mucho que seas uno de los pocos que razona, como (casi) todo ingeniero, y también emanás mucha tranquilidad, punto a favor. A diferencia de tu señora, que lo lamento en el alma, pero no la quiero y me reservo el derecho. No es intencional, pero de cinco comentarios que me hace (si es que llegamos a cinco), cuatro me desagradan y no sé para qué me gasto en seguirle el tren si igual es medio sorda y no me oye, ni te oye. No oye a nadie. Y hay que repetirle. Hay que gritarle.

Gracias, tío, porque no (me) hiciste nada y eso fue un oasis en el desierto. Pero tu esposa, ¡ay, Dios! Le traje dos diarios locales para ver si había salido publicado el fallecimiento de no-me-acuerdo-quién. Y dale con que tengo que robarle el auto a mi viejo o a mi hermana y salir a manejar por ahí (?) porque ella se arrepiente de no saber manejar, ella se arrepiente, ella. Y yo sé manejar y tengo mi registro, aunque no ande ahora en auto. Y lo sabe, pero le gusta decírmelo igual. Y que no hablen pavadas con eso de que mis tíos y primos no tenían mi celular porque yo soy más tímido que mi hermana, así dijo mi tía. ¿Y por qué yo sí tengo el celular de ellos? Porque las cosas se piden si realmente se las quiere. Excusas, quizás. Porque si me querían saludar, igual podían llamar al teléfono de mi casa (después de todo, ¡allí vivo!, ¡aquí, en mi calabozo!) o al teléfono de mi hermana, y ahí me encontraban (¡lo saben!). Pero bueno, desde la playa un “feliz cumple no tengo el número” al celular de mi tía (“¡mirá lo que te puso Juan!” me dijo y me hizo leer) lo arregla todo, aunque no tenga ni siquiera una coma. Igual ya está, cuando me pidió mi tía que le arreglara la hora de su teléfono (estaba adelantado, tuve que retrocederlo, retroceder todo, volver atrás y hacer más larga la noche), cuando me pidió que le cambiara la hora, también le agendé mi número (y también se lo di a mi tío antes de irse). Ahí lo tienen.

Y se fueron, ¡el fin!, todos juntos, y empezamos a hacer orden y a traer cosas a la cocina para lavar y los manteles y las sillas y a guardar todo lo que sobraba (comida para todos por un mes, más o menos). Y ahí mismo yo quería estallar porque ya se había acabado, ¡el fin!, y todo había vuelto a la normalidad, pero yo me sentía lleno de cosas como si Virginia Woolf me estuviera narrando a mí mismo (como si yo respondiera a su voluntad) y tuviera que ir de la cocina al living a decirle a nadie “fear no more the heat of the sun”, justo después de celebrar una fiesta, pero sin flores y con veintiún años (y sí, lo admito, me paré frente a una ventana a contemplar el cielo de noche, y no, no era Londres, and the leaden circles didn’t dissolve in the air). Y entonces mi papá tira sin querer un platito de cristal al suelo y se rompe y tardé un poco en convencerme de que no había sido yo el que había caído y se había roto en minúsculos pedacitos. Para qué, me pregunto ahora, si mientras secaba lo que mi mamá lavaba, quebré sin querer el borde de una copa. Inutilizable ahora, aunque el daño fue menor (el de la copa). Y así son las cosas, pensé, en la ficción.

Y el pantalón me queda chico (¡el horror!), y el cinturón me queda grande (¡la incoherencia!), y el reloj... Y mi mamá me dijo que me iban a regalar muchas remeras (omitió un detalle: invisibles).

Pero ya pasó y no todo fue negativo hoy, porque recibí ochenta y cinco saludos en el facebook (y sí conozco a los ochenta y cinco, no son gente equis), tres mensajitos de texto y cuatro llamadas por teléfono (¡gracias, gracias, gracias!). Hubo gente que no asomó cabeza, pero entiendo que son vacaciones y uno se pierde en el calendario como una vez hizo Esperanto y es lógico, es lógico, no los culpo. Por eso aprecio doblemente (y en algunos casos, los más sinceros, triplemente) a los que se acordaron (o les avisaron, no importa) y me saludaron, es decir, decidieron usar unos segundos o varios minutos de su vida conmigo, usarlos conmigo, hoy, y lo atesoro muchísimo. Y ahora —2.45 am, cuando termina (¡el fin!) la canción 20 de enero de La oreja de Van Gogh— voy a poner pausa a mi cerebro, ¡el fin!, y me voy a ir a dormir (¡y no me voy a levantar hasta el mediodía, señor ingeniero!). Lo bueno es que el mal humor se va (se seca la enredadera porque sale el sol con fuerza; la primavera tormentosa muere, quema el verano) y pesan muchísimo las cosas lindas del día (¡cómo se invierte la balanza!), porque hoy terminé de leer un libro excelente (y lo puse en la biblioteca, justo ahí, en ese lugar, donde sentí que tenía que ir) y también mejoré con el piano y empieza a sonar de mis dedos Comptine d’un autre été (aunque está difícil). Estas cosas lindas (me) pesan muchísimo, porque en definitiva hoy fue un día hermoso (maravilloso, con solcito fresco de verano), hoy fue cuando me saqué las mejores fotos con mi mamá, que tanto la quiero, en el fondo de casa, las mejores fotos y ella me hizo una torta fenomenal y no me importa nada más y sé que soy feliz, pero cada tanto necesito descargarme y entonces escribo (siete párrafos, siete), amo escribir, y después sí, soy feliz. Desconexión programada en 3, 2, 1.

(2010)






12 de enero de 2010

▪ Thoughts Run Together

  
  
ENCHAÎNEMENT I
 
J’aime cette chanson, toi aussi, je sais, tu me regardes, je chante, tu souris, je suis heureux, je respire l’air que tu m’envoies, j’ai chaud, je découvre la vérité, ce n’est pas vrai, tu n’es pas ici avec moi, je deviens fou, sans remède, je te déteste, mes cafouillages, j’ai envie de te voir, je chante ce que je sens, tu respires, tu souris, j’écris et je te regarde, mais tu n’es pas ici et c’est mon coeur qui bat, et tu me manques, et tu t’ennuies de moi, sur l’herbe, seule, au fond du jardin, et je ne veux qu’être avec toi, voyager, et je te cherche, et tu me cherches, mais je ne te trouve pas, rien de rien, la porte, je cour vers la porte, tu n’es pas ici, l'orage est ici, où, où est-ce que tu te trouves?, tu ris, qu’est-ce que tu penses?, maintenant, au loin, le soleil, un rêve doré, aucune nuage, je respire, j’écoute la valse des monstres et je pense à toi, tes yeux, et je m’oublie d’oublier, personne ne sait que j’ai besoin d’avoir un parapluie blanc quand le ciel est gris parce que tu me manques et je repars à zéro.
 
(2010)
 
 
  

 
 
  

5 de enero de 2010

▪ Summertime = Jasmine



PRO(CE(SOS)) Y MANIFESTACIONES



- Pregunta poco original:
¿Cuál es tu aroma favorito?

(Cara falsa de me-muero-de-intriga.)

- Patrón matemático (irracional) de pensamiento:
jazmines = verano = vacaciones + familia = felicidad = tranquilidad = descanso + silencio = presente detenido

(Las neuronas empiezan a hacer sinapsis. Se producen cortocircuitos entre axones y dendritas. El milagro de la creación.)

- Respuesta mental (semiinconsciente) del escritor:
Mi aroma favorito es el del presente detenido, mientras descanso en silencio, en la tranquilidad de mi casa, con mi familia, en pleno verano, feliz, disfrutando de mis vacaciones, rodeado de jazmines florecidos por todas partes.

(Abre la boca. La cierra. Se da cuenta de dónde está y de quién le hizo la pregunta. Suena una alarma. Bajan las barreras.)

- Respuesta verbalizada:
El de los jazmines.

(Cara honesta de ah-bueno-está-bien.)

- Respuesta olvidada.


(2009)