"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"

9 de noviembre de 2010

▪ Diagnosed with Gossiping Disorder

    
   
DOÑA POCHA VA AL MÉDICO
  
Su turno era a las 3, pero a las 2:45 ya está en la sala de espera, bien arreglada, revista en mano para pasar el tiempo. Claro que el tiempo pasa, pero no tanto gracias a la revista. La hojea, sí. Pero no la lee. Sus sentidos están atentos a otras cosas. Doña Pocha lo reconoce: es un poco chusma. Lo mejor de ir al médico es sentarse ahí y escuchar los chismes del barrio. Y, por qué no, colaborar con la sagrada tarea de difundirlos. Por eso, cuando se sienta Carmen al lado, no termina de preguntarle cómo está, que ya le suelta que Marita, la hija de Matilde, se va a casar. Y claro, le agrega que a ella nunca le cayó bien ese muchachito con el que anda Marita. “Muy misterioso, ¿no te parece?” le dice doña Pocha. “A Pancho tampoco le gusta. No sabemos nada de su familia y, por cómo anda siempre vestido, no debe tener muchas aspiraciones”. Carmen asiente pronunciadamente y agrega que, de todos modos, no cree que se concrete el casamiento. Y si se llega a hacer, pone las manos en el fuego de que va a fracasar. “El muchacho no la quiere, se nota a la legua”, concluye. “Pobre Marita”, dice doña Pocha, mientras sigue pasando las hojas de la revista y se detiene en el horóscopo. “No entiendo por qué se casan. ¿No estará… embarazada?”, se atreve a susurrar Carmen y, por unos segundos, reina el silencio en la sala de espera. Se abre la puerta del consultorio y sale el señor Ramírez, con los resultados de sus análisis en la mano. Entra una señora coqueta, no sin antes decirle algo al oído a su compañera, la cual le responde “sí, sí, andá tranquila que después te cuento”. Carmen no aguanta más la ansiedad. “¿Ese es el horóscopo?”, le pregunta a doña Pocha. “A ver, fijate. Es de géminis ella”. Y doña Pocha lee: “Amor: período de inestabilidad. No confiar ciegamente en su pareja o podrá arrepentirse. Sorpresa: una nueva vida empieza a manifestarse”. Se miran atónitas. “¡Yo te lo dije!”, espamenta Carmen. “Una nueva vida… Un bebé”, y todos en la sala ya no pueden despegar sus ojos ni oídos de ellas. “Pobre Marita”, repite doña Pocha. “No le va a ir bien con ese muchacho”, agrega mientras cierra la revista, olvidándose de Pancho y de que ella también es de géminis.
   
(2010)
   
   
    
    
 
    

1 de noviembre de 2010

▪ Facing the End

 

CUENTA REGRESIVA

Ay, ay, ay… Una semana más y todo sucumbe. Parece que no, pero todo llega, tarde o temprano. Últimos cinco días de madrugar exageradamente y viajar y tener clases. Y no, no pareciera que fuera la última semana. A esta altura tendríamos que estar super relajados, como en otros años. Pero no, quedan muchas cosas por hacer y terminar y entregar. Pero estamos muy contentos y se nota. Hay que disfrutar del final. Se termina un ciclo. Bueno, todavía faltan los finales, pero nadie puede ignorar que ahora cambia todo. No vamos a compartir más las clases diarias por la mañana. Empezaremos a trabajar. Cada uno hará la suya, por más de que sigamos en contacto. En fin, sin dudas se termina un ciclo. Y en retrospectiva, uno puede darse cuenta de todo lo que caminó y aprendió y creció en estos cuatro años. Y ahí están, todos esos lindos recuerdos que uno se lleva, todos esos momentos compartidos, todas las risas, las locuras… Porque, claro, no se puede estudiar traductorado y pretender conservar la cordura al recibirse. Ya organizamos un brunch para el viernes en el pasillo y hay una consigna: llevar sí o sí un sombrero loco. Piantados a más no poder, pero felices. Y traductores, al fin.

(2010)






26 de octubre de 2010

▪ Drunk with Poetry



Il faut être toujours ivre. Tout est là: c'est l'unique question. Pour ne pas sentir l'horrible fardeau du temps qui brise vos épaules et vous penche vers la terre, il faut vous enivrer sans trêve. Mais de quoi? De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise. Mais enivrez-vous. Et si quelquefois, sur les marches d'un palais, sur l'herbe verte d'un fossé, dans la solitude morne de votre chambre, vous vous réveillez, l'ivresse déjà diminuée ou disparue, demandez au vent, à la vague, à l'étoile, à l'oiseau, à l'horloge, à tout ce qui fuit, à tout ce qui gémit, à tout ce qui roule, à tout ce qui chante, à tout ce qui parle, demandez quelle heure il est; et le vent, la vague, l'étoile, l'oiseau, l'horloge, vous répondront: "Il est l'heure de s'enivrer!" Pour n'être pas les esclaves martyrisés du temps, enivrez-vous, enivrez-vous sans cesse! De vin, de poésie ou de vertu, à votre guise.

Charles Baudelaire





Hay que estar siempre ebrio. Eso es todo; es lo único que importa. Hay que embriagarse para no sentir la horrible carga del tiempo sobre los hombros, que nos vence y nos aplasta contra la tierra. Hay que embriagarse sin tregua. ¿Pero con qué? Con vino, con poesía o con virtud, como prefieran. Pero embriáguense. Y si alguna vez, en las escalinatas de un palacio, sobre el césped verde de un parque o en la soledad taciturna del cuarto, se despiertan y descubren que la embriaguez ha disminuido o desaparecido, pregunten al viento, a las olas, a las estrellas, a las aves, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregunten qué hora es; y el viento, las olas, las estrellas, las aves y el reloj responderán: "¡Es hora de embriagarse!” Para no ser esclavos martirizados del tiempo, embriáguense, ¡vivan embriagados! Con vino, con poesía o con virtud, como prefieran.

(Adaptación propia al español)



18 de octubre de 2010

▪ Who we Really are



JUST SAY LOVE

We all have the same problem: loneliness. We are not really alone, of course, but most of the time we forget that. Every now and then, though, something or someone comes along and reminds us. That’s attraction. The problem occurs when that attraction is misunderstood. It takes on a power it doesn’t deserve and we spend our lives trying to kill the symptoms of loneliness, not the desease. Plato has a lot to say on this. Not the least of which is that most of the world’s problem could be solved if we could just remember we are more than body. We are soul. Remember that our desires are just a longing to feel the connection we already have, but have forgotten. I think what he and other great philosophers are trying to say is that our real purpose in life is to remind each other, by example, of who we really are.




 

10 de octubre de 2010

▪ Once Upon a Dream



LOS LINGÜISTAS DEBEN SOÑAR (MÁS O MENOS) ASÍ

Mi inconsciente me hace soñar que llevo a cabo un proyecto de investigación (y sé muy bien por qué). Voy por las escuelas investigando y recopilando datos sobre el uso de otros idiomas. Estoy con alguien más, pero no sé quién es (en el sueño); sólo sé que me acompaña en la investigación. Una voz en off va explicando todo en un registro académico y yo tomo nota. Y es así como nos encontramos ante el surgimiento de una nueva lengua. El inglés no sólo se utiliza dentro del aula, sino fuera también. Los jóvenes lo usan para comercializar drogas. (Contact language? Pidgin? Creole?) Yo tomo nota y pienso: claro, el inglés que utilizan es pobre, rudimentario, lo usan como pueden, a su manera, se deforma o, mejor dicho, adquiere su propia forma y, con el paso del tiempo, voilà: un nuevo idioma.

(2010)




30 de septiembre de 2010

▪ Translators Have Rights, too

   
   
DERECHO DEL TRADUCTOR* A DISPONER DE TIEMPO
   
Todo traductor tiene derecho a contar con el tiempo que estime necesario para realizar una buena traducción. Ese espacio temporal resulta indispensable, pero no siempre es valorado por quienes no son traductores y desconocen los mecanismos de la transferencia lingüística y sociocultural.
  
Por favor, imagine usted por un instante que es abogado o diariero o físicoculturista (da igual). No obstante, se le solicita que opere de inmediato a un paciente que sufre de peritonitis aguda. Le dicen que es una urgencia. ¿Podría usted hacerlo? ¿No cree que necesitaría un poco de tiempo para aprender a operar? ¿O para entender de qué le están hablando y cómo se debe proceder?
   
Algo similar le sucede al traductor, ya que le puede tocar traducir sobre cualquier tema, no sólo sobre aquellos que domina, como por ejemplo, la obligatoriedad del uso de la coma por orden envolvente. No, hoy traducís sobre calentadores de fluidos térmicos y mañana sobre cepas de algas y pasado te encargan una sentencia definitiva de divorcio vincular.
   
Por este motivo es de suma importancia contar con tiempo. Tiempo para leer, investigar, descrubrir, aprender, sorprenderse… Desde el momento en que recibe el texto original, el traductor debe convertirse en astrónomo, nutricionista, contador, escribano, cocinero o, en síntesis, debe adoptar la profesión del escritor del texto original, o al menos su estilo, la forma de expresarse, la terminología que utiliza y, claro está, debe adquirir algunos conocimientos sobre el tema en cuestión. Por ejemplo, normalmente no es posible hacer una buena traducción de un texto sobre hipertensión sistólica aislada si se desconoce qué son los receptores de angiotensina.
   
Por último, podemos afirmar que los traductores se asemejan a los actores, sólo que en vez de expresarse con todo el cuerpo para representar distintos personajes, lo hacen sólo mediante la palabra. Algunos dirán que la tarea es más sencilla, porque se limita sólo a un aspecto: el conjunto de letras amontonadas en un papel. Otros dirán que la tarea es más compleja, porque en definitiva el objetivo es el mismo, encarnar un personaje, pero se cuenta con menos medios y herramientas, por lo cual la precisión y (a su vez) la flexibilidad de las palabras es crucial. En fin, dejando de lado las cuestiones subjetivas y valorativas entre ambos casos, la meta es siempre que la representación artística sea creíble. Pero para que ese personaje que hay que interpretar logre ser creíbe, necesariamente se debe disponer de tiempo, mucho tiempo.
    
(2009)
   
*Feliz día del traductor a todos mis colegas.
  
   
   
San Jerónimo
  
 
  

26 de septiembre de 2010

▪ Understanding is Time-bound



SOBRE GUSTOS… YO ESCRIBO

Hoy me di cuenta de algo que me inquietó un poco: si yo me hubiese encontrado con este blog cinco años atrás, no me hubiera gustado ni un poquito. Y es fuerte que tu yo-presente descubra que a tu yo-pasado no le hubiera gustado tu yo-futuro. Entonces, me pregunté si eso querrá decir que mi futuro va a ser algo que ahora, en el presente, no sea de mi agrado. Pero no, la culpa no la tiene —no la tenemos— ninguno de los tres (tres, como si en realidad no fuéramos millones, incalculables, eternos). Al yo-presente le gusta su yo-presente. Por lo tanto, al yo-futuro le va a gusta su yo-futuro. El problema está en el desfasaje temporal, en la mirada diacrónica. ¿Por qué no me hubiera gustado este calabozo, mi propio calabozo, tiempo atrás? Porque yo era otro y no me hubiera entendido. Porque con el paso del tiempo crecí, maduré, aprendí, sentí, razoné. Cambié tanto, incluso aunque siempre haya transitado el mismo camino y haya tenido la misma meta. Pero cinco años atrás me faltaba dar tantos pasos, que estas paredes no hubieran tenido ningún significado para mi yo-pasado. Y al entender eso, la inquietud original pasó a ser un lindo descubrimiento. Es lógico, pensé. A mi yo-presente no le va a gustar nunca mi yo-futuro, porque sencillamente no puede comprenderlo. La comprensión está atada a un instante fugaz de nuestra vida. Y no me refiero solamente a que, por ejemplo, algunas paredes están escritas en francés y cinco años atrás yo no entendía ni una sola palabra de ese idioma. O a que mi yo-presente lee los muros de este calabozo y distingue en las letras a Woolf o a Hesse, lo cual no hubiera podido hacer jamás mi yo-pasado. En parte sí, es cierto, eso influye. Pero lo que planteo va más allá de las limitaciones cognitivas. Me refiero a vivir y todo lo que esas cinco letras implican. Uno cambia por el solo hecho de existir. Cambia tanto y tan constantemente que no se da cuenta. Y cada cosa que vemos, hacemos, escuchamos, sentimos o pensamos nos transforma. Y escribir es algo tan personal, tan propio, que ¿cómo pueden gustarles nuestras producciones a otros? Es algo que sale de nuestro interior. Es revelar implícitamente nuestra esencia. Al escribir nos exponemos. Abiertamente. (Qué horror, dice mi yo-pasado; oraciones tan cortas, hasta de una sola palabra. No te preocupes, dice mi yo-presente; ya leerás a Hemingway y te apasionará.) Al escribir, construimos algo a partir de nosotros mismos: de lo que somos y de lo que no somos. Es imposible no estar presentes en todas y cada una de las letras que escribimos, incluso en la ficción. Y desde afuera pueden decir qué lindo, me encanta. O qué asco, no me gusta, es basura. (Como este texto, dice mi yo-pasado, que ni siquiera está dividido en párrafos. Es que la mente tampoco está dividida en párrafos, contesta mi yo-presente, y yo pienso así, caótico, y vos también, pero todavía no leiste a Joyce y te empecinás con las estructuras prolijas y el orden.) Ambas posibilidades, el gusto y el disgusto textual, lo sublime y lo asqueroso, conviven y están latentes en todos. Entonces, cada vez que alguien dice que le gusta lo que escribo se produce un verdadero milagro. Porque se da una conexión extraña, incalculable, que parece simple a primera vista, pero buscar su origen puede ser un gran desafío. Se da un entendimiento propio a partir de lo ajeno. Un reflejo humano que desintegra de inmediato toda instancia de temporalidad. Un eclipse. Una conjunción de planetas. Y quizás el otro no leyó a Hawthorne, pero igualmente entiende lo que escribo (no hablo del significado denotativo, sino del connotativo e icónico), porque vivió algo que yo no viví. O porque vivió lo mismo que Hawthorne y así llega a la misma meta, aunque por otro camino. Entonces, las redes del entendimiento se entrecruzan y forman un tejido interminable y las posibilidades de conexión son infinitamente diversas. Y la conclusión final es también inquietante: ¿cuánto me disgustará ahora mi yo-futuro? Mi yo-presente no lo sabe ni tiene forma de saberlo, pero espera que la respuesta sea mucho y que mi yo-futuro le parezca el ser más abominable del planeta.

(2010)



22 de septiembre de 2010

▪ New Season



SPRING IS BACK

And so she opened the window and smiled, for she knew spring had come. I am not alone anymore, she says. There are flowers everywhere I look. It is the end of the cold weather, at last. Remnants of a bad memory. This is the beginning of new times. The victory of nature. Oh, how nice! The sun is warmer. Days are now longer. Birds singing everywhere. Infinite cloudless skies above. The green slowly invades the town and trees breathe once again. Life is back, unlocked, unchained, sparking in the eyes of every creature… All of a suden, it all seems to start growing fast in all directions and you just can’t stop it. You grow as well. Some sort of new energy takes over. A new spirit. New paths to walk. New ways of walking. Indeed, people walk differently if you look close enough. The impossibility of things becomes an old myth and everything just happens, everything takes place naturally, as if moved by some sort of unkonwn powerful force. Once again one feels like going for a walk, lying on the grass, staring at the sky, smiling for no apparent reason. It just feels right. Time seems to unfold in a different fashion, unobtrusively, in silence, unnoticed. Everything seems possible. Everything makes sense. Everything fits perfectly. Nothing blocks your way. It is just you and the sun. Oh, she thinks while staring at the sky, all windows (and all hearts) need to be opened. All curtains (and all fears) need to be drawn aside to let the light in. For sping has come at last.

(2010)






20 de septiembre de 2010

▪ Things are Going Well



EN CAMINO


Como sé que algunos me están esperando, vengo a reportarme. Las cosas van bien. De a poco todo va saliendo. El sol ayuda muchísimo. Y si se nubla y algo no quiere salir, no importa. Ya saldrá. Eso y el sol. O no, no saldrá nunca. Eso. Y de todos modos va a estar bien. Más que bien. Ahora estamos en Inglés en los Medios. La profe nos dejó repasar un ratito para el colosal parcial que tenemos hoy: Traducción de Derecho Privado II. Qué feito. Qué miedo. Igualmente el glosario está cocinado. Llevó su tiempo. Un fin de semana ajetreado. Maratón de glosarios. Non-stop. Pero ya está. Y nos va a ir bien. Habían pronosticado lluvia para hoy y no, no llueve. Y mañana es feriado. ¡Qué respiro! Y la primavera. Los parciales y demás obligaciones siguen, pero uno puede organizarse un poco más. Y en el medio pasan muchas cosas. Algunas difíciles de explicar. Pero nada cambia mi forma de pensar. Sé que todo va a estar bien. Eso sí, van a tener que seguir aguardando. Unas semanas más y esto empieza a terminar. Yo igual los leo. De a ratitos… Espero que estén bien. Los dejo, me voy a traducir estados contables y contratos. ¡Hasta pronto!

(2010)



5 de septiembre de 2010

▪ The Line is Busy, Try Again Later



OCUPADO


Ay, el tiempo. Se ve que el odio es mutuo. Hace varios días que no lo veo por acá y sospecho que ya me abandonó. Irónico, ¿no? Hace tiempo que no veo al tiempo. Y acá estoy, escribiendo estas paredes, cuando debería estar escribiendo otras cosas. No pensé que el último cuatrimestre de mi carrera me fuera a ahogar tanto. Me gustaría poder disfrutarlo más, porque es el último. Pero en una semana ya vienen rodando los siete parciales y todavía no actualicé los glosarios. Ni sé cuándo lo voy a hacer. Si todavía tengo que terminar de traducir el contrato de licencia, una sentencia judicial y una apelación rechazada, entre otras cosas. Y ya mismo tengo que ponerme a escribir un paper sobre computer-mediated communication. Preparar memorias y contramemorias para defender al Imperio Zunino en un caso simulado. Terminar de una vez las benditas pasantías. Definir urgentemente el proyecto de investigación para Canadá. Elegir el texto que traduciré para mi tesina y empezar a trabajar en él. Elegir el tutor. Muchos tormentos, sí. ¿Algún deseo? Wake me up when September ends. Y no me quejaría de todo esto si los días fueran más largos, si tuviera que viajar menos o si con dormir una hora me bastara. Pero me quejo. Me quejo (y me odio por eso) y me cambio de mano la pulsera y sigo con mis cosas. Por esto mismo me ausentaré de mi calabozo indefinidamente. Volveré cuando baje la marea, lo prometo. De todos modos, como ya dije una vez, les dejo mis paredes escritas para cuando me extrañen (¿?). Hasta luego.

(2010)






27 de agosto de 2010

▪ Random Thinking about Oneself



PENSAMIENTOS AL AZAR: De la esencia del calabozo


Los calabozos de aire te atrapan para liberarte. Son perversos. Atrapan tu cuerpo y liberan tu mente. Leés y leés y te atan físicamente y, a cambio de eso, te desatan el espíritu. Y leés y crecés y ascendés. Pero no salís de la prisión. Jamás.

[…]

Y no se asombren si mis textos cambian y un día buscan algo que escribí hace mucho y ya no está o está cambiado y en vez de hablar del otoño habla del verano o en vez de hacerte reír te hace pensar. Porque ya lo decía Borges: todos los textos son borradores y el concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio.

[…]

Leeme mientras llueve. Leeme tomando mate. Leeme en voz baja. Leeme cuando no tengas nada que hacer. Leeme en piyama. Leeme antes o después de ver una peli. Leeme a oscuras. Leeme sin miedo. Leeme con ganas. Leeme antes de acostarte. Leeme de a poco. Leeme mientras el cielo se oscurece. Leeme mientras truena. Leeme cada tanto. Leeme a escondidas. Leeme como quieras.

[…]

Es un calabozo, sí, una prisión de la que no hay salida. No obstante, no tiene límites. Lo sé, un calabozo sin límites es un oxímoron. Pero no tiene límite porque es de aire. Y el aire es un gas. Y los gases se expanden con facilidad; tienden a ocupar todo el volumen del recipiente en el que se encuentran. Así es la literatura. Así es este calabozo. ¿Hasta donde llega? Hasta donde vos quieras y no quieras que llegue (y un poquito más allá también).

[…]

Por si alguien aún malinterpreta la esencia del calabozo, cabe aclarar que el aire se renueva. Las ventanas están abiertas. No tendría sentido ni sería saludable respirar un aire viciado. El calabozo es aire fresco, nuevo, vitalizante. La puerta está cerrada, sí, pero las ventanas están abiertas. De par en par.

(2010)





23 de agosto de 2010

▪ Living a Song



Me desperté a eso de las 5 am, no por voluntad propia, claro, sino porque la universidad y la distancia así lo requieren. Fui derecho al baño y cuando terminaba de lavarme la cara, ahí no más, parado frente al espejo, todavía dormido, se me dio por ponerme a cantar bajito. God knows why. Pero minutos más tarde me puse a pensar. Qué raro. Una canción que no escuchaba hacía siglos. Así, de la nada, en mi boca. Entredormido. Casi involuntariamente. “Por algo será”, concluí al salir de la ducha.

Send someone to love me / I need to rest in arms / Keep me safe from harm / In pouring rain / Give me endless summer / Lord, I fear the cold / Feel I’m getting old / Before my time / As my soul heals the shame / I will grow through this pain / Lord, I’m doing all I can / To be a better man

(I know some have fallen / On stony ground / But love is all around)

(2010)






19 de agosto de 2010

▪ Until I See you Again



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ:
Fin de la existencia visible

Hoy, 5 de enero, salió de la clínica y la fuimos a visitar a la casa. Ya está bien, parece. Pero había un cartel pegado en la pared de la cocina que decía “To Ruben and Estela, happy wedding anniversary and for 34 more”. Lo leí y sonreí de inmediato. Y después pensé. ¡Los años que debe de tener eso! No sé cuál de todos los sobrinitos lo habrá escrito, pero ciertamente no tenía forma de saber que eso no iba a pasar, que su deseo no se cumpliría, que muy pronto él la iba a dejar solita (nos iba a dejar a todos; me iba a dejar a mí, mi padrino). Y yo me pregunto por qué a veces será tan injusta la muerte, aunque no le tengo miedo y la respeto. Y siempre me termino convenciendo de que en realidad es justa, es un regalo (del lado de allá). Pero los años pasan (del lado de acá) y ella sigue con ese cartelito colgado en la pared de la cocina, ¡y vos la ves y está tan flaquita, tan chiquita!, y también tiene unas caricaturas de él sostenidas por imanes en la heladera (pero él ya no está), y fotos en el centro de la mesa de cuando él era joven (pero él ya no está), ¡y claro que siempre nos habla de él! y hasta el médico actual de ella lleva el mismo nombre y apellido: Rubén Burgos. Eso es lo que yo llamo una coincidencia catastrófica, un juego macabro del destino, un verdadero reencuentro ficticio. Pero presiento que ese tipo de coincidencias son las que la hacen feliz y aún hoy le dan aliento.

Hoy, 7 de julio, es su cumpleaños. Le mandamos un regalo con una notita, pero no pudimos ir a verla. Porque se agita mucho, hasta hablando por teléfono, y no queremos hacerle mal. Hace poquito se desvaneció y se despertó en el hospital. Y sin embargo, esas ganas de pelearla, esa fortaleza de espíritu, esa renuncia indeclinable a bajar los brazos... Esa fuerza inigualable, tan opuesta a la mera fuerza física. Es admirable, realmente. Pero algo me dice que las coincidencias ya no le sirven. Algo me dice que las fotos, las caricaturas, los recuerdos… ya no le bastan nunca le bastaron. Algo me dice que, en este preciso momento, se está librando una batalla campal entre el lado de acá y el lado de allá.

Hoy, 19 de agosto, se terminó todo. Me enteré en el colectivo a la una y pico, volviendo de la facultad. Me llamó mi mamá y me contó. Es increible como en un abrir y cerrar de ojos la realidad cambia abruptamente y los demás no lo notan, siguen con lo suyo como si nada, no se dan cuenta de que hay algo que falta, algo que ya no está. Pero claro, el colectivo no se detuvo por una llamada telefónica y yo, en vano, intenté concentrarme nuevamente en mi lectura de Grice y su cooperative principle. Y más tarde, ahora, en el entierro, donde confluyen por última vez el lado de acá y el lado de allá, mamá dice con tristeza que se le están yendo todas las amigas y yo la abrazo, la contengo, porque no quiero que llore mientras el viento nos ruge al oído y el sol empieza a caer.

(2010)





 

17 de agosto de 2010

▪ Blue and Green | Azul y verde



GREEN

The pointed fingers of glass hang downwards. The light slides down the glass, and drops a pool of green. All day long the ten fingers of the lustre drop green upon the marble. The feathers of parakeets—their harsh cries—sharp blades of palm trees—green, too; green needles glittering in the sun. But the hard glass drips on to the marble; the pools hover above the desert sand; the camels lurch through them; the pools settle on the marble; rushes edge them; weeds clog them; here and there a white blossom; the frog flops over; at night the stars are set there unbroken. Evening comes, and the shadow sweeps the green over the mantlepiece; the ruffled surface of ocean. No ships come; the aimless waves sway beneath the empty sky. It's night; the needles drip blots of blue. The green's out.


BLUE

The snub-nosed monster rises to the surface and spouts through his blunt nostrils two columns of water, which, fiery-white in the centre, spray off into a fringe of blue beads. Strokes of blue line the black tarpaulin of his hide. Slushing the water through mouth and nostrils he sinks, heavy with water, and the blue closes over him dowsing the polished pebbles of his eyes. Thrown upon the beach he lies, blunt, obtuse, shedding dry blue scales. Their metallic blue stains the rusty iron on the beach. Blue are the ribs of the wrecked rowing boat. A wave rolls beneath the blue bells. But the cathedral's different, cold, incense laden, faint blue with the veils of madonnas.

Virginia Woolf








VERDE

Los dedos puntiagudos de vidrio cuelgan hacia abajo. La luz se desliza por el vidrio y proyecta un charco de color verde. Durante todo el día, los diez dedos de la araña proyectan el verde sobre el mármol. Las plumas de los pericos, su chillar agudo, las cuchillas filosas de las palmeras, también verdes; agujas verdes que brillan al sol. Pero el vidrio sólido gotea sobre el mármol; los charcos quedan suspendidos sobre la arena del desierto; los camellos los atraviesan con dificultad; los charcos se asientan sobre el mármol; los juncos los bordean; la maleza los obstruye; por aquí y por allá una flor blanca; la rana cae de costado; en la noche las estrellas están allí intactas. Llega el atardecer y la sombra barre el verde del mármol; la superficie revuelta del océano. No llega ningún barco; las olas se mueven sin rumbo bajo el cielo desolado. Ya es de noche; de las agujas gotean manchas azules. El verde se ha ido.


AZUL

El monstruo de nariz respingada sale a la superficie y expulsa a través de sus finos orificios nasales dos columnas de agua de un blanco encendido en el centro, las cuales se pulverizan y forman una cortina de cuentas azules. Pinceladas azules cubren su piel negra de hule. Expulsando el agua a través de la boca y los orificios nasales, se hunde, pesado y lleno de agua, y el azul lo cubre y hace que se sumerjan los guijarros pulidos de sus ojos. Tirado sobre la playa yace, redondeado, obtuso, desprendiendo escamas secas y azules. El azul metálico de las escamas mancha el hierro oxidado de la playa. Azules son las maderas del bote naufragado. Una ola se mueve bajo las campanas azules. Pero la catedral es otra, fría, llena de incienso, de un azul pálido con los velos de las madonnas.

(Traducción propia)

14 de agosto de 2010

▪ Sea of Metaphors



PATOLOGÍA: Miedo a las metáforas

Inexplicable es el miedo que tiene a las metáforas y, sin embargo, vive rodeado de ellas. Miedo, mucho miedo, terror, porque necesita palpar la realidad constantemente y, sin embargo… Él no camina la ciudad, la nada. La ciudad es un océano. Las personas, sirenas y peces. Y él les tiene miedo. Un diálogo consiste en un intercambio de burbujas y aleteos, para él incomprensibles. En las calles no es posible caminar ni correr, sólo flotar. La fuerza de gravedad no existe más que en los cuentos, en los mitos. El bullicio del caudaloso tránsito fluye silencioso y húmedo, sin prisa. Los sonidos viajan despacio; apenas llegan débiles y amortiguados a sus oídos. Los árboles respiran agua y se reducen a corales, pulmones subacuáticos. No hay cielo, ni nubes, ni viento, lo cual es terrible. El sol no llega a sus ojos. Y él tiene miedo de ahogarse. Miedo de perderse en las profundidades y no volver a ver la luz. Pero allá, precisamente en el fondo, entre las rocas y las algas pegajosas, está escondido el tesoro, la verdad última, el secreto de la felicidad, el sentido de la vida. Y él lo busca en la inmensa ciudad-océano. Aunque, claro, para poder encontrar ese tesoro, primero tiene que perder su miedo a las metáforas.

(2010)





10 de agosto de 2010

▪ Somewhere Out There



CHAPITRE VII


—Si quelqu'un aime une fleur qui n'existe qu'à un exemplaire dans les millions et les millions d'étoiles, ça suffit pour qu'il soit heureux quand il les regarde. Il se dit: "Ma fleur est là quelque part..." Mais si le mouton mange la fleur, c'est pour lui comme si, brusquement, toutes les étoiles s'éteignaient! Et ce n'est pas important ça!

Il ne put rien dire de plus. Il éclata brusquement en sanglots. La nuit était tombée. (…) Je ne savais pas trop quoi dire. Je me sentais très maladroit. Je ne savais comment l'atteindre, où le rejoindre... C'est tellement mystérieux, le pays des larmes.


Le Petit Prince, Antoine de Saint-Exupéry




Où est-ce que ma fleur se trouve? Dans quelle étoile?



8 de agosto de 2010

▪ Linguistic Chaos II



LA TORTUGA

Salí a caminar porque me sentía solo y el tedio me abrumaba. Afuera el sol resplandecía. Las nubes también pero más oscuros. Llegué al parque y me llené los bronquios de aire pura. Los ojos de los árboles se movían a impulso de una brisa fresca y delicado que hacía tintinear además los esqueletos de algunos insectos muertas contra fragmentos de botellas rotos. Me acerqué al lago y vi que una tortuga trataba de avanzar por el barro pugnando por llegar hasta el agua. No la dejé. Su caparazón era duro y su semblante inteligente y serena. Me la llevé para casa, a fin de paliar mi soledad. Cuando llegamos la puse en la bañera y me fui a buscar en la biblioteca un libro de cuentas para leerle. Ella escuchó atento, interrumpiéndome de vez en cuando para pedirme que repitiera alguna frase que le hubiese parecido especialmente hermoso. Luego me dio a entender que tenía hombre y ya me fui nuevamente al lago a buscar alga que le resultara apetecible. Recogí pasto y una planta de ojos verdes oscuras. También junté algún hormiga, por si acaso. De nuevo en casa, fui a llevar las cosas al baño, pero el tortuga no estaba allí. Lo busqué por todas partes, en el ropero, la refrigeradora, entre los sábanos, alfombras, vajillo, estantes, pero no hubo casa, no lo encontré. Entonces me vinieron deseos de ir al baño y los hice, pero cuando tirábamos la cadena comprobaste que el inodoro estaba tapada. Se les ocurrió entonces que the tortuga podía haberse metida allí. ¿Cómo rescatarlos? Salí de casa y caminé hasta encontrar una alcantarilla. Levantéi la tapa y me metisteis ahí. No habían luces. Caminéi. Los pies se me mojarán. Una rata morderói. Yo seguéi. "¡Tortuguéi, tortuguéi!", gritéi. Nodie contestoy. Avancex. Olor del agua no ser como la del lago. "¡Tortugúy, vini morf papit!", insistiti. Ningún resultoti. Expedición fútil.

Salí del cantarillo y en casa me limpí y me preparó cafés. Lo tomés a sorbo corta, mirondo televicián. En sópito ¿qué vemos in pantalla? Tortugot. "¿Cómo foi a parar alá?", le preguntete. Y ella dijome ofri con dichosa contestaçao: "No por Allah: Budapest. Corolarius mediambienst cardinal e input fosforest". A la que je la contesté "bon, but mut canalis et adeus, Manuelita".

"¡Nai, nai!", dictio tort, "eu program mostaza interesting".


"Demostric", pidulare.


Tons turtug bailó, candó, concertare, crobacía y magiares, asta que yo poli me zzz.


Leo Maslíah