"Caelum non animum mutant qui trans mare currunt"

26 de diciembre de 2013

▪ The Limits of our Being



HIPÓTESIS: la imposibilidad de ser todo

Hay una angustia que surge de la imposibilidad de vivir todas nuestras vidas. Quiero decir, uno mira la película Mr. Nobody y siente angustia. No es algo nuevo este planteo de que a cada instante vamos forjando nuestro camino, vamos marcando el sentido (en todo sentido) de nuestra vida. Y claro, por supuesto que sí, todas las decisiones que tomamos están bien. Somos lo que tenemos que ser porque somos lo que somos. Lo que decidamos va a estar siempre bien. Somos todo lo que decidimos ser y hacer, a cada instante. Eso se entiende bastante fácil, pero se complica cuando agregamos un índice de polaridad negativa. Porque también somos todo lo que decidimos no ser y no hacer, pero no somos ni podemos ser todo lo que no decidimos ser o hacer. Es decir, si decido no ser astronauta, eso seré: una persona que no es astronauta. Pero si no decido nada con respecto a ser director de cine, presidente de una compañía o profesor de gimnasia, entonces todo eso queda ahí, flotando en el espacio de las posibilidades. No digo ni sí ni no, no decido. Dicho de otro modo, en la vida vamos tomando decisiones todo el tiempo y eso va marcando lo que somos y lo que no somos, pero hay muchas otras cuestiones que no decidimos y ahí, en todas esas decisiones no tomadas, hay una potencialidad de vida comprimida, reprimida, oprimida. Por eso digo que ser todo es imposible. Y ahí es cuando brota la angustia. Tratemos de verlo desde un punto de vista más concreto y puntual. Dejemos de lado aquellos casos en los que no tomamos ninguna decisión y entonces todo queda atascado en esa posibilidad eterna e inalcanzable. Concentrémonos solamente en aquellos casos en que decidimos algo, ya sea actuar o no actuar. Lo que quiero decir es que al tomar una decisión determinada, siempre hay por lo menos otra decisión que no vamos a poder tomar nunca: la contraria. La vieja noción de "valor", de que algo es todo aquello que lo demás no es. Por ejemplo, si mi amigo de la infancia elige estudiar medicina al terminar la secundaria y elige no estudiar otra carrera, ya no podrá nunca más elegir estudiar ingeniería informática al terminar la secundaria, con todos los cambios que eso conllevaría para su vida. Y entonces, brota la angustia. Si años después elige dejar para siempre la carrera de medicina y empezar ingeniería informática, ya no podrá recibirse de médico. Y entonces, brota la angustia. Cada vez que decidimos hacer algo, estamos descartando la opción de no hacer eso mismo. Y a la inversa, al decidir no hacer algo, descartamos la opción de hacerlo. No puedo decidir abrir y no abrir la puerta. Es una opción o la otra. La abro o la dejo cerrada. Y con cada decisión que tomamos, nos estamos perdiendo de esa otra vida que eclosionaría de repente ante la decisión contraria. Es un camino o el otro. Y entonces, brota la angustia. Y es terrible pensar que esto se desencadena constantemente, con todas y cada una de las decisiones que tomamos, hasta la más pequeña. ¿Dormir la siesta? ¿Sí o no? ¿Sí? Bueno, preparate entonces para no atender esa llamada laboral que iba a cambiar por completo el curso de tu vida. O preparate para no conocer a esa persona con la que te ibas a cruzar en la esquina si salías a comprar lo que te había pedido tu vieja. O preparate para evitar la muerte, que te esperaba a diez cuadras, de camino a la facu. Y todo eso está ahí, latente, al preguntarnos "sencillamente" si dormimos o no la siesta. Entonces, es lógico sentir angustia cuando nos planteamos todo este delirio en algún punto de nuestra(s) vida(s). Si tenemos suerte y la maduración suficiente, sabemos que está bien que las cosas sean como son, y eso nos tranquiliza. Sabemos que es bueno y saludable que nuestras dimensiones tengan un límite y no nos permitan abarcar una multiplicidad de planos. Que seamos en función de nuestra capacidad. Pero en algún punto no podemos evitar tomar conciencia de esa potencialidad negada, de esa infinidad de experiencias que jamás podremos vivir por culpa de nuestros límites, de ese mundo que se nos escurre a cada instante, de la imposibilidad de ser todo, de concretizar hipótesis, y es ahí cuando brota la angustia.

(2013)


11 de octubre de 2013

▪ Looking for Living



EL QUE BUSCA

El que busca, el qué busca. ¿Él qué busca?

Dicen que el que busca, encuentra. Pero el punto es que, una vez realizado el hallazgo, se sigue buscando. Aparentemente hay una búsqueda constante e irremediable, que nunca llega a su fin. O mejor dicho, hay muchas búsquedas, pero siempre hay al menos una. El estado de búsqueda es permanente. ¿Quién puede no buscar nada? Hay algo ahí, pendiente, adelante, que no sabemos dónde está y hay que buscarlo, hay que encontrarlo. Pero nunca terminamos de encontrar todo. Siempre estamos buscando algo más. Va pasando el tiempo y vamos buscando. Distintas cosas, personas, a veces lo mismo, a veces uno mismo, una y otra vez, no importa. Porque cuando se encuentra, se pierde. Cuando por fin, entonces. Algo nuevo por buscar. Buscar, encontrar y perder. El ciclo es constante. Dicen que el que busca, encuentra. Pero nadie dice que el que encuentra, pierde. The art of losing isn't hard to master, decía ya Elizabeth Bishop. La pérdida como arte, como acto cotidiano y como habilidad perfeccionable. Perdemos y nos perdemos en todo momento, al mismo tiempo que buscamos y nos buscamos. Reflexiva y recíprocamente. Yo busco y me busco y te busco. Te busco a vos, libro, lapicera, amor, sueño, país. ¿Dónde los dejé? ¿Dónde están? Y la cantidad de cosas por buscar es infinita en tanto el tiempo es tiempo, en tanto los minutos avanzan, en tanto vamos dejando de ser quienes somos, segundo a segundo. Si nosotros mutamos, lo que buscamos también. La búsqueda no cesa y es en medio de todas las búsquedas, o de esta gran búsqueda, que me pregunto si las historias terminan alguna vez de escribirse. Y creo que no, que las historias se escriben eternamente. Incluso antes y después de todo. Porque las historias se escriben y escribir es buscar y buscar no tiene fin. Las historias y las vidas son búsquedas infinitas. Una vida puede terminar y sin embargo persistir. Una historia puede tener un punto final y sin embargo no estar acabada. Si yo escribo o cuento una historia, incluso si elijo decir absolutamente todo y no guardarme nada, siempre va a ser un relato parcial, va a ser solamente el fragmento que yo encontré, que yo conocí. Y va a quedar siempre algo más por escribir, algo más por buscar. Así es, las historias nunca terminan de escribirse ni de buscarse. Me pregunto, entonces, qué sentido tiene todo si estamos condenados a la búsqueda eterna. Y al no encontrar respuesta (y verme condenado a continuar con la búsqueda), me digo que no, que nada de eso importa, que da igual, que vivir es buscar y buscar es vivir, que yo escribo para buscar, para encontrar, para perder y para seguir buscando. A mí, a vos y a todos.

El que busca, encuentra.
El que busca, pierde.
El que busca, vive.

(2013)


19 de septiembre de 2013

▪ Fearlessly Scared



PATOLOGÍA: Miedo a no tener miedo

La verdad es que se siente un pelotudo. Miles de veces le han preguntado a qué le tiene miedo y no sabe qué responder. La verdad es que no tiene miedo a nada, excepto a no tener miedo. Le aterra la idea de que nada le cause temor, miedo, pánico. Y que lo único que le genere esas sensaciones sea una idea lo hace sentirse un pelotudo. La verdad, entonces, no es que no tenga miedo a nada. Sí hay algo que le da miedo. ¿Pero cómo explicarlo? Imaginate la situación más banal que se te ocurra y agregale la pregunta "che, Facu, ¿a qué le tenés miedo?". Y ahora arreglátelas para responder espontáneamente que lo que te da miedo es no tener miedo y, acto seguido, preguntá por el pronóstico para los próximos días, como si nada. La verdad es que se siente un pelotudo. A simple vista suena paradójico. Suena a encrucijada. Pero la realidad es así. Así de patológica. A veces inventa cosas para salir del paso, que tiene miedo a las serpientes, a los tiburones, a los turistas o a la mayonesa. Lo único que quiere es cambiar de tema cuanto antes, para que no se note que está mintiendo, que tan mal le sale (¿miedo a la mayonesa?), y para no verse obligado a explicar su terror por su ausencia de terror. Bastante loco, ¿no? Parecería hasta desafiar las leyes de la lógica. Si le da miedo que nada le dé miedo, debería despreocuparse porque entonces hay algo que le está dando miedo, con lo cual no debería tener miedo a no tener miedo a nada. Pero al mismo tiempo, si hay algo que le da miedo y por ende se anula su miedo a que no haya nada que le dé miedo, volvemos a la situación original de no tener miedo, que es precisamente lo que le da miedo. ¡Ajá! No hay escapatoria. La verdad es que se siente un pelotudo. Pero ¿qué culpa tiene? Si los miedos uno nunca los elige.

(2013)
 
 

31 de agosto de 2013

▪ Silent Writing

  
  
EL PORQUÉ DE LA PRESUNTA FALTA DE ESCRITURA

A ver, no es que yo me esconda.
Lo que quiero decir es que
lo que quiero decir ya está dicho y por eso no escribo.

Es decir, no hay palabras nuevas que quiera decir y que esté ocultando. Pero eso no quiere decir que ya no pase nada, ni tampoco que pase siempre lo mismo.

A ver, que no escriba no quiere decir que me esconda. Cuando pasa algo, algo distinto al pasado, y me nacen esas ganas de decirlo y de plasmarlo, lo digo, lo empiezo a contar, le empiezo a dar forma. Pero por lo general sucede lejos del papel. Quiero decir, sucede mientras estoy haciendo otras cosas. Cuando estoy frente al papel, no suelen pasar cosas que quiera contar. Ya no. Cuando estoy frente al papel (en principio) sólo estoy frente al papel. Entonces, si cuando pasa algo es porque no estoy frente al papel, la única forma de escribirlo es mentalmente. Hablo solo. Pienso la literatura que vivo. Me narro. Pero surte el mismo efecto, porque puedo decir no, eso no, lo borro, lo reescribo y toma forma, lo digo y ahí queda, ahí está,
lo he dicho.

Lo que quiero decir es que el problema surge cuando finalmente estoy frente al papel. El problema surge cuando ya pasó lo que pasó, ya se dijo, ya se escribió sin tinta. Todo en el pasado. Quiero decir que cuando me siento solo frente al papel ahora (¿qué quiero decir? ¿sentarme? ¿sentirme?), cuando me siento solo ahora, en el presente, y quiero decir lo que pasó, siento que ya está dicho y que no tengo palabras nuevas que decir. Y si de todos modos intento decirlo, suena a reescritura, a copia de original, suena forzado, y eso es algo que detesto. Por eso digo que no es que yo me esconda. Es que encontré una nueva forma de escribir sin escribir.

¿Y este texto? Cuando me pasó lo que me pasó para escribir esto, no lo escribí de inmediato. Me estaba duchando. El agua, el papel y la tinta no son una buena combinación, no se llevan bien. Evidentemente no podía ponerme a escribir ahí mismo, en el sentido tradicional de escritura. Pero sí podía ponerme a narrar. A plantear la problemática y desarrollar las ideas hasta quedar satisfecho. Usar tal o cual recurso. Tejer un texto perfecto y naturalmente perfeccionable de manera oral. Pero luego ya no podría plasmarlo por escrito. No podría volver a decir lo ya dicho. Entonces dije no, no lo voy a escribir acá, ahora, en la ducha, no, y me quedé sólo con el título. Me forcé a pensar en otras cosas, pero a retener la idea. Algunas palabras se me escaparon al principio y evidentemente acá no están, ya fueron dichas, pero me forcé a pensar en otras cosas y ahora sí, acá, frente al papel, recordé el título y me puse a escribir.

Lo que quiero decir es que
hoy me senté frente al papel y escribí para que vean que no me escondo, que lo que no digo es sólo porque ya está dicho y que en definitiva lo que trasciende

es todo
lo que quiero decir.

(2013)
       
       
        

9 de abril de 2013

▪ Morphology of Thought



INMATERIAL E IMPOSIBLE

pienso
en que pienso
en qué pienso
cuando te pienso

pienso en un globo
que flota imposiblemente
solo
en medio del océano
lejos de todos o al menos
de mí

pienso en un globo inmaterial
un globo que no tiene forma
y pienso también
en que es imposible
materializar un globo
si forma no tiene

y no me conformo
si pienso en qué forma
posiblemente se forma
si te pienso en forma de globo
y no encuentro forma
de formarte si te pienso

y es así que
cuando te pienso
no te pienso
si te pienso
inmaterial e imposible
como un globo en medio del océano

(2013)
 

  

18 de marzo de 2013

▪ Excuses to Cry

 
 
COMME AU CINÉMA, COMME UN SCANDALE

dans la chambre ne parvenant pas à dormir
parce que doucement bruissant dans le commerce
des langues, salives métissées tu m'as écarté
de quelque mots d'amour sans mystère de cette façon
comme au cinéma: un montage de sentiments
et un amas d'affects je me remémore ce que je dis
de ta peau trop délicatement familière ou rompue
aux effets ou innocente, ce lit dépensier j'y pense
dans cette nuit soudainement prise de vitesse
quand j'ai été prétexte à pleurer: c'est un scandale
qui fonctionne bien de temps en temps pour
un très célibataire comme moi

Les Passions du samedi, André Roy

 
 

2 de febrero de 2013

▪ Is it Really Fiction?



DEL LADO DE ACÁ Y DEL LADO DE ALLÁ: ¿Realidad o ficción?

¿Qué tan conectadas pueden estar la ficción y la realidad? ¿Eso que escribo o leo, y eso que veo al levantar los ojos del papel? Un diccionario me diría que son cosas opuestas, me diría que la ficción es aquello que no es real y la realidad es aquello que no es ficción. Pero la ficción siempre es parte de la realidad. O bien, para los que creen en Maya, la realidad es siempre parte de la ficción. Pero dejemos el hinduismo de lado por un momento y optemos por no creer que todo es una ilusión. Optemos por creer que en verdad existimos y que somos reales. Lo irreal es aquello que no existe, pero las historias y los libros existen de verdad, colman las bibliotecas, son de carne y hueso, o menos metafóricamente, de tinta y papel. Este papel que estoy escribiendo es real. Lo toco, está acá, lo puedo sentir. ¿Acaso no ves estas letras? Estas letras que leés son reales. Las escribo yo, que soy real. Las escribo yo, sentado en mi escritorio, un viernes a la madrugada. El escritorio es real, el viernes es real, la madrugada es real, todo es real. Si no fuera real lo que escribo, no lo podrías leer. Y entonces ¿cuál es el límite entre la realidad y la ficción? ¿Es verdad que la ficción es todo aquello que se crea en la mente y que solo existe allí? No completamente. ¿Y cómo se mide la existencia de lo real y lo irreal? Si escribo una historia y digo que transcurrió el 8 octubre de 2011, ese día es real, fue real, no pude inventarlo. ¿Entonces en la ficción no todo es ficción? ¿Cómo separamos en una ficción aquello que es real de lo que no es real, si no lo fuera? ¿Y si creo un personaje? ¿Ese personaje es ficticio? ¡Pero yo lo creo! ¡Le doy vida y existencia! ¿Cómo no va a ser real? ¿Hasta qué punto podemos inventar cosas? ¿Y quién dice que lo que se inventa no es real, en algún plano? ¿Acaso lo que nos motiva a escribir no son siempre hechos reales? ¿Acaso no nos enamoramos de frases extraídas de la literatura (como quien dice, en última instancia, extraídas de la vida misma) porque se entrelazan con la realidad, con nuestra propia realidad? ¿No nos gusta identificarnos con los personajes y sus ideas? ¿O acaso tampoco somos reales nosotros? Si nuestro mundo se confunde con el mundo que está dentro del libro, solo hay dos opciones: todo es realidad o todo es ficción. Los mundos no se pueden separar. Si lo que escribo es una prolongación mía y yo soy real, mi texto también. Tan real, tan reales son los textos, que muchas veces se forman lazos misteriosos entre los mundos. Hay vértices mágicos donde se doblan los espacios y por momentos no sabemos dónde estamos. ¿Del lado de acá, del lado de allá? ¿Realidad o ficción? En verdad hay un solo lado, un único lugar; ese vértice es una ilusión. Vivimos en un solo plano. ¿Ficcidad? ¿Realicción? La separación no existe. En algún punto ambos elementos se fusionan. Cómo se puede explicar, si no, que de repente aparezcan japoneses atrás de mí, en la fila para esperar el colectivo, si estoy en la Argentina, en mi pequeño pueblo, donde la posibilidad de encontrar extranjeros es bastante reducida, cómo es posible que eso suceda exactamente cuando me dispongo a leer Stupeur et tremblements de Amélie Nothomb mientras espero el colectivo, cuando la autora me habla del ôchakumi y me nubla la mente con nombres como Saito, Unaji, Mizuno, Okada, Fubuki, Omochi o Tenshi. Leo sobre un personaje “ficticio” (aunque la novela tenga una carga autobigráfica) que trabaja en una empresa japonesa y es como si de repente los japoneses salieran del libro, como si las letras saltaran fuera de las hojas y al caer y tocar el suelo crecieran y se convirtieran en esas cuatro personas reales que hablan japonés, pero fuera del libro, a mi alrededor, y ¿entonces? Japón existe. Yo existo. La mente de la escritora existe. Las historias existen. Todo es real. Nada es ficción.

Alguien por allí a lo lejos susurra la palabra “verdad”. Dice que la ficción es aquello que no es verdad. Lamentablemente y por fortuna, las mentiras reinan en todas partes, en todos los mundos, en el único mundo, en la realidad ficcional, en la ficción real, en la vida misma. Y la verdad es todo, incluidas las mentiras, que siempre son reales y verídicas. Ya no hay lógica que reconforte a estos pensamientos. Ya no hay forma de escapar. Al diablo con la sección especial de ficción en las bibliotecas. Al diablo con todo. Siempre vivimos la ficción, en ficción, por la ficción y gracias a la ficción. Siempre escribimos desde la realidad. 

(2013)
 
 

1 de enero de 2013

▪ Writer vs. Words



Ils ne sont jamais neutres, les mots, ils déforment tout, ils nous chassent des pays merveilleux de l'enfance, ils nous circonscrivent, nous limitent et nous censurent et quand nous entrons dans une langue, nous ne savons pas dans quoi nous entrons, mais c'est une religion, c'est une cathédrale, c'est une maison, c'est un vêtement et nous aurons beau faire et beau nous débattre, nous sommes pris. Il n'y a plus de pureté possible, le regard s'amenuise, l'œil ternit, on nous aveugle lentement et notre seul effort doit consister à retrouver la vue, à réapprendre à voir, mais entre nous et ce que nous sommes vraiment se tient la barrière de milliers de mots, avec leur histoire, leur découpage, leur référents, leur poussière, leur passé, leurs déformations, leur tristesse. Et la seul issue pour moi actuellement c'est la fuite accélérée de cela qui me rejoint toujours, qui me rejoint tellement vite, qui se jette sur moi et m'empêche de voir, qui me bouche la vue, qui me bouche la liberté. Je ne veux pas devenir aveugle. Il n'y a personne au monde qui puisse me donner ma liberté, pas même les plus grands ni les plus libres des hommes, parce que le mot grand et le mot libre et le mot homme sont encore des mots. Je déteste les mots, tu sais, oui je suis écrivain et je déteste tous les mots qui me poursuivent et me harcèlent et me persécutent et le mot écrivain est un de ceux-là parce que c'est quoi ça, être écrivain, penses-tu? Est-ce que je suis écrivain quand je te parle, quand je prends l'autobus, est-ce que je suis écrivain dans mon bain, quand je mange ? Et toi qui me prends pour un écrivain, qu'est-ce que tu penses que je suis, un mot?

Voyage en Irlande avec un parapluie, Louis Gauthier
 
 
 

18 de noviembre de 2012

▪ Understanding Inner Worlds

  
  
Ma se è tutto qui il male! Nelle parole! Abbiamo tutti dentro un mondo di cose; ciascuno un suo mondo di cose! E come possiamo intenderci, signore, se nelle parole ch'io dico metto il senso e il valore delle cose come sono dentro di me; mentre chi le ascolta, inevitabilmente le assume col senso e col valore che hanno per sè, del mondo com'egli l'ha dentro? Crediamo d'intenderci; non c'intendiamo mai!

(...)

Lo so bene anch'io che ciascuno ha tutta una sua vita dentro e che vorrebbe metterla fuori. Ma il difficile è appunto questo: farne venir fuori quel tanto che è necessario, in rapporto con gli altri; e pure in quel poco fare intendere tutta l'altra vita che resta dentro!

Sei personaggi in cerca d'autore, Luigi Pirandello
   
  
 
¡Pero si el mal está todo aquí! ¡En las palabras! Todos tenemos adentro un mundo de cosas: ¡cada uno su mundo de cosas! ¿Y cómo podemos entendernos, señor, si en las palabras que yo digo pongo el sentido y el valor de las cosas como son en mi interior; mientras tanto, el que las escucha, inevitablemente las asume con el sentido y el valor que tienen para él mismo, pertenecientes al mundo como él lo tiene dentro? Creemos entendernos; ¡no nos entendemos nunca!

(...)

También yo sé muy bien que cada uno tiene una vida propia adentro y que quisiera expresarla. Pero lo difícil es justamente eso: hacer expresar lo que es necesario, en relación con los otros; y sin embargo, en ese poco, dar a entender toda la otra vida que queda adentro.

Traducción de Roberto Raschella


 

10 de noviembre de 2012

▪ Let Us Go



A LEAVE-TAKING

Let us go hence, my songs; she will not hear.
Let us go hence together without fear;
Keep silence now, for singing-time is over,
And over all old things and all things dear.
She loves not you nor me as all we love her.
Yea, though we sang as angels in her ear,
         She would not hear.

Let us rise up and part; she will not know.
Let us go seaward as the great winds go,
Full of blown sand and foam; what help is here?
There is no help, for all these things are so,
And all the world is bitter as a tear.
And how these things are, though ye strove to show,
         She would not know.

Let us go home and hence; she will not weep.
We gave love many dreams and days to keep,
Flowers without scent, and fruits that would not grow,
Saying 'If thou wilt, thrust in thy sickle and reap.'
All is reaped now; no grass is left to mow;
And we that sowed, though all we fell on sleep,
         She would not weep.

Let us go hence and rest; she will not love.
She shall not hear us if we sing hereof,
Nor see love's ways, how sore they are and steep.
Come hence, let be, lie still; it is enough.
Love is a barren sea, bitter and deep;
And though she saw all heaven in flower above,
         She would not love.

Let us give up, go down; she will not care.
Though all the stars made gold of all the air,
And the sea moving saw before it move
One moon-flower making all the foam-flowers fair;
Though all those waves went over us, and drove
Deep down the stifling lips and drowning hair,
         She would not care.

Let us go hence, go hence; she will not see.
Sing all once more together; surely she,
She too, remembering days and words that were,
Will turn a little toward us, sighing; but we,
We are hence, we are gone, as though we had not been there.
Nay, and though all men seeing had pity on me,
         She would not see.


Algernon Charles Swinburne
 
 
 
  

3 de noviembre de 2012

▪ What you Waiting for?

 
 
COUPLES

Mais pourquoi me fais-tu attendre? a demandé Babey. Je suis pressée, pressée de vivre. Mon temps est compté. Pourquoi m'imposes-tu toute cette attente? Qu'est-ce que tu attends pour te rapprocher de moi? Tu es trop intérieure. Tu n'as jamais touché à la surface. Marc fait erreur à ton sujet. Tu n'es même pas encore incarnée. Je vais te tirer à la surface. Tu te jetteras comme moi dans la rage de vivre, de profiter de tout, tout de suite. Pourquoi ris-tu? Gala, je parle sérieusement.

La Passion selon Galatée, Suzanne Jacob


16 de octubre de 2012

▪ I Mean, What does Meaningful Mean?


 
SEARCHING FOR MEANING

I think I am staying alive just to satisfy you. That’s what Richard said to Clarissa.

But what does he really mean? What is he saying? And what is he not saying when he says what he says? He only said ten words, so he can’t probably mean more than that. Or can he? He did not say that his life has lost all purpose. He did not say that each hour (oh, the hours!) of every day is now a torture. He did not say that he’s come to consider suicide. He only said ten words and none of them were “purpose” or “torture” or “suicide”, so he didn’t really say any of that. Or did he? He didn’t specifically say it. That he wants to die. That the end has finally arrived. That there’s nothing left to do. That life is now meaningless. That it’s only because of her. She, the only reason. Nothing else.

He didn’t really say all that, but he did say it somehow. And what did she reply? What did she say? That is what we do, that is what people do: they stay alive for each other. She said sixteen words. Which mean what? Which mean if everybody does it, why not you? Seven words. Or maybe she said I do not care about other people, I just need you alive. Do it for me. Please. Remember me as I remember you and stay alive so I can come and see you and we can be together. Thirty-eight words. Or maybe she actually said I think I am also staying alive just for you and it is so sad that we cannot be together but what else can I do but to give parties and buy flowers and breathe in the fresh air of each blue morning and celebrate life and pretend happiness is all around in the hope that at least a little bit of it reaches you, reaches us, because I love you so much and we love each other and so we have to do it for us, we have to stay alive for one another. Ninety-five words.

But she didn’t say all that when she said what she said. Or did she? It’s hard to say. Language can condense many things in a very short string of words. Everything can always be expanded and contracted. Everything. Everything can be extended beyond its limits and be seen or said or read or heard or felt or thought or meant or done from different perspectives and angles or be reduced to just three ordinary words which can become especially meaningful when combined. Everything can change.

So they said something and they didn’t say something but they did say it anyway without saying it. And what am I saying here and now? What am I doing? And what am I not saying? Am I being short? Am I? Or am I just rambling about the way we think and the way we say things and what we actually say and what we mean without saying what we think and what we want and what we actually do when not doing something? Why do we sometimes say too little? Please, tell me. Why do we sometimes say too much? Can sixteen words contain ninety-five? And can ninety-five contain only sixteen? And what’s the point of all my saying and my not saying if you’re doing nothing about it? Please, tell yourself what this is all about. I urge you to act. I urge you to think. What are you doing now after reading me, after reading Richard and Clarissa? What are you thinking? Who are you staying alive for? Tell me, what am I really saying here and now? What is this all about? Please, give yourself an explanation. 
 
(2012)
 
 
  

9 de octubre de 2012

▪ I'll Buy the Flowers Myself

 
 
WHAT A BEAUTIFUL MORNING
 
She said she thinks she’ll buy the flowers herself.
She thinks herself, she thinks the flowers.
She flowers in herself.
She’ll buy the flowers, she thinks.
She, she, she, the flowers, herself.
She says to herself what she thinks.
She thinks to herself what she says, what she buys.
She. Always herself.
Her thoughts flow in flowers.
And she thinks and she says and she buys.
The flowers, she said to herself.
Clarissa thinks clearly what she buys.
And Clarissa says clearly what she thinks.
And Clarissa thinks what she says clearly.
And Clarissa clearly buys what she thinks.
Clearly, Clarissa thinks—
What a beautiful morning.

I think I’ll buy the flowers myself, she said.
I, out of the blue.
Here and now, me, myself.
What a beautiful morning it is, I say.
Full of beautiful thoughts, beautiful flowers.
Full of me, out of the blue, full of fresh air, full of myself.
What a beautiful morning indeed.
To think, to say, to buy, to flow.
I flow in myself now, in flowers, out of the blue.
Out of the blue—the blue, the morning, the flowers, myself.
Flowery thoughts flow out of myself, out of the blue.
The flowers in myself and myself in the flowers.
Myself in the blue morning and the blue morning in myself.
Clarissa in myself and myself in herself.
Myself in myself and in the flowers and in the morning.
Myself in the blue of the morning flowers.
The morning flowers in myself.
So I'll buy the blue flowers.
I think it, I say it, here and now.
They become me when I read them.
They become me when they read me.
I become them when they read me.
I become them when I read them.
They write me when they write themselves.
I write them when I write myself.
And I think I said it clearly.
Myself in themselves and themselves in myself.
So I’ll buy the blue flowers today.
I clearly think so.
And I so clearly think.


Oh, I think I've said it—
What a beautiful morning to buy the flowers myself.

 
 
(2012)
 
 
  

5 de octubre de 2012

▪ Bodiless Existence

 
 
PARFOIS

Quel plaisir d'être parfois sans corps, tout intelligence, tout esprit. Oui sans corps: sans ce moteur qui s'emballe, s'éteint, s'encrasse. Juste l'air, le souffle de la grande langue qui vous soulève, vous embrasse partout parce qu'en fin vous n'avez plus de corps, qu'il ne compte plus. Vous êtes ravi: comme cela est bon. Ni migraines ni excitations, ni soupir ni halètements, rien, absolument rien, ou si vous voulez une étincelle, une mouche à feu, petite lumière verte, jet lent de votre esprit, de la grande langue dans laquelle vous baignez enfin inconnu. Vous n'êtes ni gros ni maigre, vos boutons sont invisibles, vos seins, vos sexes ne sont plus tendus dans le vide, rien je vous dit, rien d'autre que la grande langue dans laquelle vous êtes, son discours est net, cela vous lave partout; solide le pont des phrases, pleins de cadeaux, le monde n'est plus le même, vous êtes transfiguré, votre raison repose sous un pommier en fleur.

L'Atelier du matin, Philippe Haeck
  
  
 

29 de septiembre de 2012

▪ As long as you are

 
 
IT ISNT FOR WANT

It isnt for want
of something to say--
something to tell you--

something you should know--
but to detain you--
keep you from going--

feeling myself here
as long as you are--
as long as you are.


Cid Corman



 

25 de septiembre de 2012

▪ I Move, you Stay, we Live...

 
 
La vita deve obbedire a due necessità che, per essere opposte tra loro, non le consentono né di consistere durevolmente né di muoversi sempre. Se la vita si movesse sempre, non consisterebbe mai: se consistesse per sempre, non si moverebbe piú. E la vita bisogna che consista e si muova.

Il poeta s’illude quando crede d’aver trovato la liberazione e raggiunto la quiete fissando per sempre in una forma immutabile la sua opera d’arte. Ha soltanto finito di vivere questa sua opera. La liberazione e la quiete non si hanno se non a costo di finire di vivere.

E quanti le han trovate e raggiunte sono in questa miserevole illusione, che credono d’essere ancora vivi, e invece son cosí morti che non avvertono piú nemmeno il puzzo del loro cadavere.

Questa sera si recita a soggetto, Luigi Pirandello
 
 
 
La vida debe obedecer a dos necesidades que, por ser opuestas entre sí, no le permiten ni permanecer prolongadamente ni moverse siempre. Si la vida se moviera siempre, no permanecería nunca; si permaneciera siempre, nunca se movería. Y es necesario que la vida permanezca y se mueva.

El poeta se engaña cuando cree haber encontrado la liberación y alcanzado la quietud fijando para siempre en una forma inmutable su obra de arte. Solo ha terminado de vivir esa obra. La liberación y la quietud no se obtienen sino pagando el precio de dejar de vivir.

Y quienes las han encontrado y alcanzado están en esa miserable ilusión, que creen estar todavía vivos, pero están tan muertos que ni siquiera perciben ya el olor de su cadáver.

(Traducción propia)
  
  
 
 

13 de septiembre de 2012

▪ I Wander



J'ERRE

Je ne vous suis plus

je ne vous suis plus dévoué
je ne vous suis plus fidèle
j'erre à ma guise enfin
hors des sentiers bénis

j'erre aux confins de ma vie

j'aime aussi
comme je n'ai jamais aimé
la ligne courbe du destin
le silence des puits

j'erre
malgré tout ce que je dis
entre le début et la fin
entre vos mains tendues
et vos yeux qui se ferment
sous le poids de minuit

j'erre
parmi mes oiseaux favoris
les herbes fines qui se lèvent
au jour dit

j'erre
parmi les pauvres ormes
et les pins dégarnis
sans voir le sapin qui jaunit

j'erre parmi mes amis les meilleurs
que pourtant je tiens pour vigies

mais j'erre

j'erre toujours entre vos dires

j'erre pour ne pas mourir


Roland Giguère